GENERALIDADES PREVIAS
- Comida antes del ejercicio
- Estructura física - Braquicefalia, prognatismo y entrenamiento
- Dispersión del calor
- Orientaciones de carácter general en condiciones de estrés por calor
1.- Entrenamiento aeróbico de carrera continua
- Carrera aeróbica de baja intensidad.
- Carrera aeróbica de alta intensidad.
- Fartlek.
- Natación continua.
2.- Entrenamiento interválico
- Interválico en tierra.
a) Con recuperaciones cortas.
b) Con recuperaciones largas. - Interválico en agua.
- Combinado tierra-agua.
3.- Entrenamiento contra resistencia
- Contra resistencia en tierra.
a) Culturismo.
b) Ejercicios con resistencias progresivas.
c) Saltos y ejercicios pliométricos. - Contra resistencia en agua.
GENERALIDADES En tensión
Comida antes del ejercicio
Para mejor rendimiento energético del perro, lo ideal es proporcionarle un cuarto del total diario de su comida habitual para esfuerzos cortos y un tercio si el esfuerzo es prolongado, unas tres horas antes del esfuerzo para que su estómago no esté demasiado cargado y sin embargo tenga la máxima energía. Este espacio de tiempo previene el efecto hipoglucémico producido por el pico de insulina inducido como efecto inmediato por la ingesta del alimento. Esta comida de preesfuerzo debe contener tres o cuatro veces más agua que alimento energético sólido, es decir: estar bien hidratada para que el perro pueda cubrir bien el gasto hídrico producido por el trabajo. Treinta o cuarenta minutos antes del trabajo es aconsejable dar de beber otra vez al perro si hace mucho calor o si el esfuerzo va a ser muy prolongado, como máximo dos vasos de agua (medio litro) para un perro de aproximadamente 30 kilos, si toma más agua es posible que la devuelva durante el esfuerzo.
Durante el ejercicio puede beber algo, pero no mucha cantidad (agua siempre limpia, por supuesto), unas lengüetadas solamente.
Después del ejercicio debe beber después de dejar pasar algo así como diez minutos, aunque se le puede permitir si está muy acalorado unas lamidas al momento de terminar. El resto libre: lo que quiera, pero procurando que no sea todo de golpe, lo ideal es fraccionarlo en pequeñas tomas durante una hora más o menos.
El resto de la comida debe darse dos o tres horas después del esfuerzo. Mejor es esperar más tiempo para evitar las diarreas por estrés que se podrían producir al día siguiente.

Estructura física
La estructura física del perro en relación a sus angulaciones no tiene mucha importancia para el rendimiento final, cualquier perro sano, sea de la raza que sea y con cualquier estructura que no tenga anomalías es capaz de correr con desahogo. El trote, al contrario de lo que se suele decir, no produce casi impactos en las articulaciones, en el galope los hombros y la cadena cinemática anterior están preparados para la amortiguación del “aterrizaje” del perro sin ningún problema. La abertura de las angulaciones del perro casi no influye en la eficiencia con que la estructura soporta los impactos. Pero el grado de angulación, la longitud de la columna vertebral, su peso relativo, etc., establecerán cual es su paso ideal para correr con más eficiencia, ahorro de energía y menos esfuerzo. Las angulaciones no interfieren en la eficiencia de movimiento, a no ser que estén descompensadas las delanteras en relación con las traseras, pero sí indican especialización. Por ejemplo, los perros con angulaciones amplias, como el Pastor Alemán, los Dobermann, el Bóxer, se verán favorecidos en el trote por la amplitud de su paso, a cambio de eso son menos eficientes para ejercer fuerza de tracción. Si tienen el cuerpo largo, tipo Pastor Alemán, en cuanto los saques del trote y pasen al galope, se agotarán con rapidez, la longitud de su cuerpo en relación a la de las patas hace que la flexión-extensión vertebral necesaria para el galope gaste mucha energía y resulte poco funcional. Los perros más resistentes, como los nórdicos, los Am Staff, los Dogos Argentinos, etc., tienen angulaciones medias, que son también las que se dan en los súper-resistentes cánidos salvajes, lobos, coyotes, licaones, etc. Lo que pasa es que este tipo de perros emplean en “su” carrera múltiples formas alternadas de pasos… trote, galope corto y largo, cantering, etc. Las estructuras con angulaciones medias y con longitud de espalda de un 10% aproximadamente más que la altura a la cruz les permite ser muy fuertes y posibilitan su facilidad para el arrastre de peso.
Braquicefalia, prognatismo y entrenamiento
Las razas braquicéfalas con prognatismo padecen una serie de anormalidades anatómicas que se encuentran en el aparato respiratorio. Están producidas por el acortamiento del rostro (la mandíbula superior) que se ha conseguido por equivocación al intentar producir una mayor longitud de la mandíbula inferior (prognatismo). Aunque, incluso en los estándares, se defina al prognatismo como el excesivo desarrollo de la mandíbula inferior sobre la superior, la realidad es que la mandíbula inferior permanece con medidas normales y parece más larga porque se produce un acortamiento de la superior, de la cara y de los órganos respiratorios asociados. Las principales razas afectadas son: el Bull Dog inglés, el Bull Dog francés, el Carlino, el Bóxer, y otras más que sería largo mencionar. Estas son razas de perros poco resistentes a los ejercicios prolongados, sobre todo si se efectúan bajo temperaturas altas.
Se produce una estenosis nasal, un estrechamiento de las fosas nasales, que son más cortas, gruesas y están desplazadas hacia la parte central del tabique, cerrando los orificios de entrada del aire a la nariz. Es una característica congénita (es decir: se presenta desde el momento de nacer). Algunos perros de Torrestaff en acción
También se produce una desproporción del paladar blando. La parte superior del paladar, que conserva su longitud normal, sobrepasa la zona de la epiglotis, que está acortada, entrando en el terreno de la laringe, por lo que bloquea la entrada del aire hacia la tráquea y posteriormente a los pulmones. Este defecto también es congénito.
Estos fallos anatómicos dificultan el flujo de aire hacia los pulmones. Esto obliga a que los músculos responsables de la respiración, del sistema cardiovascular y de todos demás medios responsables de la regulación de la temperatura corporal, tengan que trabajar de manera más forzada.
Se producen: intolerancia al ejercicio prolongado, disnea (dificultad en la respiración), ruidos respiratorios, como estridores y estertores, y otros.
Las razas que tienen estas características las padecen más en circunstancias de calor, humedad excesiva, actividad física de resistencia, sobre todo con temperaturas de más de 20º, excitación, etc.
Para que haya la máxima tolerancia ante el calor se tendría que dar la circunstancia que, cuando el perro aspire por la nariz, el aire que entre debería estar en contacto con largas superficies a partir de las fosas nasales (que en este caso son demasiado cortas), donde debería filtrar la humedad y enfriar el aire entrante. En cambio el aire expulsado por la boca puede llevar incluso la temperatura corporal. El perro puede jadear con la boca cerrada, y cuando lo hace expulsa el aire por la nariz a una temperatura de 29º (los perros “normales”). Este experimento de Schmidt-Nielsen y colaboradores demostró que el perro con hocico de longitud normal podía bajar varios grados la temperatura del aire al regularlo por medio de la respiración nasal a condición que no sea braquicéfalo.
La braquicefalia y el prognatismo lo establece el estándar. Todos los perros que he nombrado antes y otros que no he mencionado son prognatos porque así lo exige el estándar, en la naturaleza no existe ningún mamífero prognato. Con cambiar el estándar se solucionaría el problema. El prognatismo se fomentó al principio pensando que al aumentar la longitud de la mandíbula inferior se desarrollaría el brazo de palanca y consecuentemente agrandaría la potencia de la mordida, no se dieron cuenta que a los problemas que más arriba he mencionado se añaden los problemas con los dientes, en general de calidad más deficiente, y la mala alineación de los premolares y molares que les impiden masticar bien porque no coinciden los de arriba con los de abajo. Y no solamente eso, los caninos a veces están tan separados los inferiores de los superiores que no pueden cumplir con su misión de hacer presa.
Dispersión del calor
En el perro existen peculiaridades en la manera de difundir el calor que lo distinguen del hombre. Vale observar que, aunque es un mamífero como el ser humano, se diferencia de éste por diversas particularidades fisiológicas de notable importancia, sobre todo a efectos atléticos. Un ejemplo: el perro prácticamente no suda y elimina el calor, sobre todo, a través del aparato respiratorio, por lo cual no experimenta una pérdida sensible de sales minerales; en consecuencia, tras un esfuerzo físico prolongado, es suficiente reintegrar el agua perdida para retornar a la normalidad fisiológica y funcional. Tienen glándulas sudoríficas únicamente en las plantas de los pies. Normalmente en quince minutos el perro se encuentra normalizado respiratoriamente a condición que haya reintegrado el líquido perdido.
Pero dicho esta hay que recalcar que el perro está en condiciones de inferioridad para normalizar su temperatura en condiciones de estrés por calor que la mayoría de los mamíferos. Como ejemplo podemos establecer comparación entre nosotros y ellos. Un ser humano medio tiene aproximadamente dos metros cuadrados de piel… una piel cuajada de millones de glándulas sudoríparas. El perro no tiene en toda su superficie corporal más glándulas sudoríparas que las situadas en las plantas de los pies y en su lengua. Podemos ver ahí esa desventaja que incide negativamente sobre sus sistemas cardiorrespiratorios y su resistencia física.
Por otra parte, el perro presenta una termorregulación particular: durante el trabajo muscular la temperatura corporal sube con facilidad y alcanza los 39-40º centígrados y, a veces, más, hasta llegar a los 42,5º, produciéndose una hipertermia fisiológica del esfuerzo, que no conviene confundir con la clásica congestión cerebral conocida popularmente como “golpe de calor”. Estos altos valores tienen la particularidad de favorecer el funcionamiento de todos los sistemas enzimáticos orgánicos y mejoran su rendimiento físico.
Un tema muy interesante de estudiar dentro de los sistemas de difusión de calor en el perro es la gran importancia que tiene la cabeza en ellos. De todos son conocidos los escandalosos efectos que las altas temperaturas producen a simple vista en los perros, jadeos, salivación... y hasta colapsos que pueden llegar incluso hasta la muerte en casos extremos: se trata de las peligrosas congestiones cerebrales. El cerebro tiene que mantenerse a menos de 41º para que no se corra el riesgo de provocar el temido edema cerebral. Cuando se supera esta cifra puede ocurrir lo dicho anteriormente, sobre todo en las razas braquicéfalas y prognatas y en perros demasiado viejos, jóvenes o enfermos. El cerebro mantiene una temperatura inferior a la de los músculos por cuanto la sangre fluye del morro, y sobre todo de la nariz, a una temperatura que disminuye por la evaporación del líquido nasal, esa es una de las circunstancias por la que los perros de gran resistencia tienen tendencia a poseer largo el hocico. A esto se suma que los cánidos tienen unas características especiales en los sistemas venosos y arteriales de la cabeza que muestran un paralelismo con similitudes a las de los herbívoros, pero que tienen asignadas funciones distintas. En los herbívoros, este mecanismo contribuye a evitar el éxtasis venoso de la sangre de retorno cuando el animal pasa mucho tiempo con la cabeza descendida hasta el suelo para poder injerir la hierba y forraje o beber agua. En los cánidos, en los perros, que es lo que estamos estudiando, cumple una función “intercambiadora de calor”, refrigeradora. El sistema venoso que drena la sangre en la cabeza (excluida la cavidad craneana con el encéfalo y otras estructuras en su interior) es fundamentalmente paralelo al sistema arterial. Sin embargo, en la región facial, especialmente bajo los músculos maseteros, algunas de las ramas venosas se dirigen gradualmente para anastomosarse con otras distintas de la propia cabeza, creando círculos alternativos que tienen un especial significado funcional. Además, esas venas disponen de amplias dilataciones en su recorrido que forman amplios senos venosos. La conexión de la vena facial profunda con el seno cavernoso permite el paso de sangre relativamente fría, procedente de las paredes laterales de la cara, del paladar duro y de la cavidad nasal, hacia el interior del cráneo. Como el seno cavernoso rodea a la arteria carótida interna, esto permite que se enfríe la sangre arterial que llega al encéfalo como parte de los mecanismos de control de calor y de la temperatura del cerebro.
La presencia de estos generosos senos venosos en el trayecto de estas tres venas (la facial transversa, la facial profunda y la bucal), situado inmediatamente debajo de los maseteros y apoyado sobre la lámina externa del hueso maxilar, constituyen la base del citado sistema de bombeo refrescante. Por estos motivos el cerebro del perro se mantiene a una temperatura inferior a la de los músculos.
Los perros, como casi todos los mamíferos, son homeotérmicos. Es decir que la temperatura corporal se mantiene prácticamente constante a lo largo de su vida. Las fluctuaciones no son en condiciones de vida normales superiores a 1º C., aunque pueden variar de un día a otro e incluso de una hora a otra. Solamente las enfermedades, las condiciones extremadas de calor o frío y, sobre todo, cuando se realizan ejercicios intensos y prolongados hacen que las condiciones normales se desvíen. La temperatura corporal refleja la existencia de un cuidadoso equilibrio entre la producción y la pérdida de calor.
Gran parte de la energía química producida por el cuerpo se pierde en calor, en el perro aún más que en el hombre:
Energía Mecánica: 25 %. Energía Térmica: 75%*
El cuerpo transfiere el calor de las partes nucleares hacia el exterior por cuatro mecanismos:
• Conducción: El calor generado en las partes profundas del cuerpo es conducido a través de los tejidos hasta llegar a la superficie corporal. Puede ser transportado hasta la piel o hasta el exterior, hasta el aire o el agua que está en contacto directo con la piel. Al contrario, si el exterior esta caliente, se invierte el proceso y la piel se calienta y se difunde hacia las zonas nucleares.
• Convención: Supone la transferencia del calor de un lugar a otro por medio de un gas, en este caso el aire o el agua. Cuando el aire circula alrededor del cuerpo barre el calor que se ha calentado por el contacto por la piel, cuanto mayor es el movimiento o cuanto más frío sea, por ejemplo en el agua, mayor es el ritmo de eliminación de calor. Aunque la conducción y la convención eliminan constantemente el calor cuando la temperatura exterior es menor que la del cuerpo, sólo supone una pequeña pérdida de entre el 10 y el 20 %. No obstante un cuerpo sumergido en el agua puede perder hasta veinticinco veces más calor que con una temperatura similar del aire. Es decir que el perro metido en el agua padece una temperatura inferior a 25º con respecto a la que haría fuera del agua.

• Radiación: En reposo es el método principal de pérdida del exceso de calor corporal. Aproximadamente el 60% del calor expelido corresponde a la radiación. Es liberado por medio de rayos infrarrojos, que son una forma de ondas electromagnéticas. Si la temperatura exterior es superior al cuerpo este recibe por el mismo método calor irradiado. La radiación se emite en proporción inversa, el frío al caliente y el caliente al frío. El sol es un tremendo irradiador de calor. El color del perro influye grandemente en la acumulación de calor. Considerando un cociente teórico de absorción del 100 % para los colores claros que rocen el blanco, estos absorben el 27 %; un oscuro tono cercano al negro absorbe el 83 %.
• Evaporación: Es el camino más importante para la eliminación de calor durante el ejercicio. Representa el 20 % de pérdida durante el reposo, pero durante el ejercicio se convierte hasta de un 60 %. En el perro, al ser la sudoración muy leve y prácticamente sólo en la planta de los pies, se pierde mediante la evaporación a través de las mucosas de la boca y de la lengua, algunas veces de una forma que nos parece muy escandalosa.
No obstante hay que observar que el sistema de evaporación respiratoria, aunque aparentemente muy limitado, es importante. Aunque el perro esté con la boca abierta no está respirando por la boca, lo hace tomando el aire por la nariz y expulsándolo por la boca. Cuando el perro aspira por la nariz, el aire que entra está en contacto con largas superficies en las fosas nasales, donde recoge humedad. En cambio el aire expulsado por la boca lo hace incluso a la temperatura corporal. Pero el perro puede jadear con la boca cerrada, y cuando lo hace expulsa el aire por la nariz a una temperatura de 29º. Este experimento de Schmidt-Nielsen y colaboradores demostró que el perro podía bajar varios grados la temperatura del aire exterior al regularlo por medio de la respiración nasal. A esto hay que añadir la cooperación que supone el órgano vómero-nasal que añade un caudal adicional de aire cuando el perro está haciendo presa con la boca semicerrada.
Orientaciones de carácter general en condiciones de estrés por calor:
Conviene seguir una serie de orientaciones cuando se quiere entrenar a nuestro perro en condiciones en que se pueda producir estrés por calor. Tenemos que tener en cuenta que el golpe de calor, cuando se produce en el hombre, que también se produce, va precedido por una serie de síntomas que nos alertan del peligro: en el perro, por una evidente falta de comunicación verbal, debemos ser nosotros los que casi adivinemos lo que le ocurre al animal.
• Los síntomas más visibles del estrés son: temblores, respiración muy agitada, vómitos, estado postrado o desanimado...
• Con temperaturas superiores a 25º C. no se le debe obligar a efectuar ejercicios de resistencia demasiado prolongados. Sobre todo cuando la humedad, la temperatura y el sol se combinan. Si el perro es corpulento o de color muy oscuro el peligro se acentúa.
• Los entrenamientos veraniegos deben programarse para primeras horas de la mañana o últimas de la tarde para minimizar la radiación solar y la temperatura ambiente. Si es posible hay que sustituir las carreras y ejercicios demasiado prolongados al sol, por la natación.
• Debe disponerse de un adecuado suministro de agua, que debe ser tomada libremente. Es muy beneficioso mojar al perro de vez en cuando. Podemos observar que cuando hacemos una marcha larga al sol y con mucho calor, en determinados momentos y por instinto, el animal se va adelantando o retrasando a nosotros buscando el fresco que le dan las sombras y, si hay agua, metiéndose en ella o bebiendo insistentemente.
• Un perro entrenado está mucho menos expuesto a un síncope por calor. Al empezar la época de temperaturas altas debemos aclimatar a nuestro animal gradualmente.
• Un perro aclimatado y entrenado empieza a jadear y sacar la lengua antes que otro no entrenado. No debemos alarmarnos, es un indicativo de su superior eficacia para disipar el calor y de que sus mecanismos adaptativos empiezan a actuar antes.
• Hay que tener suficiente cabeza y sensibilidad como para detener el ejercicio cuando pensemos que puede repercutir negativamente en la salud de nuestro perro o cuando el riesgo sea demasiado grande.
• Tenemos que saber que debemos hacer ante un “golpe de calor”. Debemos mojar al animal, pero no demasiado bruscamente. Incidiremos en la zona del cuello y del vientre teniendo cuidado de en no bajar demasiado la temperatura para no provocar una hipotermia.
Principios de adaptación del organismo
- Según el principio de la individualidad, cada perro debe ser reconocido como único, por encima de cualquier consideración de raza y esta variación individual debe tenerse en cuenta al diseñar el entrenamiento. Diferentes perros responderán al mismo entrenamiento de distinta manera.
- Según el principio de la especificad el entrenamiento debe ajustarse al tipo de especialidad que proyectamos. Si es a velocidad, a velocidad, si es a resistencia, a resistencia, si es al mantenimiento de la salud, lo mismo.
- Según el principio del desuso, los beneficios del entrenamiento se pierden si este se interrumpe o se reduce de forma significativa. Para evitarlo debe tenerse siempre como alternativa un programa de mantenimiento.
- Según el principio de la sobrecarga progresiva, el trabajo debe incrementarse de manera gradual; cuando el cuerpo se adapte, el organismo está preparado para un esfuerzo más elevado.
Sistema cardiovascular Y RESPIRATORIO
Incluye el corazón, los vasos sanguíneos y la sangre. Tiene muchas funciones, incluidas la de la nutrición, protección e incluso el transporte de deshechos. Incluso cuando se está en reposo el sistema cardiovascular trabaja constantemente para satisfacer las demandas de los tejidos del cuerpo, pero durante el ejercicio se impone un número más elevado de demandas urgentes sobre el sistema.
Las bombas cardíacas
El corazón es la doble bomba central que anima la circulación de la sangre. Cada una de sus contracciones, sístoles, impulsa la sangre hacia las arterias; por una parte hacia los pulmones por medio de la arteria pulmonar que sale del ventrículo derecho, por la otra hacia los tejidos a través de la aorta que parte del ventrículo izquierdo. Después de su paso por los vasos capilares la sangre retorna al corazón por el sistema venoso.
La contracción del músculo cardíaco reduce las cavidades, ventrículo derecho e izquierdo, expulsando la sangre hacia las arterias.
A nivel de los tejidos el tratamiento del oxígeno se realiza en las mitocondrias, que contienen las apropiadas enzimas apropiadas para favorecer las reacciones químicas apropiadas.
Todas las formas de trabajo ejercen un efecto más o menos grande en el tamaño de los músculos… el corazón es un músculo. Todos los estudios serios colocan a los especialistas en resistencia en el primer lugar de los corazones grandes. El volumen y el grosor de la pared del ventrículo izquierdo del corazón, así como el tamaño de la cámara, aumentan como resultado del ejercicio de resistencia. Es una adaptación normal que no presenta características patológicas.
Aunque las cifras solamente disponen de un valor indicativo sabemos que un corazón tipo maratoniano impulsa en cada contracción cardíaca un volumen de sangre claramente más elevado que un sedentario, aproximadamente dos veces y media. Lógicamente cuando un corazón aumenta sus capacidades todos los elementos relacionados con su trabajo mejoran en su rendimiento.
Las bombas musculares
El volumen de oxígeno máximo transportado por los músculos está relacionado con la masa muscular que actúa. Dado que el perro, a diferencia del hombre, interviene siempre con toda su masa muscular al completo este capítulo no merece estudiarse. No obstante y como dato cierto diremos que a más volumen de músculos en acción, mejor retorno de sangre al corazón, mejor llenado de las cavidades cardíacas, mayor expulsión de sangre en cada sístole, mayor flujo de sangre, mejor transporte de oxígeno y más volumen máximo de oxígeno.
La bomba respiratoria
“La respiración asegura que el organismo consiga el oxigeno que necesita cuando lo necesita”.
La resistencia cardiorrespiratoria está íntimamente relacionada con la capacidad del cuerpo de transportar suficientemente oxígeno para satisfacer las necesidades de los músculos activados. El transporte y suministro de oxígeno son funciones importantes compartidas por los sistemas cardiovasculares y respiratorios.
Los movimientos respiratorios de inspiración para la entrada del oxígeno y de expiración para eliminar el gas carbónico, se realizan gracias a los movimientos del tórax (dinámica torácica) y a los movimientos diafragmáticos. La amplitud de la inspiración depende de la diferencia dinámica de los dos componentes torácicos y diafragmáticos.
La diferencia entre la inspiración máxima y la expiración máxima constituyen la capacidad vital, dato que en el perro, más aún que en el hombre, tiene un valor relativo ya que está condicionado a la talla y al peso.
Los perros y todos los mamíferos llevan el aire a los pulmones por medio de un proceso llamado “respiración por presión negativa”. La “respiración por presión negativa” se basa en el principio de que el vacío aunque sea parcial no existe en la naturaleza. El perro expande el tórax por una acción puramente mecánica moviendo las costillas hacia fuera y mediante la utilización del diafragma y de los músculos inspiratorios, eso hace que, al ser la cavidad torácica, y por lo tanto los pulmones, un espacio cerrado, se cree un vacío parcial con una presión atmosférica menor (la presión negativa) en los pulmones que automáticamente se tiene que llenar de aire para igualar la presión a través de las narinas, conductos nasales, faringe, laringe y tráquea, bronquios y bronquiolos ya en los pulmones. Entonces se inflan los pulmones y se iguala la presión. La expiración también se efectúa por la acción mecánica de los músculos torácicos expiratorios y el diafragma que disminuyen el volumen torácico provocando una sobrepresión en los pulmones que hace que no solamente se expulse el aire sino también la sangre que contienen.
La acción mecánica de los músculos tiene gran importancia como ampliador o limitador de la eficiencia respiratoria, cuando el perro corre, las patas delanteras ejercen presión sobre el tórax, en cambio en el agua el tórax actúa sin presiones musculares limitantes.
La sangre se reparte por una superficie de varias decenas de metros cuadrados y de varias centenas de milímetros de grosor, permaneciendo dentro de una red no mensurable de minúsculos vasos capilares. Esta fabulosa red de distribución facilita los intercambios gaseosos entre el aire de los pulmones y la sangre para satisfacer los requerimientos nutritivos de los tejidos y eliminación de los deshechos.
CICLOS DE ENERGÍA
El ejercicio físico, sea este de resistencia, fuerza o velocidad, exige unos gastos de energía específicos. La única fuente de energía para la contracción muscular es el ATP (adenosintrifosfato). Para que un músculo pueda trabajar mucho tiempo es indispensable la resintetización constante del ATP. Esta reposición del ATP se efectúa a efecto de las reacciones bioquímicas en que se fundamentan los tres dispositivos de obtención de energía del organismo de los mamíferos.
Estos principios son:
- El anaerobio aláctico o sistema fosfagénico. Permite asegurar la energía en los inicios del trabajo, sea este del tipo que sea, anaeróbico o aeróbico. Es el sistema de energía que responde con mayor rapidez, así mismo desempeña un papel esencial en los ejercicios de corta duración y potencia máxima. Solamente es capaz de asegurar la máxima potencia de energía durante 6-10 segundos, y en medio minuto las reservas de ATP y CP (fosfocreatina) se agotan y ya no contribuyen a la resintetización del ATP. Tan pronto como los niveles de ATP en los músculos empiezan a disminuir, interviene una enzima, la creatinaquinasa (CK) y empieza a degradar el fosfato de creatina del músculo y libera suficiente energía para resintetizar una molécula de ATP por cada molécula de fosfato de creatina. El producto de esta reacción, la creatina, es posteriormente utilizada para volver a formar fosfato de creatina inmediatamente después de la terminación del ejercicio.
- El anaerobio láctico. La glucólisis anaeróbica consigue su potencia máxima de manera secuencial a los 30-45 segundos de empezar el ejercicio, es decir, a la terminación y solapándose con el anaerobio aláctico. Tiene menos potencia que el mecanismo fosfagénico, pero gracias a su importante capacidad energética constituye la fuente principal para realizar esfuerzos intensos de una duración de entre 30 segundos y un máximo de cinco minutos. Está limitado por la concentración de ácido láctico de desecho. La acumulación de ácido láctico causa un aumento del grado de acidez (pH). El bajón de pH reduce la capacidad de glucólisis para procesar el glucógeno y producir ATP a un ritmo suficiente para seguir apoyando las contracciones musculares por inhibición de la capacidad del calcio para activar las proteínas contráctiles del músculo. La reposición del glucógeno tarda de 12 a 24 horas dependiendo del “vaciamiento” de las reservas y de la dieta de carbohidratos, aunque hay que recordar la capacidad de los perros en formar glucógeno a partir de las grasas.
- El aerobio. Los procesos aeróbicos son las principales fuentes de energía durante trabajos prolongados, opera gradualmente y empieza a ser predominante entre los 90 segundos y los tres minutos. Es incapaz de asegurar el aporte energético durante períodos de ejercicios intensos, pero su capacidad en esfuerzos prologados supera grandemente a los otras fuentes de energía gracias a los grandes depósitos de hidratos de carbono, grasas y, en último caso, proteínas.
Es poco probable que el sistema aeróbico use un solo tipo de combustible, lo normal es la utilización de una mezcla de todos ellos que está determinada por:
El ejercicio participativo es un medio de socialización activa
Perros de Bellekan
- El estatus nutricional del perro
- La intensidad del ejercicio.
Si la dieta es rica en carbohidratos el glucógeno muscular se repone con rapidez. Por el contrario si el perro come una dieta baja en carbohidratos el perro se verá forzado a usar como fuentes de energía a las grasas y, en último término, las proteínas. En este caso los depósitos de glucógeno serán más bajos, aunque hay que destacar que el perro tiene mecanismos más eficientes que el ser humano para metabolizar las grasas.
Lo que no se debe olvidar nunca es que si bien hablamos de actividades aeróbicas o anaeróbicas, estos no existen de una manera absoluta. Esto significa que los sistemas actúan simultáneamente, solapándose entre ellos, aunque determinados esfuerzos pueden proporcionar más protagonismo a unos que a otros dependiendo de la duración e intensidad del esfuerzo.
Por ejemplo, el retraso de la puesta en acción de los sistemas de transporte de oxígeno a los músculos, hace que el inicio de cualquier ejercicio, el arranque, se haga a base de la fosfocreatina que irá renovando al ATP para que su concentración no varíe. Así mismo, en los ejercicio prolongados, los aportes de energía en los cambios intenso de ritmo se hacen basándose en los sistemas de energía rápida. Lo mismo pasa con los requerimientos intensos de energía al final de esfuerzo.
En resumen, no podemos olvidarnos de los conceptos de solapación y simultaneidad, aunque tengamos que referirnos a ejercicios aeróbicos, los de resistencia, y anaeróbicos, de fuerza, potencia, velocidad, como si fueran puros.
1.- Entrenamiento de carrera continua. Implica desplazamientos largos (en tierra o agua) sin interrupciones, en la que puede haber desde intensidades elevadas de relativamente poca duración, hasta otras de larga duración y baja intensidad. En cuanto el perro esté medianamente en forma es aconsejable ir en bicicleta, aunque fuerais maratonianos, excepto en los recorridos de baja intensidad, el perro os superará fácilmente.
- Carreras de baja intensidad o entrenamiento LSD (Long Show Distance).
Para poder ser consideradas LSD es punto clave mantener una intensidad baja, sin oscilaciones hacia arriba, y bajando de intensidad en cuanto notemos que el perro va forzado. Es fundamental no abandonar nunca este tipo de trabajo, básico para la condición física, por mucho que queramos después especializarnos en potencia, fuerza o velocidad. Parece fácil de hacer, pero no es tan sencillo como pudiera parecer. Correr al mismo ritmo requiere cierta práctica. El paso deseable es el trote y el conductor tendrá que trabajar por intuición, ya que no hay otra manera de controlar sin meternos en sistemas demasiado sofisticados para el propietario normal.
Este tipo de entrenamiento es la base para trabajar por salud, condición física y preparación para todas las demás actividades físicas; es el más popular, más por desconocimiento de la existencia de los demás sistemas de acondicionamiento físico que por su conocimiento específico. Es un entrenamiento que debería controlarse por las pulsaciones del perro. Dado que existen dificultades para que los entrenadores tengan el equipo adecuado para el control de las pulsaciones y dada también la infinidad de variaciones que presenta la frecuencia cardiaca debido al polimorfismo canino, lo mejor es guiarse por parámetros de “tipo paso”. El paso ideal de cualquier raza de perro para efectuar recorridos largos en baja intensidad es el trote. Por supuesto, cada raza tiene no solamente un trote específico sino una distinta velocidad de ejecución en ese paso.
Desde el momento en que el perro cambia al trote desde el paso ya podemos considerar que estamos comenzado el entrenamiento LSD. Al comenzar la ejercitación del perro debemos ir a un ritmo suave, casi de inicio de trote, conforme el perro vaya entrando en forma aumentaremos el ritmo, pero sin llegar a salirnos nunca del trote y pasar al galope. Conviene que el entrenador tenga muy claros los tipos de pasos y las posibilidades de que su perro pueda sostener uno de tipo ortodoxo o usar variantes.
Jugamos con dos parámetros, uno la intensidad, que como ya hemos visto es baja. El otro es la duración de esfuerzo, que es larga. Sí ¿pero cuánto de larga? Empezaremos con un par de kilómetros y subiremos gradualmente hasta llegar a los diez kilómetros como sesión breve y a los veinte como sesión larga. Si se hace una distancia tan larga como veinte kilómetros hay que descansar por lo menos en la mitad del trayecto y prevenir la deshidratación, sobre todo en épocas calurosas.
Energía utilizada
Se utilizan presentemente las grasas (descomponiendo los triglicéridos en sus formas simples: glicerol y ácidos grasos libres) y los hidratos de carbono (utilizando los depósitos de glucógeno del organismo), en último término los aminoácidos (generalmente los ramificados), siempre en equilibrio de oxígeno. No obstante en la “arrancada” y en los cambios bruscos de intensidad se utiliza el sistema fosfogénico o de fosfatos de alta energía y en los momentos de velocidad sostenida el anaeróbico láctico con consumo de glucógeno.
Estructura
Angulaciones amplias permiten más amplitud de movimientos y, consecuentemente, menos desgaste de energía.
- Carreras de alta intensidad o de corto espacio de tiempo.
Se trata de un trabajo continuo progresivo en el que se llega a rozar el nivel anaeróbico, pero sin entrar en él, y que se debe controlar disminuyendo inmediatamente el ritmo a un suave rodaje y volviendo a la aerobiosis. Los aumentos de intensidad pueden realizarse con diversas espaciaciones entre sí, pero, como ya hemos dicho varias veces, sin meterlo nunca en anaerobiosis. Si queremos fomentar lo puramente aeróbico incidiendo en la potencia, pero sin abandonar el trabajo aeróbico, es mejor realizar unos tramos más cortos.
Se ejecutan a intensidades cercanas al máximo. Como ya hemos visto las dificultades que entraña vigilar el ritmo cardiaco del perro, lo haremos de manera empírica siguiendo pautas con los cambios de paso. Un trecho al límite de trote y cambio a un galope suelto, intercalando uno y otro tipo de paso, no tanto como para que se pueda considerar una carrera de velocidad sostenida, pero casi.
La cantidad de trabajo debe ser, para perros de tamaño medio, de alrededor de un kilómetro por cada tres minutos de carrera y una distancia de alrededor de diez kilómetros. Media hora de carrera, más o menos.
Es un trabajo muy agotador, así que periódicamente se deben introducir periodos de menor intensidad y, sobre todo, dejar suficiente tiempo de recuperación entre sesiones de entrenamiento.
Energía utilizada
Con oxígeno suficiente para la oxidación de los ácidos grasos y del glucógeno, pero rozando la anaerobiosis en algunos momentos.
Estructura
Angulaciones amplias permiten más amplitud de movimientos y, consecuentemente, menos desgaste de energía.
- Fartlek.
El entrenamiento de Fartlek, se utiliza principalmente para coger fondo y aumentar la resistencia aeróbica, aunque durante su ejecución permite picos anaeróbicos y para romper la monotonía de otros entrenamientos aburridos. Las intensidades no siguen pautas fijas. Es muy importante, casi lo más esencial, escoger un entorno adecuado. Se trata de correr en variaciones de terreno, duros, blandos, en cuesta, llanos y, variando ritmos… es decir, casi jugando. Si tenéis la suerte de tener a mano un terreno agradable y con variaciones que rompan la monotonía: ese es el terreno. Saltar arroyos, bancos o troncos caídos, subir y bajar cuestas, acelerar, cambiar a ritmo suave y propiciar su recuperación, pisar en terrenos arenosos, volver a otros duros… eso es el Fartlek.
La mejor manera de combatir el “aburrimiento” de las series o de la carrera continua es el Fartlek. Con este método de entrenamiento se puede potenciar la fuerza si se realiza en cuestas, la capacidad anaeróbica si se hacen cambios de ritmo fuertes y pausas de descanso breves (las pausas siempre en movimiento) o la aeróbica cuando los cambios son suaves y las pausas de recuperación prolongadas. La diferencia de otros entrenamientos es en gran manera psicológica, ya que el perro (y nosotros) se divierte más por las variaciones y se motiva más, pero es que además los beneficios físicos son cuantiosos, pues se trabajan simultáneamente la velocidad sostenida y la velocidad punta, la aerobiosis y la anaerobiosis.
Así como en las carreras continuas de baja o alta intensidad es aconsejable usar una bicicleta para poder manejar con ventaja al perro, el Fartlek es ideal para correr con él a pie.
Este entrenamiento puede durar entre 45 minutos y una hora.
Energía utilizada
Se utilizan todos los tipos de energía. En los espacios de movimiento suave y continuado: la oxidación de los ácidos grasos, substratos lentos y del glucógeno, substratos medios y cortos.
En las aceleraciones bruscas o cambios de ritmo fuertes y en la arrancada: el sistema fosfogénico o de substratos muy cortos.
En los espacios de velocidad sostenida: el glucógeno en anaerobiosis.
Estructura
Cualquier tipo de estructura, siempre que sepamos actuar con sentido común.
NATACIÓN CONTÍNUA
Introducción
Los principios fisiológicos y mecánicos de la natación tienen peculiaridades específicas y conocerlas hará que aprovechemos mejor este magnífico ejercicio en beneficio de nuestros perros. Se trata de saber no solamente el “cómo” sino el “porqué” y el “cuándo” de lo que podemos hacer.
Cómo comenzar
No se trata de enseñar a nadar a un perro, el perro generalmente nada instintivamente, se trata de conseguir que le guste el agua, que goce, se divierta y permanezca en ella sin esfuerzo. Solamente se podrá entrenar bien al perro en el agua si éste accede con satisfacción al medio líquido y, por desgracia, no conseguimos que a todos los perros les guste. Así que hay que empezar gradualmente llevándolo por la orilla por donde no cubre, si fuera necesario incitarlo metiéndonos antes que él, buscándole como compañero a otro perro buen nadador para forzar el efecto troquelado, etc., pero lo que nunca debemos hacer es sumergirlo de golpe. No nos vale de mucho conseguir que un perro nade si odia hacerlo.
Algunos perros se ponen nerviosos en su primer día de agua y tienden a nadar verticales; en este caso es conveniente que el dueño se meta con él al agua y lo sostenga por la tripa hasta que el perro se adapte… aprenden en seguida.
Otra precaución indispensable de tomar es procurar al perro una salida fácil del agua, lo que es sumamente importante si nada en una piscina y más aún si el perro no está habituado al agua y se pone nervioso. Si el perro tiene acceso libre a la piscina y ésta no tiene salida fácil es aconsejable cercarla.
La adaptación del perro al agua se efectúa rápidamente. En pocas sesiones se puede contemplar como el estilo de natación se hace más fluido y sin tanto esfuerzo aparente, la habilidad motora mejora con rapidez, incluso en perros que en los primeros días se veían pesados y nadando a “fuerza”.
La confianza en el agua es el factor principal, una vez conseguido es fácil enseñar al perro incluso a bucear y recoger objetos del fondo.
Consumo energético y pérdida de calor
Los ambiente fríos aumentan el metabolismo basal debido a que el organismo tiene que gastar energía en mantener la temperatura corporal. El cuerpo aumenta su catabolismo por influencia del frío, en consecuencia el ejercicio dentro del agua acrecienta el consumo de energía por unidad de tiempo, gastándose más calorías para la misma intensidad de ejercicio que en seco. En condiciones normales el cuerpo necesita generar dentro del agua dos o tres veces más calor que en el aire en igualdad de temperatura. Precisamente por eso el cuerpo pierde 75% más calor en el agua que en el aire, incluso aunque la temperatura ambiente fuera tan alta como 30º o más.
La radiación y la evaporación son los principales mecanismos de pérdida de calor en el aire, en el agua lo son la conducción y la convención. El agua tiene una conductividad veintiséis veces más rápida que el aire. Considerando juntos todos los sistemas de pérdida de calor del perro en seco, la radiación, conducción, convección y evaporación, en el agua su cuerpo pierde calor cuatro veces más rápido que en el aire y solamente mediante la conducción y la convención. La radiación y la evaporación son prácticamente inexistentes en el agua.
La hidrodinámica también colabora en la pérdida de calor, ya que los flujos que el avance del perro genera en el agua como consecuencia de la fricción lateral y la aspiración posterior intensifican su refrigeración por convención.
El tamaño corporal también es un factor, cuanto mayor es la superficie de contacto, más calor se difunde, los perros grandes y corpulentos tienen una relación pequeña entre el área superficial y la masa corporal.
El ejercicio incrementa la movilización de ácidos grasos. El frío hace que esta movilización se dificulte por la constricción de los vasos que abastecen la piel y los tejidos subcutáneos donde se localizan los principales depósitos de lípidos, por lo que se reduce el flujo sanguíneo hacia el área de movilización y uso de los triglicéridos. En consecuencia el glucógeno muscular se utiliza a un ritmo más elevado en agua fría como fuente del ATP de lo que le correspondería por la intensidad del ejercicio.
La grasa también es importante por causa de su baja conductividad, a menos grasa subcutánea del animal, más propensión a la hipotermia. Otro factor es la cantidad y calidad del pelo del perro. Los perros de razas seleccionadas para trabajar en el agua tienen un pelo más graso e impenetrable al líquido y mayor cantidad de panículo adiposo bajo la piel.
Problemas que provoca la pérdida de calor
Los perros son homeotérmicos, la temperatura corporal se mantiene prácticamente constante a lo largo de su vida. Las fluctuaciones no son en condiciones de vida normales superiores a 1º C., aunque pueden variar de un día a otro e incluso de una hora a "FONT-SIZE: 10pt; COLOR: navy">El guía le lanza una pelota, palo o similar o disco volador. El perro correrá a tomarlo con la boca y volverá con él. La carrera detrás del objeto constituye la parte anaeróbica del ejercicio y la vuelta hacia en dueño la recuperación en aerobiosis. Cuando veamos que el perro necesita más recuperación lo haremos pasear despacio procurando que nunca se pare completamente.
Se puede aumentar la intensidad de la parte anaeróbica del ejercicio haciendo esta fase del ejercicio en cuesta o poniendo obstáculos, de tal manera que el animal tenga que saltarlos sin perder velocidad ni interrumpir la carrera.
a) Si las pausas de recuperación son breves se consigue aumentar el lactato en sangre. El lactato es una forma de ácido láctico neutralizado que se puede almacenar en los tejidos y ser fácilmente utilizado por el organismo.
Este mecanismo es fácil de comprender. En cada secuencia de trabajo se produce ácido láctico, parte del cual es expulsado por células del músculo hacia el sistema interior en forma de lactato, ya que los órganos depuradores no son capaces de eliminar o sintetizar todo el ácido láctico.
Hecho de esta manera el ejercicio interválico aumenta la resistencia anaeróbica.
Si las pausas son más largas disminuyen las tasas de acumulación de lactato, ya que los procesos de neutralización del ácido láctico se realizan con menos intensidad.
Esta modalidad de ejercicio de intervalos aumenta la resistencia aeróbica tanto como las carreras continuas aeróbicas de alta intensidad.
![]() |
| Esta foto es muy simpática y muy típica del Am Staff, |
- Interválico en agua.
El instructor, colocado en la orilla del agua le lanza lo más lejos que pueda un palo o similar o una pelota o disco que flote o cualquier otro objeto que no dañe los dientes del perro. El perro, llevado por la ansiedad de coger el objeto, nadará con toda intensidad hasta cogerlo y luego volverá con él en la boca. La recuperación corresponde, lógicamente, a la vuelta que el animal realizará a menor ritmo. De vez en cuando, sobre todo si la temperatura del agua es baja o si observamos que el perro tiembla, lo haremos correr por la orilla hasta que entre en calor. Un perro entrenado puede estar haciendo este tipo de ejercicio de media a una hora, dependiendo también de la temperatura del agua y del medio ambiente.
Para controlar las pausas entre series valen las mismas observaciones que hemos visto anteriormente con el ejercicio interválico en tierra. - Interválico combinado tierra-agua.
Combinado las carreras intensas en tierra, por la orilla, y en el agua, de manera aleatoria. Por ejemplo: una de agua, una de tierra; dos de agua o tierra seguidas de dos de tierra o de agua; número “X” de carreras en agua por número “Y” de carreras en tierra.
Se produce un gran desgaste de energía, pero con una mejor conservación de la temperatura que si el ejercicio se hace solamente en agua. Se provoca también una gran confusión entre los sistemas de obtención de energía, lo cual es muy favorable para el organismo.
3.- Entrenamiento contra resistencias
Musculación con cargas:
El ejercicio natural, carrera continua por campo, natación, etc., produce grandes musculaturas en el Am Staff a condición de que exista una buena e indispensable base genética.
Absolute IV magnífico ejemplar propiedad de Thunderbully
Por razones de biomecánica y también psicológicas, es prácticamente imposible que un perro se pueda ejercitar con pesos libres de la misma manera que lo hace el hombre.
En el cerebro de los seres vivos no están representados de manera instintiva las acciones musculares de manera analítica, sino el movimiento integral. Cualquier movimiento, saltar, correr, girar la cabeza, etc., requiere una atención en su ejecución y sus dificultades y por contrapartida una desatención de la acción muscular en particular.
Por dichas razones no existe ninguna posibilidad de que un perro “aísle” determinados músculos como hacemos nosotros cuando practicamos culturismo. Si un perro no puede concentrarse en los bíceps, o los lumbares o en algún otro músculo para trabajarlo aisladamente, mucho menos puede hacerlo con el músculo de un miembro con respecto al correspondiente del otro miembro.
El número de articulaciones y de músculos que actúan cuando el perro arrastra peso es el mismo que cuando corre, salta o nada. Lo único que varía es la intensidad y tipo del esfuerzo, pero no la relación de trabajo entre las diferentes cadenas cinemáticas, ni entre los diferentes músculos. Se denomina cadena cinemática a una secuencia estructural formada por elementos rígidos unidos entre sí por articulaciones intermedias que en conjunto son movidos por los correspondientes músculos. Los desplazamientos de las cadenas cinemáticas se realizan en torno a las articulaciones en rotaciones simultáneas o sucesivas que tienen lugar en las articulaciones involucradas.
En el perro hay varias cadenas cinemáticas:
La columna vertebral, que consta de dos cadenas cinemáticas con funciones diferentes. Juntas van desde el cráneo hasta el nacimiento de la cola. - La primera cadena vertebral la constituyen las vértebras cervicales, con movilidad vertical (movimiento de afirmación) y lateral (movimiento de negación). No tiene aplicación práctica durante los movimientos de locomoción.
Consta de:
Sistema óseo: Siete vértebras. Están unidas entre sí una con otra por medio de un ligamento corto por cada par y largos que articulan diferentes vértebras no contiguas.
Articulaciones: Una articulación troqueal, que permite el movimiento de afirmación y otra trocoide, que permite el movimiento de negación. - La segunda cadena vertebral la forman:
Sistema óseo:
1.- Trece vértebras torácicas.
2. - Siete lumbares.
3. - Tres sacras. Las vértebras sacras no están articuladas por estar fundidas entre sí.
Articulaciones:
a) Cartilaginosas (discos intervertebrales).
b) Sinoviales.
La región caudal, últimas vértebras torácicas y todas las lumbares, permiten movimientos de flexión y extensión y son las que proyectan el cuerpo hacia delante para el movimiento.
Todas las vértebras están unidas por ligamentos cortos que unen a las contiguas y largos que unen a las no adyacentes. En conjunto son los que hacen que la columna vertebral se mantenga sólida.
Los miembros forman dos cadenas gemelas, las dos del tren delantero y las otras dos del posterior: - Miembros delanteros.
Sistema óseo:
Cuando el desarrollo muscular de la espalda es bueno, suele aparecer un canal medio a lo largo de la columna vertebral producido por el relieve de los músculos espinales.
Aurón, magnífico ejemplo del desarrollo de espalda en un perro de 10 meses.
Propiedad de Red Blade
1.- Escápula
2.- Húmero
3.- Segmento radio-cubital
4.- Mano
Articulaciones:
A.- Articulación escapo-humeral
B.- Articulación del codo
C.- Articulación de la muñeca - Miembros traseros.
Sistema óseo:
1.- Segmento femoral
2.- Segmento tibio-peroneo
3.- Píe
Articulaciones:
A.- Articulación de la cadera
B.- Articulación de la rodilla
C.- Articulación tibio-astragálica.
En los movimientos de desplazamiento: andar, trotar, galopar, nadar, arrastrar peso, el tren delantero-espalda-tren posterior forman una cadena cinemática compleja que actúa simultánea o secuencialmente. Con intervención secundaria y casi anecdótica de la cadena cinemática del cuello, que solamente interviene como estabilizadora y en los cambios de dirección.
El entrenamiento con cargas no siempre es sinónimo de mover pesos con objetivo de medir la capacidad de peso que se puede arrastrar, excepto cuando se trata de una competición. Bajo el punto de vista de la preparación física constituye básicamente un sistema para desarrollar músculo y fuerza. El entrenamiento con cargas es actualmente una práctica con fundamentos científicos que implica principios y teorías complejos. Hoy en día es un arte muy sofisticado y conforme pasa el tiempo se conocen mejor los mecanismos de regulación del organismo en los que influye. Con el perro solamente nos quedan tres opciones en relación con el entrenamiento por medio de cargas progresivas: el arrastre de peso en tierra, arrastre en agua y chalecos lastrados.
La excesiva hiperespecialización de los ejercicios de arrastre, con repeticiones constantes de la misma secuencia de gestos, hace de este un entrenamiento demasiado rígido e incompleto. Con marcada influencia en el desarrollo del sistema muscular que no van acompañados de aumentos en la coordinación y en la habilidad para efectuar movimientos complicados, ni en la agilidad, ni en la resistencia. Es por eso que deben completarse con ejercicios que exijan movimientos más diversos y con secuencias en el tiempo de ejecución más largas.
Arrastre de peso:
El arrastre de peso en distancias cortas es un ejercicio de musculación que, con la correspondiente regulación, constituye un deporte de competición.
Una de las desventajas que tiene este tipo de entrenamiento para poder efectuarse en condiciones óptimas es que necesita un buen material y un lugar adecuado.
Material necesario: un carro para el peso, cargas para subir o bajar de peso, un arnés apropiado, un motivador…
Lugar ideal: un sitio aislado de personas y de otros perros, con un suelo en condiciones para que el perro pueda hacer tracción con buen agarre y con garantías de no sufrir traumatismos ni abrasiones en los pies, con una pista mínimo de quince metros. Lo ideal es que tenga alrededor de cincuenta metros de longitud.
El carro suele estar constituido por una plataforma donde se pueda cargar el peso con facilidad. Con ruedas que giren bien. Facilita mucho el entrenamiento el que el carro tenga dos enganches colocados bajos, uno en la parte delantera y otro en la trasera para no tener que andar girándolo. Las cargas pueden ser de cualquier material que se maneje con facilidad para subir o bajar de peso, es importante que sepamos siempre el peso del lastre que manejamos. El arnés es un elemento muy importante, tiene que contar con suficiente protección amortiguadora para que no dañe al animal en el manejo de grandes pesos ni le provoque irritaciones en la piel. Un punto a considerar, es que los arreos tienen que estar construidos de tal manera que la fuerza pueda hacerse de abajo, en la resistencia, hacia arriba, en la sujeción del perro, de tal manera que el perro no tenga que agacharse innecesariamente al hacer el esfuerzo, los mejores son los que se usan con los perros de trineo, que se puedan desenganchar con facilidad sin necesidad de quitárselo al perro. El motivador es indispensable para que el perro tire con energía del peso.
Manera de entrenar: las semejanzas con un entrenamiento culturista son muchas y en el vocabulario comparten palabras comunes, tales como repeticiones, series y cargas de peso. Los metros o pasos a recorrer equivalen a las repeticiones, es decir: unidades de longitud pequeñas. Cada recorrido forma una serie y el peso que transporta el carro equivale al peso de los discos o a las mancuernas. Esta es la manera de enfocar el entrenamiento que podríamos llamar “reglada”.
Puntos - Después de haber entrado correctamente en calor hacemos recorrer al perro un largo (una serie). Llegado al final, se le suelta para pasear un poco con él y que se recupere. Se le vuelve a enganchar y se hace el recorrido de vuelta.
- Si el recorrido ha sido de diez metros consideramos a efectos de entrenamiento que ha hecho una serie de diez repeticiones, si es de quince metros: quince repeticiones. Las veces que hagamos el recorrido constituye el número de series.
- Recorrido de cinco a diez metros: entrenamiento de fuerza pura.
- De ocho a doce metros: entrenamiento de compromiso entre fuerza y resistencia muscular.
- Doce a quince metros: entrenamiento de resistencia muscular.
- A menos series con más peso y menos distancia: más tendencia al desarrollo de fuerza.
- A más series con pesos más livianos y recorrido más largo: más tendencia a favorecer la resistencia muscular.
- Mínimo de series: de seis a quince recorridos.
- Conforme aumenta el número de series más tendente es el entrenamiento a incrementar la resistencia muscular.
- Menos series, con más peso: más aumentos de fuerza.
- Cantidad de peso a cargar: magnitud adaptada a cada animal y según dicte la experiencia del entrenador.
- A menos peso corporal, edad crítica (poca o mucha) y perro menos entrenado: debemos usar menos carga de peso.
- En ejercicios de fuerza de duración de 10 segundos o menos el 4% del gasto es aeróbico y el 96% anaeróbico. Con duración cercana a los 20” el 6% es gasto aeróbico y el 94% anaeróbico. El comienzo del esfuerzo corresponde siempre a la degradación de la fosfocreatina y solamente al final empieza la glucogénesis.
- Si no tenéis medios para construiros el carro con ruedas, un método más primitivo, pero también efectivo, es usar como material de arrastre cubiertas de automóvil de diferentes dimensiones y peso o, con una sola cubierta cargada en el interior a modo de pesas con piedras, lingotes de metal, ladrillos o saquitos rellenos de material pesado como arena.
Existe otra manera de entrenar que podríamos llamar instintiva o, mejor aún: autorreguladora.
La única diferencia que tiene con la “reglada” es que las paradas las marca el perro con cada pulsión de arrastre. Así pues cada parada voluntaria del perro para recuperarse constituye una serie. En lo demás es similar al anterior sistema.
Principios de entrenamiento con cargas:
Principio estable o series lineales.
Debido a su simplicidad es el tipo de trabajo más fácil de utilizar. Consiste simplemente en efectuar series (recorridos) de repeticiones (unidades de longitud) con el mismo peso. Por supuesto, siempre después de la pertinente entrada en calor. Normalmente el número de series es entre un mínimo de seis y máximo de quince, con cargas submáximas. Este principio es el ideal para usarlo en entrenamientos interválicos
Principios variables:
En pirámide.
Es el entrenamiento más usado por culturistas profesionales y el más lógico. Consiste en añadir carga y disminuir el número de repeticiones (distancia de recorrido) en cada serie (en cada recorrido) hasta llegar a una carga submáxima. Se repite el mismo sistema a la inversa, descendiendo de peso hasta llegar al de inicio.
Entrenamiento en ascenso.
Como en el sistema en pirámide, pero una vez que se ha llegado arriba se hacen dos o tres series con el peso máximo. Al final se efectúa una serie con poco peso. A más peso menor recorrido. Es decir: se puede jugar con las distancias y los kilos de carga.
En descenso.
Después de hacer dos o tres series de entrada en calor se sube al peso máximo y después de hacer dos o tres series se desciende gradualmente hasta llegar al peso de inicio. Más peso menos distancia. Se sigue jugando con las distancias y los kilos de carga.
Prioridad zonal.
No se puede llevar a cabo. Equivale a lo que en el ser humano sería un sistema de prioridad muscular. En el perro no se puede localizar ningún músculo para trabajarlo aisladamente, como en el hombre, por lo tanto quizás se pueda pensar que hay que sustituir el trabajo del músculo por el de la zona y aún así esto es sumamente difícil, prácticamente imposible. Es un hecho conocido por todos que al empezar el entrenamiento es cuando más energías y frescura tiene el organismo y por lo tanto es el momento de entrenar en primer lugar nuestras partes débiles, pero ¿de qué nos sirve esto con nuestros perros? Ya hemos visto que en el perro no se pueden localizar ni músculos ni zonas. El perro solamente puede ejecutar movimientos de locomoción con participación de toda su estructura, solamente hay dos zonas susceptibles de aislarse: los músculos masticadores, maseteros y temporales, al morder y las patas de atrás en saltos verticales.
Técnica de preagotamiento:
Este sistema se basa en el ataque a una zona específica (en el hombre un músculo) con un ejercicio de aislamiento e, inmediatamente, seguirlo con un ejercicio genérico. Por los mismos motivos que hemos expuesto con las técnicas de Prioridad Muscular es prácticamente imposible preagotar una zona del perro excepto los dos puntos mencionados antes.
Podemos ver el caso de los cuartos traseros. La fatiga es un factor limitante para la contracción muscular. Por lo tanto se trabaja para aislar y fatigar los cuartos traseros con un entrenamiento de aislamiento (saltos en vertical) y, cuando estén bien fatigados, se hace arrastrar al perro. Alcanzado casi el punto de fallo con el ejercicio de localización y, aunque la tracción de peso sea un trabajo de carácter general, el músculo preagotado tiene que recurrir a recursos no habituales para poder hacer la parte que le corresponde.
Puntos que hay que recordar: - Se debe jugar con las variables peso-distancia.
- A más peso menos distancia a recorrer.
- A menos peso más distancia por serie.
- El entrenamiento de fuerza y el desarrollo muscular van unidos, pero no son proporcionales, siempre se obtiene más fuerza que cantidad de músculo.
- El entrenamiento de resistencia muscular promueve menos desarrollo muscular que el de fuerza pura, pero proporciona teóricamente más definición. Da más calidad muscular.
- Hay que entrar en calor de dos maneras. Primero sin peso, jugando haciendo correr al perro de manera relajada... Después con el ejercicio específico, con pesos suaves.
- Los entrenamientos con pesos no deben ser entrenamientos únicos. Hay que alternarlos con otros de tipo carrera, natación...
- Antes de los diez meses no se deben utilizar pesos. Hasta los catorce meses el entrenamiento con pesos debe ser muy prudente. Después, los aumentos deben ser graduales y siempre con un calentamiento previo.
Descanso activo entre series o ejercicios interválicos con pesos:
El descanso activo entre series bien utilizado constituye una eficaz variante del llamado “interval training”. Es la manera más sana y completa de entrenar a nuestros perros con cargas. Favorece el retorno venoso al corazón, combina de una manera impecable ejercicio aeróbico con anaeróbico, transfiere la fuerza específica conseguida con el entrenamiento de fuerza con cargas progresivas al sistema locomotor del perro… entre otros beneficios.
Este entrenamiento, aunque considerado tradicionalmente como anaeróbico, genera beneficios aeróbicos porque el período de reposo es tan breve que la plena recuperación no se puede producir, con lo cual el sistema aeróbico es sometido también a tensión. Los beneficios aeróbicos del entrenamiento interválico y los de las carreras continuas parecen ser los mismos.
Varias bombas (respiratoria, cardíaca, y muscular), intercambian líquidos solidariamente. Cuando interrumpes repentinamente el ejercicio, dificultas el funcionamiento de estas bombas musculares y alteras el funcionamiento armónico del conjunto. En el período de recuperación ocurre un hecho muy importante en fisiología, y este hecho es que la sangre, la venosa, debe retornar al corazón derecho, que es la parte del corazón responsable de la recepción venosa, para poder retornar a los pulmones para su debida oxigenación. Los músculos, al cesar en sus contracciones, cesan el bombeo y tienden a retener un volumen importante de sangre en sus dilatados vasos capilares. Por eso es tan importante realizar las fases de descanso entre series de manera dinámica y no pasiva y no terminar los esfuerzos bruscamente, sino decreciendo gradualmente de intensidad.
Manera de realizar el descanso activo:
Algunas variantes: - Entre cada recorrido de arrastre, en el espacio entre series dedicado a la recuperación, hacemos correr al perro trote durante todo el tiempo de descanso. El trote debe ser no muy rápido, pero sí buscando la máxima amplitud de movimientos. El punto básico del entrenamiento de arrastre es saber transferir la potencia obtenida por medio de las cargas a la potencia del empuje en el movimiento.
- Entre cada recorrido de arrastre, en el espacio entre series dedicado a la recuperación, podemos efectuar series de saltos con un saltómetro preparado al efecto o, si no tenemos un saltómetro, saltos en vertical motivándole con un señuelo. En este caso los pesos deben ser leves ya que el entrenamiento es global y los saltos verticales entre series actúan de ejercicio de preextenuación para los cuartos traseros.
- Entre cada recorrido de arrastre, en el espacio entre series, efectuamos series esprintando, mejor en cuesta, generalmente tirándoles una pelota. En este caso los pesos deben ser muy leves y la distancia relativamente larga.

Tysson de Chuka-Can
Chalecos lastrados (backpacking):
Los perros han sido utilizados con frecuencia para el transporte de pesos y equipajes, tanto arrastrados como con menos frecuencia sobre su espalda, en eso se basa el ejercicio con chalecos lastrados.
Es un magnifico ejercicio apropiado a casi todas las razas, con casi la única condición de que su línea dorsal sea relativamente corta y totalmente sana y de que no esté en alguna de las etapas críticas del crecimiento; una consideración oportuna es que hay que controlar muy bien el peso por la sobrecarga que ejerce sobre el aparato locomotor. El tren delantero es el que aguanta casi la totalidad del peso del cuerpo tanto en parado, como incluso en movimiento y, aunque el impulso necesario para el movimiento es responsabilidad en la mayor parte del posterior, no por eso dejan de ser las patas y hombros anteriores los que amortiguan el impulso de los traseros. A consecuencia de esto la carga tiene que ir colocada lo más adelantada posible, pero sin que dificulte el movimiento de los hombros, baja y con un peso y volumen igual en cada lado para no dificultar el equilibrio ni forzar al perro hacia un costado u otro, bien ajustado y almohadillado, de tal manera que no se mueva, pero suficientemente holgado como para que no impida la respiración. Es indispensable vigilar la humedad, pues si el tejido del arnés no es impermeable y está mojado, terminará por producir daño en la piel. Por lo demás valen las consideraciones generales, tales como acostumbrarlo gradualmente al peso y a los recorridos largos, tener cuidado con el calor, etc.
Factores positivos en el arrastre de peso y en el backpacking: - Aumento de volumen muscular y fuerza.
- Incremento de las fibras blancas, de la fuerza o IIa, por hipertrofia y seguramente por hiperplasia.
- Mejoras en los sistemas de obtención de energía anaeróbica, tanto aláctica como láctica.
- Mejora de los factores sinérgicos a la fuerza, como la potencia, resistencia muscular…
- Aumento del grosor de las paredes del corazón. Mejoras en su facilidad para “aspirar la sangre”.
- Neutralización de la acidez producida por el ácido láctico desecho de la combustión anaeróbica del ATP.
- Aumento del “capital proteínico del músculo”.
Factores negativos en el arrastre de peso y en el backpacking: - Casi nulo aumento de la resistencia aeróbica.
- Ninguna influencia en el desarrollo de las fibras rojas, de la resistencia o I.
- Ninguna mejora en la amplitud de movimientos y en la coordinación neuromotora y en el gesto deportivo.
- Ninguna mejora en el sistema respiratorio. Ningún aumento del consumo máximo de oxígeno, éste es comparable al de un individuo sedentario.
- Efectos casi nulos sobre el sistema cardiovascular. Corazón y cavidades cardíacas poco voluminosas.
Amalio Lasheras
Prohibida la reproducción parcial o total del artículo sin permiso del autor o de AM STAFF PEOPLE





Comentarios
Escribe un comentario nuevo ▼
Escribe un comentario nuevo
El propietario de este knol te ha bloqueado para que no puedas editarlo, hacer sugerencias ni comentarlo.