Es preocupante, bajo mi punto de vista que, en nuestra raza, el American Staffordshire Terrier, por tendencia de la moda en buscar lo espectacular, se está fomentando la selección de perros cortos de hocico, con la intención de realzar el tamaño del cráneo y sin tener en cuenta lo que este acortamiento significa para la salud y el rendimiento físico. En el caso del Am Staff es estrictamente un problema de enfoque estético, ya que el estándar recalca que el hocico debería ser de longitud media, lo mismo que el cráneo medido en su eje longitudinal, ya que el tamaño de la cabeza, rigiéndonos siempre por la Biblia de la raza, lo da la anchura de la cabeza: “profunda de un lado a otro, cráneo ancho”, sumada al desarrollo de los maseteros.
La selección humana en su intención de producir perros cada vez más espectaculares ha abierto una verdadera Caja de Pandora donde surgen anormalidades que inciden el la funcionalidad y la salud de determinadas razas. El delirio por producir perros de diseño ha llevado en algunos casos a una selección claramente teratológica. Y la paranoia va a más.
Uno de los ejemplos más evidentes lo tenemos en el llamado “Síndrome Braquicefálico” que se produce por la anormalidad anatómica de las vías respiratorias en los perros de hocico corto que interfiere en la funcionalidad correcta de los mecanismos respiratorios.
Las razas braquicéfalas con hocico corto, y más aún las que tienen prognatismo, padecen una serie de anormalidades anatómicas que afectan al aparato respiratorio. Están producidas por el acortamiento del rostro (la mandíbula superior) que se ha conseguido en los hocicos cortos generalmente por conceptos estéticos y, en las prognatas por equivocación, ya que, al intentar producir una mayor longitud de la mandíbula inferior (prognatismo), se retrae la cara y con ella la mandíbula superior. Aunque, incluso en los estándares, se defina al prognatismo como el excesivo desarrollo de la mandíbula inferior sobre la superior, la realidad es que la mandíbula inferior permanece con medidas normales y parece más larga exclusivamente porque se produce un acortamiento de la superior, de la cara y de los órganos respiratorios asociados. Las principales razas afectadas son: el Bull Dog inglés, el Bull Dog francés, el Carlino, el Bóxer, y otras más que sería largo de citar.
En los perros con cara corta y braquicefalia los efectos no son tan marcados como en los prognatos, y no sería necesario tomarlo excesivamente en cuenta en relación al rendimiento físico, la difusión del calor y la salud, si no fuera porque generalmente la braquicefalia va unida a perros con grandes osamentas y, en consecuencia, muy corpulentos, en los que el calor y el ejercicio físico producen exigencias muy grandes a los sistemas de ventilación. En este tipo de perro hay que vigilar que las fosas nasales sean visiblemente lo más dilatadas posibles.
En los prognatos se produce una estenosis nasal, un estrechamiento de las fosas nasales, que resultan más cortas, gruesas y están desplazadas hacia la parte central del tabique obstruyendo los orificios de entrada del aire a la nariz. Es problema congénito, es decir: se presenta desde el momento de nacer.
Se suma a esto que la cortedad del hocico produce un paladar blando desproporcionado. En los casos más agudos, Bóxer, Bull Dog inglés y francés, etc., la parte superior del paladar, que conserva su longitud normal, sobrepasa la zona de la epiglotis, que está acortada, entrando en el terreno de la laringe, por lo que bloquea la entrada del aire hacia la tráquea y posteriormente a los pulmones. Este defecto también es congénito en los perros con marcado prognatismo.
Estos fallos anatómicos dificultan el flujo de aire hacia los pulmones. Lo que obliga a que los músculos responsables de la respiración tengan que trabajar de manera más forzada.
Se producen: intolerancia al ejercicio prolongado, disnea (dificultad en la respiración), ruidos respiratorios, como estridores y estertores, y otros.
Las razas que tienen estas características las padecen más en circunstancias de calor, humedad excesiva, actividad física de resistencia, sobre todo con temperaturas de más de 20º, excitación, etc.
Hay que agregar con respecto a una las defensas de los perros ante el calor, por medio de la evaporación, que cuando el perro aspira por la nariz, el aire que entra debería estar en contacto con largas superficies a partir de las fosas nasales, superficies que en este caso son demasiado cortas, donde debería recoger humedad y enfriar el aire entrante. En cambio el aire expulsado por la boca lo puede hacer incluso a la temperatura corporal. Pero el perro puede jadear con la boca cerrada, y cuando lo hace expulsa el aire por la nariz a una temperatura de 29º, lo cual demuestra una notable bajada de la temperatura. Este experimento de Schmidt-Nielsen y colaboradores demostró que el perro con hocico de longitud media-larga podía bajar varios grados la temperatura del aire al regularlo por medio de la respiración nasal.
La braquicefalia y el prognatismo lo establecen los estándares. Todos los perros que he nombrado antes y otros muchos son “cabezones”, prognatos o ambas cosas, porque así lo exige el estándar, en la naturaleza no existe ningún mamífero prognato. Con cambiar el estándar se solucionaría el problema. El prognatismo se fomentó en sus principios pensando que al aumentar la longitud de la mandíbula inferior se desarrollaría el brazo de palanca y consecuentemente agrandaría la potencia de la mordida, no se dieron cuenta que a los problemas que más arriba he mencionado se añaden otros problemas con los dientes, en general de calidad más deficiente y de menor tamaño, y la mala alineación de los premolares y molares que les impiden masticar bien al no coincidir los de arriba con los de abajo. Y no solamente eso, los caninos inferiores a veces están tan adelantados con respecto a los superiores que no pueden cumplir con su misión de hacer presa.




Comentarios
Escribe un comentario nuevo ▼
Escribe un comentario nuevo
El propietario de este knol te ha bloqueado para que no puedas editarlo, hacer sugerencias ni comentarlo.