AMERICAN STAFFORDSHIRE TERRIER - COMPORTAMIENTO CANINO

COMPORTAMIENTO CANINO - AMERICAN STAFFORDSHIRE TERRIER - MANIPULACIÓN EMOCIONAL DEL PERRO

La genética pone las potencialidades… el medio ambiente la posibilidad de desarrollarlas... si se dan las condiciones necesarias.
Amalio Lasheras


FACTORES AMBIENTALES Y SU MANIPULACIÓN
 
GENERALIDADES

La hipótesis dominante en este momento asume que el fenotipo emocional y psíquico del perro es la consecuencia de la adición e integración a su genotipo de las experiencias ambientales, tanto positivas como negativas, a los que se enfrenta durante su desarrollo.

El genotipo-patrón heredado constituye el temperamento, que es la base orgánica sobre la que se asientan las experiencias ambientales para, juntos ambos, formar el carácter o personalidad.

  • Somáticamente: “Fenotipo = Genotipo manifestado+ Medio Ambiente.
  • Psíquicamente: Carácter (personalidad, forma de ser) = Temperamento heredado + Influencia Medio-ambiental.”

Puntos previos

  • Todos los perros pertenecen a la misma especie, así pues hay que erradicar la idea errónea que expone “misma raza equivale a mismo carácter”. A lo más, dadas las semejanzas físicas entre perros que comparten el mismo patrón racial, se posibilita un temperamento teóricamente bastante semejante, sobre el que actúan las experiencias ambientales encaminándolo a diferentes posibilidades.
  • Los factores ambientales generalmente se refieren a factores externos abióticos, el ambiente que sufre el perro viene determinado por efectos parentales y de grupo en su influencia abiótica y por la madre en su forma biótica.
  • El padre no influye bióticamente más que en la prestación de su semen. Ahí termina su influencia en la formación del carácter de su camada, excepto en el caso que conviva con ella.
  • Las conductas innatas orientadas a obtener alimento, tales como pastorear, buscar carroña o cazar, dependen más del aprendizaje que las conductas usadas para consumir el alimento una vez obtenido. El comportamiento sexual, las conductas de comer o de matar las presas, tienden a ser regidas más por el instinto.[1] Dado que la búsqueda de alimento depende más del aprendizaje, los animales salvajes son más flexibles y pueden adaptarse a distintos medios ambientes mejor que los domésticos; los animales domésticos tienden a ser especialistas. Las conductas usadas para matar o consumir alimentos pueden ser iguales en cualquier ambiente.

DEFINICIÓN DE PERIODO SENSITIVO Y PERÍODO CRÍTICO

La teoría del desarrollo por fases o “períodos sensitivos” de maduración tiene más fuerza de uso en el perro que el de “períodos críticos”, ya que las fases de maduración son más largas y flexibles que en otros mamíferos, prolongándose en algunos casos a toda la vida. Así, por ejemplo, algunos mamíferos precociales[2] (por no hablar de las aves), tienen cinco o diez minutos de tiempo inmediatamente después de nacer para “fijar” la identidad de sus madres, en cambio un cachorro de perro tarda más o menos tres días en identificar a su madre, por eso conviene no manipular a los cachorros durante sus tres primeros días de vida. No obstante el perro está menos aferrado a sus fijaciones y puede tener varios afianzamientos al tiempo.

Período prezigótico

Elección de los padres

1.- El padre.

a) Padre que no va a convivir con sus hijos. Influencia biótica. Selección para el cruce.

Fundamentos
En el aspecto de la salud psíquica, el perro macho sano no tiene importancia en el desarrollo emocional de sus hijos.

No obstante algunas enfermedades que comportan tendencias a la agresión son de transmisión hereditaria, tales como la hidrocefalia, el hipotiroidismo y la epilepsia agresiva. Así que lo que vale aplicado al perro sano, no puede aplicarse a los reproductores machos con taras, que tienen que ser eliminados totalmente de la cría.

Actuaciones
El criador debe requerir información sobre los antecedentes sospechosos de agresividad o de enfermedad psíquica en familiares del macho, padres, abuelos, hermanos, otros hijos de camadas anteriores… y de sus posibles comportamientos atípicos. En caso necesario debería consultar con un veterinario especializado en conducta canina o en patologías del sistema nervioso, para ver si sus antecesores, o él mismo, no portan algunas de las enfermedades arriba mencionadas.

b) Padre que convive con los cachorros. Influencia abiótica.

Fundamentos
En este caso influye por vía de ejemplo, y por lo tanto fenotípicamente, como cualquier otro adulto que viva con ellos.
Actuaciones
Ningún adulto, sea el padre u otro cualquiera, debe convivir con los cachorros antes de que termine completamente el desarrollo emocional “si su comportamiento no es el deseable”.

2.- La madre.

Selección para el cruce. Selección biótica.

Fundamentos

La hembra, lo mismo que el macho, tiene que tener una salud mental y psíquica total, lo mismo que una gran estabilidad emocional. Una madre agresiva o tímida, produce siempre cachorros agresivos o tímidos.

Actuaciones
Al contrario que con el padre, la madre debe sufrir un test completo sobre su carácter, ya que éste se transmitirá fenotípicamente y por vía de ejemplo a su camada. Además, el criador debe requerir, lo mismo que con el macho, toda la información posible sobre los antecedentes familiares de la hembra, padres, abuelos, hermanos… y de sus posibles comportamientos anormales. En caso de duda siempre deberá consultar con un veterinario especializado en conducta canina o con un etólogo.

PERÍODO PRECIGÓTICO PRENATAL (durante el embarazo).

Influencia tanto biótica como abiótica.

Fundamentos

Los animales embarazados acariciados paren cachorros más dóciles. Esto se debe seguramente a la necesidad de las especies sociales de tener contactos físicos.[3]

Las capacidades táctiles de un perro se desarrollan antes de su nacimiento y es posible que ya se hayan acostumbrado al contacto en el útero, cuando la madre es acariciada. Cachorros manipulados en esta forma muestran una mayor tolerancia a ser tocados que perros nacidos de una madre que no fue acariciada.[4]

Es un efecto de la llamada plasticidad fenotípica: “Es la capacidad del cerebro de los mamíferos de modificar sus esquemas morfológicos, las interacciones en sus peculiaridades sensoriales y sus pautas de secreción de neurotransmisores. Los cambios se producen debido a agentes externos e internos y es la llamada neuroplasticidad.”

Por el contrario, los cachorros producto de una embarazada estresada, nacerán agobiados. Es prácticamente imposible que una hembra tímida o agresiva no produzca cachorros tímidos o agresivos. La experiencia nos indica que el estado anímico de la hembra gestante y las maniobras que sufre en este período tienen una influencia determinante en el equilibrio emocional, tanto en positivo como en negativo.

Actuaciones

“El ya desaparecido juez de trabajo y criador de P.A., Waldemar Schirr (creador de Kalletal, Ost Westfalen-Lippe), criador con el afijo "Lippischen-Norden", tenía la siguiente hipótesis basada en la teoría de la influencia del carácter de la madre como factor determinante de aprendizaje en los cachorros. Tenía la costumbre de usar perras de líneas de trabajo de adecuada constitución física, es decir de estructura "V", con excelentes caderas y de mucho carácter y temperamento, para luego hacer "out-cross" (cruces abiertos) con perros de líneas de exposición con la mejor morfología posible, y perras de ese producto cruzarlas con otros perros de exposición. De esa manera, y por vía materna, el carácter fuerte se heredaba fenotípicamente por medio del aprendizaje materno, y la estructura y el tipo se obtenían genéticamente de la aportación de los perros machos de exposición.”

Es práctica “normal” entre peleadores profesionales de perros “topar” a las hembras embarazadas en la creencia de que la agresividad de estos momentos de estrés de la madre influya en la agresividad de los futuros cachorros.

Muchos pastores, cazadores, etc., usan de manera empírica esos mismos sistemas de estimulación funcional en la fase prenatal de sus hembras, en la creencia de que influyen en la predisposición funcional del cachorro.

En consecuencia, el contexto debe programarse en lograr el mejor equilibrio psíquico y emocional de la camada por medio de las debidas atenciones a la madre.

Período postzigótico postnatal

Fundamentos

Comprende desde el nacimiento, con tres etapas:

  • La primera finaliza aproximadamente a los catorce-quince días del nacimiento, en que abren los ojos y al mismo tiempo sus oídos empiezan a percibir sonidos.
  • Una segunda etapa que comprende hasta el destete.
  • Y una tercera, hasta la separación de la madre e integración en un grupo de perros adultos o sólo en compañía de humanos, o con ambos, hombres y perros.

En la primera quincena, el perrillo está indefenso, reptante, sin identidad de especie, buscando a la madre por el calor o por el olor a leche. En esta etapa aprende a reconocer a su madre, adquiere la impresión filial con ella; con sus hermanos, trabaja la impresión fraternal; al mismo tiempo debe comenzar los contactos interespecíficos con su especie de adopción... el ser humano, de mano del criador.

El perro, lo mismo que el hombre y todos los mamíferos evolucionados, es altricial, es decir: nace inmaduro y permanece indefenso durante el largo tiempo de maduración de su sistema nervioso, depende de la protección de sus padres, principalmente de la maternal, y de la imposición de un ambiente estructurado. El desarrollo de la conducta corre paralelo al desarrollo del sistema nervioso. Al nacer, el cerebro del perro está desmielinizado, excepto el trigénimo y la parte del oído responsable de la orientación[5]. Así que la evolución del carácter está encadenada al desarrollo de las redes neuronales, y toda la epigénesis conductual está influenciada por factores ambientales[6]. El cerebro y el sistema sensorial se atrofian cuando los animales son criados en aislamiento sensorial, y se desarrolla por encima del promedio cuando se cría en un ambiente de hiperestimulación de ruidos, afecto, olores, sabores, vista, etc.[7]

Actuaciones

El destete natural, si no lo fuerza el criador, comienza aproximadamente a las cinco semanas. A partir de ese momento la madre muestra los dientes y gruñe por efecto del daño que le producen los dientes de los cachorros. En consecuencia, estos, se ponen panza arriba en postura de sometimiento y ladran. Comienzan a aprender a inhibir la agresión con una postura de aceptación de la dominación por el tamaño y es el comienzo de una jerarquización primaria. El efecto “caricias o cariño” prenatal se prolonga durante este período y sucesivos, en realidad tiene resultados, aunque de menor intensidad, a lo largo de toda la vida del perro.

En esta etapa del desarrollo se inicia el apego hacia la madre, que desaparece de manera espontánea  cuando se le separa de ella o, si siguen conviviendo, por rechazo de ella aproximadamente antes de los cuatro meses.

Una ayuda inestimable para la socialización temprana consiste en el empleo de una hembra de refuerzo. Se fundamenta en tener una hembra, con la que la madre se lleve bien, como acompañante de la madre y de los cachorros. Se debe intentar a partir del tan mencionado tercer día. También se puede utilizar a un macho que tenga un carácter totalmente estable y que esté muy unido a la madre.

  • Si el cachorro no es manipulado (después del tercer día de nacer y antes de la tercera semana), posiblemente tenga de adulto poca tolerancia al tacto.
  • Los cachorros retirados prematuramente, antes de los dos meses o dos meses y medio, suelen ser perros excitables. La impresión fraternal es la base de la sociabilidad con su propia especie.[8]
  • Los cachorros hijos únicos o huérfanos, por lo tanto sin contacto con otros cachorros, tendrán aversión hacia los perros en general y ahí puede estar la explicación de que sean agresivos hacia los cachorros y perros pequeños.
  • Sin contacto con la calle o con ambientes ruidosos antes de los tres meses: miedo a la ciudad, a los ruidos, a los extraños. Perro adulto con ansiedad. Conviene tener a los cachorros con música ambiente.
  • Si solamente tienen contacto con un reducido grupo de personas, y siempre las mismas, se provocará una socialización incompleta y hostilidad hacia la gente extraña.
  • Si no se relaciona con niños se incentivarán reacciones de predación hacia ellos. Lo mismo pasa hacia los animales de otra especie a los que no se ha acostumbrado.
  • Sino se jerarquizan antes de los cuatro meses con perros y personas habrá posibles trastornos jerárquicos.[9]

OTROS PERÍODOS SENSITIVOS

JERARQUIZACIÓN ALIMENTICIA

Fundamentos

A las cinco semanas de edad, más o menos, los cachorros empiezan a gruñirse para ganar la posesión de la comida. Si no los apartamos para que coman solos, observaremos que la madre regurgita para que ellos coman lo que ella expulsa predigerido como una etapa intermedia y de adaptación a la alimentación sólida independiente. Para provocar la regurgitación, los hijos menean sus colas, muerden las ijadas de la madre, le lamen los belfos, gimen vocalizando y tratan de tomar los alimentos regurgitados directamente de su boca. La madre no compite con sus cachorros.[10]

Este buen panorama de libre colaboración termina cuando los cachorros se hacen autónomos con respecto a la leche de la madre. En ese momento comienza una jerarquización por el orden y preferencia a la hora de alimentarse que, si no hay interferencia humana, durará toda la vida y que hará que el animal se muestre intratable cuando come con otros perros e incluso con personas, aunque sean sus dueños.

Es una situación que se puede y que se debe controlar con lo que yo denomino “socialización alimentaria” y con la prolongación del vínculo alimentario que todos los cachorros comparten con su madre.

El mantenimiento del vínculo alimentario constituye, seguramente, el procedimiento más natural de establecer una conexión positiva entre el hombre y el perro y de modificar a nuestro favor competencias y jerarquías, además es muy fácil de implantar. Está basado en la utilización de una de las más fuertes necesidades primarias de todas las relacionadas con la supervivencia de cualquier animal, tal como es la de alimentarse, y en aprovechar la dependencia hacia la madre que tienen los cachorros durante la lactancia y en el período inmediatamente siguiente, prolongándola durante la vida entera del perro, pero transfiriéndola a un sujeto de distinta especie: el hombre. Cuando digo alimentario me refiero tanto a la comida sólida como a la líquida, a la necesidad de comer, pero también a la de beber, ya que la sed es con mucho más urgente de satisfacer que el apetito. Convenientemente utilizado jerarquiza al hombre, con respecto al perro, como a un componente superior a la manada y, esto es muy importante, en un plano distinto. Conseguiremos que nos vean como a alguien no competitivo, aunque no obstante, el perro es, y siempre seguirá siendo, un animal jerárquico. Durante toda su vida va a tratar de demostrárnoslo, lo que pasa es que, si la jerarquía está bien establecida a nuestro favor, lo hará con un lenguaje tan sutil que nos pasará desapercibido. No se puede llegar a eliminar la jerarquía, lo que se puede llegar a hacer es modificarla, es decir, llegar a ser dominantes sobre el animal en un plano de no discusión.
El vínculo alimentario es una de las relaciones más mencionadas en todos los capítulos que se refieren a la conducta canina, pero nadie ha desarrollado una metodología apropiada para reforzarlo. Simplemente se menciona como si se tratara estrictamente de dar de comer al animal y... basta. No es así. Se manifiesta desde el cachorro hacia la madre por razones obvias: el padre no posee la capacidad de producir leche y, por lo tanto, de alimentar. Esta subordinación para alimentarse, crea una relación de dominancia que se establece sin necesidad de ningún tipo de agresión ni violencia,
es un tipo de dominancia de tipo matriarcal.

Por otra parte los perros domésticos conservan durante toda su vida una serie de particularidades físicas y mentales propias de la edad infantil, lo que establece una de las características que más los diferencian de los cánidos salvajes. Nosotros vamos a fomentar esta capacidad de neotización a favor de una mejor convivencia, prolongando la dependencia del animal lactante, estableciendo un nexo con la de la alimentación sólida y utilizándola para reforzar nuestra preeminencia al sustituir a la madre y a todos los mecanismos de obtención de comida que el perro practicaría de adulto y en libertad, como proveedores que vamos a ser durante toda su vida.
Esto último es muy importante. Si el perro viviera en libertad tendría que obtener la comida por si mismo. Esto comprendería: primero, obviamente, tener necesidad de comer: segundo, ver, oír, oler o intuir a la posible presa: alertar a sus compañeros de manada y elegir a la víctima más débil: perseguir, rodear, conducir, acorralar y, por último: hacer presa y matar. Después, como es lógico, satisfará su apetito, aceptando o estableciendo su turno según sea su puesto en la escala jerárquica.
Esto implica:
• Tener necesidad (apetito)
• Utilizar una serie de tropismos y reflejos innatos, más el aprendizaje previo necesario para urdir y coordinar una conducta compleja y que le han impartido sus padres y resto de la manada, indispensable para satisfacer su necesidad
• Satisfacer su hambre
• Previo a comer, e incluso para vivir y cazar en grupo, ha tenido que evitar o luchar para establecer su jerarquía dentro del grupo
Nosotros sustituimos todos estos pasos dándole la comida directamente. También vamos a impedir que se establezca una jerarquía a la hora de comer, la más crítica para expresar ésta conducta, junto al momento del apareamiento. En la sustitución y aprovechamiento de estos instintos, tropismos, reflejos, conductas y necesidades se basa nuestro procedimiento.
Es una manera intensiva de socializar y de igualar, que no emplea, ni produce, ningún tipo de traumatismo, ni físico ni psíquico, y que no interfiere con ningún otro tipo de manipulación, ni socialización, ni imprinting, más bien es complementario. Crea la base para que el carácter del perro se desarrolle de una manera sana y equilibrada, pues es previo, o simultáneo, a cualquier otro tipo de maniobra. Debe continuarse durante la vida entera del animal, por lo menos a nivel de mantenimiento.
El perro utiliza sus sentidos para relacionarse socialmente, para ello recurre al olfato, al oído, a la vista, al tacto, a las sensaciones térmicas..., ahora nos centraremos en el apetito y la sed. Conforme un animal está más alto en la escala evolutiva, es menos propenso a las impregnaciones, en cambio aumenta su capacidad para socializarse o, en éste caso, para dejarse acondicionar socialmente, esta socialización no tiene que ser necesariamente con un único sujeto o especie, sino que puede forjarse con varios al tiempo o sucesivamente. Tenemos que conseguir trabajar para hacernos líderes a la manera de una madre adoptiva y con un carácter heterocrónico que nazca y muera con el animal. Con respecto al hombre, tenemos que conseguir que el perro sea siempre un
cachorro dependiente.
Las agresiones hacia humanos aparecen, generalmente, en contextos competitivos: por quitar la comida, o algún juguete o posesión al perro, por molestarle mientras come o descansa, por quitarlo de su rincón favorito, por celos, por castigarlo física o mentalmente, por someterlo a una gran presión o establecer un duelo de miradas con él. En el común de las razas se presenta entre el primero y el segundo año de vida y, principalmente, en machos.
La hora de la comida es, repito, el momento donde más, y más violentamente,
se ponen de relieve las jerarquías, junto con el momento de las conductas sexuales. Si conseguimos que los animales nos vean siempre como a su proveedor, y nunca como a un competidor, y acepten a los otros perros como a compañeros de comida, habremos conseguido eliminar el principal motivo de fricción. Por eso es elemental empezar lo más pronto posible, aunque hemos podido experimentar con pleno éxito con perros adultos.
Esta socialización no se debe hacer exclusivamente a favor del hombre, se debe hacer con otros perros. Al acostumbrar a comer y beber juntos y sin roces a varios perros, se consigue forzar su socialización. Ésta socialización está controlada por el dueño, que actúa como moderador. Éste trato de perro con perro dulcifica sus relaciones, pues se educa para evitar las agresiones clásicas jerárquicas en uno de los momentos de mayor tensión: durante la alimentación. Evitado lo máximo, es muy improbable que se produzca lo mínimo.
[11]

Actuaciones

Contemplamos dos etapas muy definidas:

1.- Desde el comienzo de la alimentación sólida, aproximadamente al mes de edad, hasta la entrega del cachorro al propietario. Es muy importante, pues, que el criador comience a sustituir a la madre en el momento de cambiar a la alimentación sólida.
• Esta etapa es responsabilidad exclusiva del criador
• El plazo más importante es el comprendido desde la sexta hasta la decimosegunda semana de vida[12]. En éste período de tiempo parece ser el ideal para una correcta socialización.
[13]
• Es tan importante para mejorar la relación entre los hermanos de camada, como para preparar la futura relación con otros perros, como, también, con las personas, aunque por motivos diferentes.
• El manipulador mete la mano en el recipiente donde comen los cachorros, les da la comida con su mano y, muy importante: está atento para calmar a los más agresivos[14], siempre con suavidad, pero con firmeza, si fuera necesario cambiando de lugar o levantándolo del suelo y tranquilizando al más agresivo y, riñéndole si es necesario. ACTUANDO SIEMPRE COMO ALGUIEN QUE DA, QUE CALMA Y QUE CONTROLA, NUNCA COMO ALGUIEN QUE COMPITE. La persona, aunque se agache, tiene que estar siempre a una altura significativamente más alta que los perros.
• Si la agresividad se manifiesta hacia la persona, hay que pasar a una maniobra previa que consiste en suministrarle la comida al perro agresivo con la mano, incluso no dándole el recipiente si la situación es muy violenta o si el perro es ya adulto, en ese caso se pasea con el bol cogido en alto dándole con la mano la comida y procurando no agacharse más que lo indispensable. El paso siguiente es poner el recipiente en el suelo y seguir facilitándosela con la mano, procurar poner el recipiente con la comida en un sitio neutro para el perro, es decir, que no esté cerca del sitio donde duerme, o donde estaría habituado a comer normalmente. Cuando coma pacíficamente de su comedero hay que seguir dándosela con la mano dentro del cacharro. Más tarde se pueden incluir gradualmente en la experimentación a otros perros que no sean conflictivos. Tenéis que tener en cuenta que con un cachorro no tendréis ningún problema de peligro físico para resolver un enfrentamiento. Si es necesario no tengáis ningún reparo en darle un cachete al perro[15], siempre es mejor hacerlo levantándolo simultáneamente del suelo o dándole una buena palmada en los cuartos traseros de tal manera que lo desequilibréis.
• Por esta causa, y por otras que no hacen al caso, conviene entregar el cachorro a su nuevo propietario después de los dos meses de edad y con instrucciones muy claras para que siga el tratamiento.
Repito que es responsabilidad del criador aleccionar debidamente al nuevo propietario para que siga maniobrando con el cachorro, sobre todo si el perro va a tener que convivir con una familia o con otros perros.
2.- La segunda etapa es responsabilidad directa del dueño. Comienza desde que el animal entra en su nuevo hogar.
• Lo ideal sería que el perro viniera a la nueva casa con la parte de socialización que le corresponda por su edad, por desgracia esto no es lo normal. Tenéis que comenzar teniendo en cuenta la actitud inicial del perro hacia vosotros y su tamaño, por razones obvias de seguridad, sobre todo si el perro es adulto. No permitáis que el nuevo perro se crea el dueño de la comida: es el primer paso para que se crea el dueño de la casa
• Desde el primer día hay que comenzar a dar de comer al nuevo perro con la mano. Fuera de su recipiente y con la mano. Más tarde, y según reaccione, en su recipiente, pero también con la mano, acariciando y calmando, procurando no molestar, que nos huela la mano, que nos vea, hablándoles con suavidad, acariciando sin importunar... sin incomodar nunca... sin que vea un competidor en nosotros... siempre como proveedor. No tengáis miedo en volver atrás y empezar otra vez toda la maniobra dándole la comida con la mano y sin recipiente, retroceder atrás siempre que intuíais algún signo de agresividad y, por muy pequeño que éste sea
• Repito: si hay agresividad manifiesta hacia la persona, y como el perro es ya más grande y puede hacer daño, hay que pasar a la maniobra previa que mencionábamos antes y que consiste en darle la comida al perro agresivo con la mano, pero quitando el recipiente del suelo y, si es posible, de su vista. Tener paciencia y hacerlo y repetirlo durante todo el tiempo y todas las veces que sea necesario.
• Si el perro se sigue mostrando agresivo, el paso siguiente es andar con el recipiente en una mano y darle la comida con la otra mientras paseamos; nunca en un lugar fijo, porque el perro se siente más seguro y con más sentido de la posesión en su comedero habitual.
• Cuando la situación se normalice poner el recipiente en el suelo y seguir facilitándosela con la mano. Cuando coma pacíficamente de su comedero hay que seguir dándosela con la mano. No tengáis reparo en volver a las maniobras anteriores.
• Hay que evitar totalmente cualquier tipo de roce y competencia con el perro, todo tiene que transcurrir con entera suavidad y armonía... sin ningún tipo de pique.
• En cuanto el perro se haya hecho a la nueva situación se debe intentar que comparta comida con otro u otros perros, en caso de que los haya en la casa. Siempre, claro está, que el perro, o los perros, adultos estén acostumbrados a comer juntos.
Podría darse la posibilidad de que el cachorro intente gruñir o disputar la comida, hay que calmar inmediatamente, con suavidad, pero con firmeza, al rebelde, darle un ligero azote en los cuartos traseros que lo desequilibre; lo suficientemente fuerte para que no se note reforzado y lo tome como una caricia, reconvenirle. Antes de esto ambos tienen que estar acostumbrados a su mutua compañía, sobre todo el adulto, por el peligro que puede entrañar para el cachorro, lo normal es que el cachorro intercale signos de sumisión mientras come hacia el perro adulto, tales como darle lametones en la cara...
• Si un perro adulto agrede a un cachorro es que no está bien socializado o que tiene alguna anomalía de conducta. De todas maneras
es el propietario, que lo conoce, el que debe prever como puede reaccionar el adulto.
• Si el otro, o los otros perros, son de su misma edad aproximada, hay que repetir las maniobras tal como se hacía en la primera etapa, cuando comía con los hermanos.
• Siempre hay que estar pendiente de los perros a la hora de comer y hacerlo de una manera personal. Este es un proceso que se debe seguir toda la vida.

Los niños
• Las situaciones críticas, como la comida o las montas, no deben dejarse nunca en manos de niños sin acompañamiento de adultos[16], hay que vigilar tanto o más a los niños como al perro: el niño podrá ser o no el provocador... pero siempre será el perjudicado. Recordad: Los niños nunca solos.
• Si queréis que un niño haga la maniobra de manipular la comida, debéis llevar su mano, guiarle, y actuar conjuntamente con él, protegiéndole. Nunca dejarlos solos, los niños son impredecibles e irresponsables y hay que evitar situaciones que podrían resultar críticas
• Si queréis socializar integralmente al perro probar también las maniobras con personas desconocidas actuando como sujeto, pero tenéis que proceder tal como hicisteis con el niño y con extremado tacto, conduciréis su mano, guiándole, y actuando conjuntamente con él, protegiéndole. Cuanto más joven sea el perro mejor, si el perro es adulto tener mucho cuidado
• Al principio, y luego de vez en cuando, no hay que servirle la comida de golpe, hay que darla poco a poco, gradualmente, e intentando que el perro comprenda que tú eres el proveedor. Se trata de que él aprenda a esperarla de ti y comprenda de quién viene: que viene de un dios y... que ese dios eres tú[17]

Esta técnica es indispensable en perros que estén destinados a ser animales de compañía, sobre todo si tienen que convivir con niños, enfermos, o personas muy mayores.
• No impide la práctica de ninguna función, como la caza, la guarda, el deporte. Estas maniobras solamente pretenden fomentar el equilibrio en el perro y establecer una relación sin competencias con el ser humano y con otros perros.
En determinados perros dominantes o posesivos, este tipo de procedimientos deberían ser indispensables[18]

• La técnica moderna, con sus comederos y bebederos automáticos, impide reforzar éste vínculo por falta de contacto personal. Son muy cómodos, pero bajo el punto de vista de intentar socializar a los animales por la comida son verdadera basura.
Con el agua

La necesidad de satisfacer la sed constituye una necesidad más fundamental aún que la de comer, no obstante no produce conflictos jerárquicos en ningún depredador, incluido el perro. Así pues la usaremos para intentar hacer comprender al animal algo tan esencial como que somos los “proveedores”, para premiar y para que perros con diferentes estatus jerárquico compartan recipiente.
• Aprovechar el momento en que el perro esté sediento, por ejemplo: después de hacer ejercicio. En este momento le daréis algo de agua, no toda de golpe, repetir en dosis cortas hasta que haya satisfecho su sed, pero
sin hacerle sufrir en ningún momento
• Al poco tiempo observaréis que el perro, cuando tiene sed, va directamente al recipiente del agua, que debe estar vacío, y se queda expectante hasta que se la servís. Aprenderá a pedírosla y ese es un signo muy positivo de que sabe de donde viene el agua o la comida. Esta parte es muy importante: cuando le deis el agua acariciarle, darle la impresión de que le premiáis, que él se de cuenta de vuestra importancia y de vuestro estatus con respecto a él.
Eso no quiere decir que hagáis padecer al animal hambre o sed, aprovechar los momentos propicios.

• Si beben varios perros juntos puede ser un detalle adicional hacer que beban en un cacharro pequeño, con lo que se fuerza el contacto.[19]

Si efectuáis estas maniobras correctamente aumentareis las expectativas de convivencia con vuestro perro. Por medio de ésta vinculación conseguiréis que el perro se baje del sofá o de la cama sin rechistar, que no os gruña ni dispute nada... todas estas otras situaciones proceden de estímulos menores que los relacionados con necesidades primarias, como la necesidad de comida o bebida Hecho correctamente podréis eliminar también la competencia entre vuestros perros. La convivencia entre macho con hembra, o con hembras, o con cachorros, o de hembras con hembras, o con cachorros, no deben constituir problema. Una excepción son los machos adultos entre sí. Es aconsejable separarlos cuando uno de ellos cumpla, o esté a punto de cumplir, siete u ocho meses. Los machos adultos que viven juntos en el mismo espacio, y más aún si hay hembras con ellos, inevitablemente tienen que desarrollar formas jerárquicas, y por ello siempre terminan peleando, por eso deben separarse: se evitan los daños y fomentar la agresividad.
CONTROL DE LA MORDIDA – PELEAS LÚDICAS

Mito del modelo médico:

  • Dice: “La conducta indeseable es un síntoma y el síntoma revela que haya alguna enfermedad psíquica latente”.
    Es: Si un perro muerde eso no es el síntoma y no hay que buscar la causa por la que muerde, hay que resolver el problema… y el problema es que muerde.

Control de la mordida con otros perros

Fundamentos
Las peleas lúdicas, indispensables para el desarrollo de las ritualizaciones e importantes en el proceso de la motricidad, comienzan hacia las tres semanas y se atenúan normalmente hacia los tres-cuatro meses de edad. A los cuatro meses aproximadamente las peleas entre hermanos pierden intensidad y se empiezan a establecer jerarquizaciones estables, pero eso no se produce motu propio… necesita algunas actuaciones.

Actuaciones

Para corregir este problema resulta indispensable la convivencia con otros perros desde edad temprana, preferentemente con sus hermanos, para poder intercambiar situaciones dominantes-sometidas, también con adultos que marquen las diferencias desde un plano de dominancia de la superioridad física psíquica.

  • Con cachorros: En el transcurso de los juegos de  pelea entre cachorros los papeles se cambian, el agresor es el agredido, el agredido es el agresor, el perseguidor es el perseguido… el mordido llora y se tumba panza arriba… el agresor reconoce las actitudes de sumisión, después es él el sometido... Todas estas actuaciones son indispensables para el buen desarrollo psíquico del perro y son el rudimento de las futuras jerarquizaciones.
  • Con adultos: Por otra parte, también la madre y otros perros adultos, si viven en grupo, enseñan a los cachorros y a los perros jóvenes cual es el límite al que pueden llegar en sus juegos. Cuando se termina la tolerancia hacia la agresividad del cachorro, el adulto no duda en poner orden… a veces de una manera aparentemente muy dura.

Con los humanos

Fundamentos

Los cachorros también necesitan que se les enseñe a controlar la mordida con los humanos. Sobre todo porque, al haber sido separados de la madre y de sus hermanos antes de aprender a controlarse, necesitan que los sustituyamos en la implantación de controles. Los cachorros tienen una tendencia natural a morder las manos y todo lo que se mueva, zapatos, pantalones… y eso es muy incómodo… pero es un instinto relacionado con la caza totalmente natural.

Los perros cachorros tienen en la boca un reflejo similar al que los humanos tenemos en las manos desde recién nacidos, y al que llamamos reflejo de asimiento o reflejo de Moro. En los humanos, inmediatamente después del nacimiento, un estímulo en la palma del niño hace que éste cierre la mano, con tal fuerza, que suele permitir al adulto levantarle en el aire. En el perro suele desaparecer hacia los seis meses de manera natural y se manifiesta en su único órgano de asimiento: la boca.

A eso se añade que les duele la boca por la erupción de los dientes y el morder les calma.
El perro empieza a morder descontroladamente a las tres semanas y si se le manipula bien tiene que estar controlado a los cuatro meses.

Actuaciones

Represión de la mordida

Como para nosotros es desagradable que nos muerda, incluso un cachorro, es indispensable y extremadamente fácil crear un contrahábito antes de que el perro crezca y tenga verdadera fuerza en la mandíbula.

Hecho como se indica a continuación funciona perfectamente. Sentaros cómodamente y ofrecer una mano para que el cachorro la mordisquee, solamente una mano, la otra fuera de la vista del perro de tal manera que no pueda cambiar de una mano a otra. La mano muy relajada, cuando el perrillo empieza a mordisquear, con esa misma mano, haces un juego de muñeca y le das una pequeña bofetada en un lado de la cara (nunca en la oreja) y “a modo de juego” (lo recalco: “a modo de juego”). Él te mirará con sorpresa y volverá a repetir. Tú vuelves a hacer lo mismo. Así una y otra vez. En pocas veces (recuerda: con la muñeca muy suelta y “jugando”, pero sin dejarte ganar el terreno), y normalmente en la primera sesión, el perro sabe que a un mordisco le sigue una torta y estará más atento que a morder a quitar la cara. No tienes que ser brutal, el pescozón tiene que adaptarse a la fuerza del mordisco, a más fuerza de la mordida, más fuerza de la respuesta. Si lo haces de esta manera verás que poco a poco va mordiendo más despacio y al final en vez de morderte te lamerá la mano. En ese momento lo acaricias (siempre con la mano del experimento) y lo alabas con voz suave. Él relaciona enseguida la fuerza de la respuesta con la fuerza del mordisco y el lamido con la caricia. Es, además, una manera de establecer controles en el cachorro, estos controles los establecería la madre o los otros perros si el cachorro viviera acompañado de perros adultos. Al tiempo que le replicas con la mano dale una orden negativa (un “no”, por ejemplo, más suave o más fuerte según él muerda con más o menos fuerza).

Todo sin brutalidad y adaptándote a la fuerza de su mordisco (recuerda: la orden también tiene que ser más fuerte o suave según la fuerza del mordico). A los perros no hay que pegarles nunca, pero tenemos que comprender que en su ambiente a los cachorros les imponen pautas de autocontrol los adultos por medio de castigos físicos.

Recuerda: es un juego, no es una paliza.

Esta actuación, o cualquier otra similar, tienen que hacerse en un plano de superioridad equivalente al que emplearía, como mínimo, un perro adulto. Existe otra manera, bastante utilizada, de hacer que el perrito no muerda, consiste en quejarse como si nos doliera. Funciona, pero tiene el inconveniente de que nos pone en un plano de igualdad, ya que es la actuación que tendría un cachorro con otro. En nuestra relación con los perros no podemos funcionar en planos de igualdad.

APEGO-DESAPEGO

Fundamentos

“Los comportamientos de apego son importantes y necesarios en las especies sociales, dado que contribuyen a mantener el contacto social. Especies sociales como los cánidos viven en grupos y experimentan apego a los miembros del grupo. Cuando los animales son separados de su grupo no es infrecuente que experimenten una reacción de estrés por separación, que desemboca en comportamientos relacionados con la misma. Estos comportamientos están orientados a conseguir la reunión del animal con los miembros del grupo.
Dado que los perros domésticos suelen considerar que la familia humana constituye su grupo social, se consideran también unidos a sus miembros. Cuando son separados de los miembros de la familia, los perros pueden experimentar sufrimiento y los subsiguientes comportamientos problemáticos relacionados con la ansiedad por separación. Estos comportamientos consisten en destrucción de muebles, vocalización, eliminación de orina y/o heces, anorexia, salivación, intentos de huida y/o depresión conductual. La ansiedad por separación es un problema corriente en las consultas de comportamiento de animales de compañía y representa entre un cinco y un 21% del total de casos atendidos en clínicas especializadas.
[20]

Antes de nada conviene aclarar que el apego que sienten los perros bien integrados con una persona o con la familia, totalmente deseable e incluso indispensable, no es el apego al que nos referimos aquí. Aquí nos referimos al tipo de apego enfermizo que impide que el perro soporte la soledad y que produce efectos destructivos en la propiedad del dueño, problemas con los vecinos y, además, hace sufrir al perro. Así pues es una maniobra deseable para la felicidad de todos.

La causa de la “ansiedad por separación” es que no se han hecho bien las maniobras de “desapego” o no se han hecho en absoluto. Los perros, cuando nacen, adquieren una vinculación especial y fortísima con la madre (el apego). Cuando la madre (o el criador) destetan al cachorro se produce un primer desapego o “desapego primario o alimenticio”. Hasta aquí todo normal, pero a partir de este momento el apego continúa en relación con la madre o, si se le aparta de ella, se puede trasladar al dueño o a los dueños. Si todo siguiera en un ambiente normal y el perro viviera rodeado de otros perros, estos se encargarían de irle marcando las pautas de conducta que lo integrarían en el grupo.

Si el perro se traslada a vivir en un entorno humano (lo normal) y sin perros, son los humanos (el propietario o familia) los que tienen que marcarle esos patrones de convivencia, si no se hace así, por desconocimiento o por un cariño mal entendido, surgen trastornos de personalidad como el ya mencionado de “ansiedad por separación”, y el perro puede “sentirse”, en casos extremos, como un humano. En realidad estos trastornos ocurren también entre los humanos, recuerden a los niños mimados, los engreídos, como dicen en Sudamérica, y los problemas que tienen y que provocan por su egoísmo y apego exagerado a una persona.

Esta segunda etapa de desapego (o desapego secundario) tiene que iniciarse en cuanto el cachorro llega a la nueva casa, dejados tres o cuatro días para que se habitúe a las nuevas sensaciones, lo más tarde a los cuatro meses de edad, en todo caso antes de la pubertad. En el macho, a los seis-ocho meses aproximadamente, coincidiendo con el momento en que empieza a levantar la pata para orinar, y en la hembra antes del primer celo. Si no se hace así, el perro, como ya dije antes, sufre esos trastornos de personalidad que le llevan a producir los destrozos en la casa o en el jardín que hacen que la convivencia se haga difícil. Los perros que ladran cuando se quedan solos pueden estar mostrando síntomas de ansiedad por separación. El apego es similar al “imprinting o troquelado” en aves y animales inferiores, la diferencia es que en los animales inferiores permanece durante toda la vida y en el perro debe desaparecer fuera de esas etapas críticas de la infancia.

Si no se hacen bien las maniobras de desapego se dejan de enseñar unos modelos de comportamiento indispensables para la convivencia y se crea un perro infeliz, entre otras cosas porque el perro sufre cuando se queda solo.

En casos extremos el perro se comporta con una aparente dominancia “redirigida” hacia su propietario o su familia. En realidad no se trata de dominancia, ya que no se puede dar dominancia entre especies diferentes: se trata de falta de patrones de conducta establecidos que hacen del perro un ser descontrolado que no sabe cual es su lugar ni su comportamiento dentro del orden jerárquico de la familia.

En otros casos también extremos no se “despega” específicamente de algún miembro de la familia, le sigue por la casa, quiere estar siempre junto a esa persona, etc., tal como si no pudiera vivir sin estar siempre al lado de ese individuo. Eso también puede ser incómodo y provoca otras conductas indeseables al considerar el perro, por ejemplo, que alguien le quiere disputar el cariño de esa persona “apegada”, consecuencias: envidias, celos, etc.

Actuaciones

La ansiedad por separación es una conducta que hemos sufrido casi todos los dueños de perros. Tiene un arreglo fácil, pero que requiere tomar ciertas medidas.

Por ejemplo, uno de los varios métodos válidos:

  • Adquiere una vari-kennel o una jaula cómoda, donde quepa el perro perfectamente de pie y en cualquier otra postura. Instala dentro una colchoneta o una manta doblada para que el perro esté a gusto, puedes poner también algo para que esté tranquilo y entretenido mordiendo, por ejemplo, un hueso de rodilla o un juguete tipo Kong.
  • Ponla en la sala donde pases la mayor parte de tu tiempo cuando estés en la casa.
  • Deja la puerta de la vari-kennel o jaula abierta y échale dentro alguna golosina para acostumbrarle a entrar, dándole al tiempo la orden pertinente para que lo haga (primero echa dentro la golosina e inmediatamente la orden, hasta que se acostumbre y entre a tu mandato). No le obligues nunca a entrar, tiene que hacerlo por propia iniciativa, o con un señuelo, o a la orden, o a ambos simultáneamente (orden-premio). El objeto es lograr que tome la vari-kennel como su “guarida, su refugio”.
  • Procede repetidamente de esta manera hasta que entre voluntariamente (generalmente en un par de horas).
  • Cuando entre con facilidad y voluntariamente no te olvides de ponerle dentro algo que lo entretenga durante mucho tiempo (por ejemplo el mencionado hueso de rodilla o el Kong) y ciérrale la puerta de la vari-kennel para que se acostumbre a estar encerrado sin trauma. Puedes probar a dejarlo por la noche metido en la caja y que se convierta en su sitio de dormir.
  • Todo esto lo tienes que hacer estando tú presente y sin dejarlo solo.
  • Cuando se acostumbre, lleva la vari-kennel a otra habitación de la casa y enciérralo dándole siempre un juguete o hueso para que esté entretenido, pero contigo también en la casa aunque sin estar en la misma habitación.
  • Cuando veas que ya está acostumbrado puedes dejarlo en la vari-kennel cuando te marches de la casa y se acabó el problema.
  • Verás que el perro tomará al poco tiempo la vari-kennel como su guarida y se meterá voluntariamente en ella y, cuando lo riñas, verás como se refugia allí.
  • No tengas preocupación porque el perro esté encerrado, la casa no es el sitio donde tenga que hacer ejercicio y lo que hará será dormir cuando lo encierres.
  • Solucionarás el problema de los destrozos y todos los relacionados con la “ansiedad por separación”. Además tendrás un sitio donde ponerlo si se pone pesado con las visitas y un sitio definitivo e ideal para que duerma.
  • No es cuestión de mucho tiempo, en una semana tendrás los problemas solucionados.

SOCIALIZACIÓN

Fundamentos

Si buscamos la palabra “socialización” en un diccionario de las ciencias del comportamiento, veremos que la definición equivale a “educación en la convivencia”, a una adaptación armoniosa al medio social en el que se está inmerso.

Entre las cuatro y las seis semanas, coincidiendo con el destete, empiezan a aparecen esbozos rudimentarios y ensayos de comportamientos sociales de adulto, generalmente con carácter de juegos. En este período el cachorro aprende a aceptar a otros seres vivos en su entorno sin respuestas de miedo ni agresivas. Es un periodo sensible muy importante para evitar conductas indeseables de adulto, y propiciar un apropiado desarrollo sensorial y motor del animal en edad adulta. El punto crítico de este período sensitivo depende de la aparición de las respuestas de miedo frente a situaciones desconocidas que comienza sobre la quinta semana y alcanza su máxima intensidad en la decimosegunda, rematándose el período sensible de socialización y dando paso a la etapa juvenil prepubertal.

Las pautas de juego de los perros, como las de todos los mamíferos, están relacionadas con el modo de vida de los adultos de su especie. Como el perro pertenece a una especie cazadora, sus juegos contienen elementos de caza, acecho y persecución. Por el mismo motivo, al ser una especie social, sus juegos son ensayos de jerarquías de dominancia o sometimiento y comunicaciones sociales. Una razón por la cual las especies de mamíferos altriciales juegan tanto, se debe a la gran diferencia de comportamientos entre cachorros y adultos. Generalmente las conductas de juego aparecen sin causa aparente, por ejemplo: un cachorro acecha y salta sobre otro sin ningún aviso, después se aleja de una manera indiferente. Del desarrollo correcto de esta etapa de juegos sociales depende en gran medida la cantidad y calidad de las ritualizaciones y posturas de comunicación que pueda desarrollar el animal de adulto[21]. El juego tiene sus costes en tiempo y energía, se calcula que los cachorros de perro emplean el 10% del tiempo que pasan despiertos en jugar.[22]

Actuaciones

La recomendación práctica derivada de la naturaleza de la socialización, es que el perro debería tener contacto físico con otros perros y personas durante dicho etapa, comenzando con palpamientos y cogidas en brazos a partir del tercer día de vida que permitan al cachorro “sentir” a la persona y familiarizarse con su olor, manipulaciones que deben seguir durante toda la etapa sensible de socialización del perro y, si es posible, en menor grado durante toda su vida de adulto, como recordatorio. Los contactos físicos son indispensables entre los animales sociales. A partir de la tercera semana y más especialmente entre las semanas quinta y octavas, es conveniente que el cachorro entre en contacto con las situaciones que pueda encontrar en la edad adulta.
Para evitar problemas se debe buscar relacionarlo con todas las especies con las que vaya a convivir. Existe una amplia experiencia de que una socialización inadecuada aumenta el riesgo de problemas de agresividad del perro adulto hacia otros perros, otros animales o hacia las personas.

La socialización puede realizarse en cualquier período de la vida, incluso de adultos, pero en estas edades tempranas es más fácil, entre otras cosas porque la sensibilidad hacia el miedo es menor.

Los juegos, manipulaciones, jerarquizaciones alimenticias, peleas lúdicas, etc., se suman para completar una socialización más completa.

En mamíferos, el desarrollo normal del cerebro y de los órganos sensoriales requiere del contacto con novedades y estímulos sensoriales variados, pero que no sean traumáticos. Cuando los perros se crían en entornos opacos y carentes de estímulos, son más excitables.[23]

Dominancia

Fundamentos

Los animales sociales que viven, o deberían vivir, en grupos, tienden a establecer jerarquías de dominancia, lineales o casi lineales. Una estructura en la que uno domina a los demás, un segundo perro domina a los otros, un tercero que lo hace con el resto, etc. Las hembras participan en la jerarquía, pero su dominancia suele ser por delegación del macho dominante. Hay diferentes maneras de dominar, la dominancia generalmente es de origen sexual, la ejerce el macho y su establecimiento suele ser violento.

Cuando la madre sigue conviviendo con sus hijos, sigue conservando su estatus de dominante y estos guardan hacia ella una sumisión residual que puede continuar toda la vida.

En otras circunstancias que exigen colaboración, jerarquización y liderazgo, como en la caza, el más fuerte o el dominante sexual no es necesariamente el líder, suele serlo el más rápido o el más inteligente o hábil que, en estas circunstancias, ejerce de jefe. Los cazadores que cazan con varios perros saben bien esto, la hembra, o un macho secundario, por ejemplo, que permanecen sometidos y sin personalidad dentro del grupo, en cuanto los sueltan sobre el terreno toman la iniciativa y los demás aceptan su superior habilidad y liderazgo.

El principal problema que surge con los perros domésticos es que no viven normalmente en grupos estables ni en terrenos fijos. Esto hace que al salir de la casa, por ejemplo al parque, el perro que vive como mascota se encuentra con un terreno lleno de olores de otros machos desconocidos con los que hay que establecer jerarquías, de hembras a las que conquistar, de cachorros a los que aleccionar, etc. Esto hace que establecer pautas que les permitan estabilizar sus jerarquías sea casi imposible en estas circunstancias.

Para más complicación, la domesticación ha producido animales neotéticos que conservan sus características infantiles de comportamiento durante toda su vida. Nuestra conveniencia hace que se tienda a considerar como normales los perros adultos que juegan entre sí como si fueran cachorros, esto puede ser deseable bajo el punto de vista de la convivencia en la ciudad, pero tan normal es eso como que los perros machos quieran establecer jerarquías.

La dominancia no se debería dar entre seres de distintas especies. El ser humano debe actuar siempre desde una dominancia de especie y no entrar en los juegos de jerarquización de sus perros. Para ello tiene que convertirse con toda claridad en el proveedor de recursos, agua, comida, juguetes, etc. y no permitirse nunca que el perro lo vea como competidor de nada, debe imponerse siempre como superior.

Cuando esto no ocurre pueden surgir conflictos agresivos por dominancia redirigida. Es un problema de malísimo enfoque de la socialización.

Normalmente, entre diferentes especies los distintos comportamientos pueden ser:

  • De depredador a depredado: persigue y mata.
  • De depredado a depredador: huye, esconde y en casos extremos lucha.
  • Como competidor por el espacio vital o por la comida: lucha.
  • De tolerancia o indiferencia por no competencia por la alimentación o el espacio vital.

El ser humano, como especie diferente, pero superior, no ejerce de dominante a dominado o a la inversa, ejerce si la relación es correcta como director de orquesta o como árbitro desde fuera de la esfera canina de competencias.

Puntos

  • Para empezar, la agresividad por dominancia se da exclusivamente entre machos. Las hembras pueden ser agresivas, pero su dominancia es siempre por delegación del macho dominante, es decir: su dominancia se debe a otras causas. La hembra dominante es la “pareja” del macho dominante y domina siempre porque sabe que “su” macho está ahí para echar una mano cuando es necesario. Cuando en un grupo de perros se observa que la dominante es una hembra, esta es con toda seguridad la madre de los machos.
  • No existen machos totalmente dominantes y machos absolutamente sometido. En un grupo hay una escala que va desde el dominante máximo hasta el mínimo. Es decir siempre puede haber un macho por arriba o por debajo en la escala.
  • Esto se produce en un ambiente estable y cerrado. Si un perro cambia de grupo su estatus social cambia. El problema con nuestros perros es que cuando salen de su casa se encuentran con un ambiente que puede ser distinto cada vez por inclusión de perros extraños, y entonces ¿cómo se soluciona esto? ¿Por el diálogo?
  • Hay muchos perros que tienen rituales muy marcados y si tropiezan con otro similar la cosa se puede solucionar con una pantomima de gruñidos, patas tiesas, vueltas alrededor y erizamientos de pelos, es decir: teatro. Si no pasa así la única solución es la evitación, la pelea o la huida.
  • En algunos pocos casos algunos perros han perdido por motivo de su domesticación muchos rituales y parte del lenguaje corporal, otros no han desarrollado debidamente estas facultades de comunicación a causa de una pésima socialización intraespecífica. Esos perros entran directamente en acción y son muy incómodos. También se puede dar esto en perros muy fuertes y que han tenido muchos éxitos en sus peleas, o que por sus numerosas peleas, jerárquicas o no, se han vuelto agresivos sin más paliativos. Generalmente los perros que tienen los rituales más marcados son los nórdicos y habitualmente los de origen asiático que, parece ser, son de más reciente domesticación.
  • Las peleas de perros por motivos jerárquicos suelen ser inevitables. Los que tengan perros “duros” y fuertes están más expuestos a que estos perros sean más “matones” que los perros más “sensibles”. Deben evitar las confrontaciones. Los dueños de perros de determinadas razas deben ser conscientes de ello y los de razas más flojas deben ser prudentes, pues con la naturaleza no se juega.
  • Los perros de razas muy fuertes y duras deben evitar los enfrentamientos con perros de iguales características, pues se pueden dañar gravemente y seguramente ninguno se rendirá hasta que se hayan hecho mucho daño. No merece la pena. Pero no por eso son más dominantes que otros muchos perros: simplemente: están mejor equipados para resolver disputas.
  • El adiestramiento ayuda a controlar por parte del dueño al perro con ganas de dominar, pero no puede evitar lo que siente el perro por dentro. Además sería antinatural.
  • No obstante hay muchos perros que forman grupo y que juegan entre ellos sin conflictos, tengan la edad que tengan y sean del sexo y del tamaño que sean. ¿A qué se debe esto? El perro, digamos más bien que algunos perros, por motivo de la domesticación, han adquirido un carácter neotético, es decir: tiene carácter (y también rasgos físicos) de cachorro durante toda su vida. Entre las características de cachorro está el seguir juguetón tenga la edad que tenga. Por eso es facilísimo jerarquizarlos, aunque este tipo de perros suelen tener jerarquía de grupo, es decir, se unen todos para expulsar o dominar al extraño.
  • Parte de la socialización consiste en conseguir que el perro acepte una jerarquía. En el caso de los perros del primer grupo la jerarquización será siempre más violenta que entre los del segundo y se repetirá la escena violenta cada vez que se le “presente” un perro extraño.
  • Tan natural es el perro que intenta dominar, como los perros que han perdido esa característica. Los perros son perros y una cosa es lo que nos gustaría que fuera y otra muy distinta la realidad, nos guste o no nos guste. Es cuestión siempre de dueños responsables y que sepan lo que tienen entre manos.
  • El que un perro tenga más tendencia a la dominancia no es cuestión de raza. Sí lo es el daño que pueden hacer unos perros en relación con el que pueden hacer otros.
  • Nuestros perros están sometidos a estrés constantes de jerarquización y dominancia. Un “grupo natural estable” tiene establecidas unas jerarquías fijas que no varían más que con el añadido de nuevos cachorros que ascienden en la escala. También tiene un terreno determinado y consolidado que consideran “suyo”. Es su terreno imaginario de “alimentación” (caza) y reproducción[24]. Nuestros perros salen a un parque o zona donde entran y salen nuevos perros y perras que no tienen nada que ver con un grupo estable, con nuevos olores y jerarquías a establecer día a día, con perros que no han establecido sus “vínculos” en familia y en grupo estable, con diferentes grados de socialización, tolerancia, agresividad, tamaños, fuerza, etc. En consecuencia el problema jerárquico tiene que establecerse continuamente con el consiguiente estrés y confrontaciones. Es inevitable.

Actuaciones

Para que la jerarquización sea sana, el perro tiene que haber pasado en su etapa de cachorrillos por “juegos de jerarquía” y “peleas lúdicas” que le sirven de ensayo y le enseñen las ritualizaciones de dominio y sumisión.

Si los cachorros viven en grupo con adultos, estos cachorros, cuando tienen cuatro meses aproximadamente que es la edad en que se terminan las “licencias de cachorro”, son sometidos a verdadera violencia física y psíquica por los adultos para situarlos en la parte de la escala jerárquica que les corresponde.

Un perro dominante-agresivo constituye un problema de muy difícil solución. A un perro, aunque esté perfectamente socializado, cuando entre en la pubertad le pueden pasar tres cosas:

1º.- Qué sea neotético, muy ritualizado o cobarde, en cuyo caso intentará someter por medio de “teatro”, o se someterá, o evitará o huirá.

2º.- Qué tenga experiencias positivas de sus escaramuzas prepubertales y de cachorro, en cuyo caso tenderá a imponerse por las bravas, pues recibió placer de sus peleas lúdicas ganadas.

3º.- Qué sus experiencias hayan sido negativas, es decir: que haya llevado la peor parte en sus juegos jerárquicos. En ese caso los malos recuerdos, el dolor y la humillación lo llevarán a someterse o a evitar.

La tendencia entonces es la de repetir la experiencia si recibe placer (si gana), porque para él es un estímulo, y a evitar la pelea si hubiera recibido mucho castigo o hubiera perdido.

En estas circunstancias ya no queda más remedio que adiestrar muy bien en obediencia al perro para poder controlarlo y evitar las confrontaciones con otros perros machos. Por supuesto: el perro tiene que notar que al dueño le desagradan las peleas. Se acabó lo de soltarlo en sitios concurridos por otros perros.

Dueños que tienen muy controlado al perro se pueden permitir tener suelto a su perro “dominante-agresivo” cuando se encuentra en determinadas circunstancias con otro perro.

  • Si realmente tiene a su perro muy “controlado” y si el otro perro está también plenamente “controlado” por su dueño o por él si también es suyo.
  • Si el espacio por donde se mueven los perros “controlables” es amplio.
  • Si la distancia en la que se mueven los perros no supera los cuatro-cinco metros aproximadamente de él.
  • Si el otro perro no está atado.
  • Si no ha tenido peleas anteriormente con el otro perro.

Con perros muy fuertes o de gran tamaño, en el momento en que el perro entra en la pubertad, generalmente cuando empieza a levantar la pata a los seis-siete meses de edad, hay que observarle para estar prevenido y actuar en consecuencia.

Recuerda: siempre hay un motivo detrás de la agresión de un perro. Y, por supuesto, la dominancia, por muy desagradable que nos resulte, forma parte de la socialización y no se puede evitar que exista.

Manipulación controlada – el manoseo

Fundamentos
A partir del tercer día de vida el cachorro debe tener el máximo contacto posible con el hombre, aunque hasta a partir de la novena semana de vida es indispensable que siga también en contacto con su madre. La dependencia hombre-perro es de mutualismo, ambos sacan beneficios de su relación mutua y de una convivencia compartida. Entre especies sociales los contactos físicos son indispensables para reforzar vínculos, por lo tanto debemos coger en brazos, manosear y sobar, etc., a los cachorros.

Estas maniobras de contactos físicos deben dura toda la vida.

  • Objetivo
    Habituación del perro a ser tocado por su dueño y por extraños.
  • Mantenerse en un estado emocional estable a pesar de todas las manipulaciones que realicemos en su cuerpo.
  • Enseñarle a mantener las posturas y el control anímico que luego serán esenciales en reconocimientos veterinarios, exposiciones, adiestramiento básico, etc.
  • Efectuar un dominance-down de baja intensidad y no traumático para el perro.

Ventajas

  • Estabilidad emocional en su presentación en exposiciones caninas y test de carácter o socialización.
  • Prevención y evitación de las reacciones defensivas o agresivas ante los contactos inesperados con extraños.
  • Facilita la labor en la clínica veterinaria (exploraciones, curas, vacunas...) y en la peluquería canina.
  • Garantiza la dominancia del dueño sobre el perro sin ningún traumatismo para nuestro amigo de cuatro patas, difiriendo sobre la producida por la técnica del dominance-down.[25]
  • Actuaciones
    Edad
    A partir del tercer día de vida, como ya dijimos antes, conviene que el criador coja al cachorro en brazos, pero sin salir nunca del área de influencia de la madre y preferiblemente sin que esta lo pierda de vista… en todo caso sin que pierda totalmente el contacto con ella.
  • A partir del mes de vida el criador podrá proceder a manipular al perro sobre una mesa con piso que no resbale o, mejor, en una mesa de exposiciones.
  • Si el perro llega a una nueva casa, el propietario debe dejar pasar unos días, tres o cuatro, para que el animal se adapte a la situación. A partir de ahí, y gradualmente, podrá empezar con las maniobras de manoseo. Cuando se rompe la continuidad en las maniobras por cambio de domicilio siempre hay que respetar como muy inestable la semana novena. El nuevo propietario debe dejar esa semana en blanco y con el perro a su aire y tranquilo.

Modo de actuar

  • De píe quieto.

Se plantará al cachorro en postura “de pie” sobre una mesa, se le tocará suavemente por todos los lados, se le pasará una mano a lo largo de la espalda al tiempo que con la otra se le obliga suavemente, pero con firmeza, a mantener la postura, se le sobarán las orejas (con mucho cuidado), se le abrirá la boca, se manoseará por todas las partes… hacer todo lo que le haría un juez en una exposición o un veterinario en un reconocimiento médico, mantenerlo controlado en esa postura fija… de esta manera conseguiréis los efectos de inhibir la mordida del perro, someterlo sin traumas y socializarlo ante el contacto humano.
Es muy importante abrirle la boca. Los perros dominantes nunca se dejan abrir la boca. También es muy importante llevarlo con suavidad y forzándolo lo menos posible a posiciones de sumisión, tal como es tumbado panza arriba.

Siempre encima de una mesa o lugar de altura similar. Mientras lo mantenemos fijo, repetimos una palabra clave que servirá en el futuro para que ejecute la orden de quedarse inmóvil de píe: por ejemplo, “quieto”, se repetirá la palabra con suavidad mientras se mantiene al perro fijo en su posición todas las veces que se consideren necesarias para que el animal la relacione con la postura que se le pide. El gesto de reforzamiento será la palma de la mano colocada de frente delante de la cara del animal.

Fijar la postura, premiar y romper la tensión alabando exageradamente al perro y jugando con él. Aprovechar para efectuar esta maniobra momentos en que el perro esté cansado, por ejemplo, después de un paseo o de jugar, nunca cuando esté descansado y con ganas de moverse.

  • Sentado

Sobre la mesa. Desde “de píe”, que ya debería estar dominado, y manteniendo la postura, se apoya una mano debajo del cuello del perro, con la otra se hace presión hacia abajo en la grupa y se empuja suavemente obligándole a sentarse. Durante la acción se repite la palabra clave que se vaya a usar en el futuro como orden para que se siente y siempre la misma palabra. Una vez sentado se hace el gesto de refuerzo que será enseñarle la mano cerrada con el dedo levantado hacia arriba (como cuando se hace una advertencia).

Durante toda la maniobra sobar continuamente al perro por todas partes, que se acostumbre a vuestro contacto.

Fijar la postura, premiar y romper la tensión alabando exageradamente al perro y jugando con él.

  • Tumbado

Sobre la mesa. Una vez que aprenda bien a sentarse y mantener la postura y desde esa posición de sentado, cogerle las patas de delante y colocarlo echado. Al tiempo se repite la palabra clave para echarse y se hace un gesto de reforzamiento con la mano. La mano abierta y bajándola con la palma hacia abajo delante de él.

Cuando esté en la postura, acariciarlo continuamente y repetirle con tono moderado la palabra que vayáis a emplear “siempre” para que se eche.

Fijar la postura, premiar y romper la tensión alabando exageradamente al perro y jugando con él.

  • Venir a la orden

En el suelo, después de haber aprendido bien todo lo anterior.

    1. En casa y con un ayudante. En un pasillo, el ayudante sujeta al perro, le enseñamos una golosina o un juguete y se lo damos a oler. Nos alejamos de él y se lo enseñamos repetidamente desde poca distancia. Cuando se fije bien lo llamas con la palabra para venir y cuando venga lo premias. Repite hasta que sepa que venir a la orden significa recibir un premio. Cuando conozca la palabra y el gesto de reforzamiento puedes probar sin ayudante y hacerle sentarse delante de ti y mirándote. Entonces le das el premio.
      El gesto de reforzamiento. La palma de la mano llevada hasta apoyarse en el pecho.
    2. Fuera de casa, en el jardín, el parque o el campo, buscando un sitio tranquilo. Repetir todo lo que se ha hecho dentro de la casa.

Hasta asegurarse de que el perro obedece y para reforzar lo aprendido en casa se cambia la correa de paseo por una cuerda fina de unos cinco-seis metros. Se suelta al perro con la cuerda colgando del collar. Cuando esté distraído se le llama y como medida de precaución se tiene pisado el extremo de la cuerda procurando que él no se dé cuenta. Si no viene, te agachas y coges la cuerda y tiras hacia ti. Premio siempre cuando cumpla la orden y hazle muchas fiestas. Nunca le riñas si no viene. El truco consiste en que le guste más estar contigo que lejos de ti. Repite todas las veces que lo necesites hasta asegurarte que obedezca bien. Luego prueba sin cuerda, pero si falla repite el truco de la cuerda todas las veces que sea necesario.

Observaciones

  • Recuerda… no estamos haciendo adiestramiento ni obediencia. Que el perro aprenda las órdenes es algo natural y que debemos conseguir, pero el objetivo principal es reforzar nuestro dominio amable y sin traumas sobre el perro mediante el habituación a los manoseos.
  • ¿Por qué en una mesa o lugar alto? Porque aprovecharemos la inseguridad que tiene el cachorro al notarse en una posición alta para imponer nuestra posición de dominio, porque no se puede escapar, porque podemos colocar al perro con las patas delanteras cerca del borde, con lo que permanecerá quieto. Y, finalmente, porque es más fácil de manejar para nosotros en alto que si estuviera en el suelo.
  • Reforzaremos las órdenes con una única palabra distinta para cada mandato y con un gesto también único para cada orden. Los comandos tienen que ser palabras muy cortas y muy diferentes entre sí para cada mandato, los gestos tienen que ser también muy definidos y distintos.
  • Todo efectuado siempre con suavidad, pero con firmeza. Obligándole, pero sin maltratarlo.
  • Al terminar una maniobra hay que romper bruscamente la tensión del perro pasando a una acción de juego con los gestos más exagerados posibles.
  • Podéis premiar con comida, pero el apetito se termina y con él el incentivo. Lo mejor es acostúmbrale a jugar con algo que se convertirá en su premio… una pelota, un mordedor… las ganas de jugar son más duraderas que el apetito.
  • Si el perro va a presentarse a exposiciones la posición de “sentado” no debe enseñarse o, por lo menos, hay que procurar que no esté demasiado automatizada ya que el perro tenderá, en los largos intervalos que hay que aguantar de píe durante los juicios, a sentarse en vez de estar “de píe”.
  • El adiestramiento “en serio” deberá comenzarse a los seis-ocho meses, cuando el perro haya madurado. Antes no, a no ser que el adiestrador sepa muy bien lo que se hace.
Propiedad del autor

[1] Gould, 1977

[2] En biología, las especies de mamíferos consideradas precociales son aquellas en las que las crías son capaces de ver, oír, ponerse en pie y demás funciones propias del individuo adulto desde prácticamente al nacer. Por tanto, estas especies requieren menores cuidados maternales y son capaces de unirse a las actividades de los individuos adultos en pocos días. Entre las especies precociales más representativas encontramos al caballo y la oveja, cuyas crías son capaces de andar a las pocas horas de nacer y siguen el ritmo de la manada en menos de una semana.

[3] Denenberg y Whimbey, 1963. Fox, 1978

[4] Tomado textualmente del Dr. Joel Dehasse

[5] Herman, 1958 y Scott y Fuller, 1965

[6] Weisel y Hubel, 1963

[7] Cyrulnik, 1991

[8] Según el Dr. Joël Dehasse

[9] Fuente original: GECAF

[10] Scout y Fuller, 1965

[11] Artículo de Amalio Lasheras, para ver completo recurrir ir a: http://www.ceast.net/modules/news/article.php?storyid=21 – Título: REFORZAMIENTO DEL VÍNCULO ALIMENTARIO

[12] Parece que desde el nacimiento, incluso desde el periodo fetal, la experiencias que sufre el cachorro son importantes, por lo tanto desde el punto de vista de la socialización, y aunque el periodo más crítico va desde las seis hasta las doce semanas, el ambiente de la perra preñada y más tarde el del cachorro, junto con las manipulaciones apropiadas, deben cuidarse desde el principio

[13] Desde el primer mes de vida hasta el sexto se superponen dos etapas críticas, la primera, la de socialización, termina al tercer mes de vida. La otra comienza también al primer mes de vida y termina aproximadamente al sexto mes: es la etapa de las luchas jerárquicas. La primera es responsabilidad del criador, la segunda del propietario. Después de estas etapas hay que trabajar simplemente para un mantenimiento de la armonía

[14] Hay que tener mucho cuidado, pues con ésta práctica se podría conseguir todo lo contrario si actuamos sin firmeza, es decir, que lo interprete como un premio a esa conducta, que en ningún caso debemos premiar

[15] En la naturaleza los superiores castigan físicamente a los inferiores. Lo único que tenéis que evitar es la brutalidad, siempre innecesaria, y castigar por desahogo propio. Si no sabéis que hacer, no hagáis nada y sentaros a pensar sobre como debéis proceder: es el momento de demostrar que sois más inteligentes que el animal

[16] Los niños deben intervenir en la comida; siempre acompañados de un adulto,  nunca solos, ya que serán el primer objetivo en el ascenso jerárquico del perro. Con su intervención en la comida y el consentimiento del animal le damos a entender que está por encima de él

[17] Tenéis que tener en cuenta que la obtención  de la comida y la bebida es el objetivo final de todos los diferentes tropismos de caza que forman juntos, y previo aprendizaje, la parte más importante del instinto de supervivencia individual. Vosotros los estáis sustituyendo

[18] La dominancia agresiva no es prerrogativa de ninguna raza. Cuando se repite de una manera sospechosa en determinadas razas hay que recurrir a pensar que existe una mala selección genética, es decir una mala cría que transmite junto con la morfología alguna enfermedad, como es el caso de las hidrocefalias leves que padecen algunos cocker, bull dog y perros toy por culpa de la forma de su cabeza y que son responsables de su agresividad

[19] Según experiencia de Amaro Villar – HELEN´S STAFF

[20] Voith y Borchelt, 1994

[21] Richard Maier. COMPORTAMIENTO ANIMAL – Un enfoque evolutivo y ecológico

[22] Calculado por Martin, 1984

[23] Walsh y Cummins, 1975; Melzak y Burns, 1965

[24] Digo imaginario porque los perros domésticos no tienen territorio de caza, la comida se la proporcionamos nosotros y, en cuanto al sexo, también somos nosotros los que les buscamos la pareja.

[25] Para más información leer a Pascual Boronat en su artículo sobre el Manoseo: http://www.voraus.com/v2/modules/wfsection/article.php?articleid=21

Comentarios

Mal clasificado

No es este artículo demasiado general como para aplicarlo a una sola raza canina? En este caso, al American Staffordshire?

Es el AMSTAFF tan diferente de otros perros, como el pit bull, el bulldog, o el bull terrier o el staffordshire bull terier?

No serían aplicables estas enseñanzas para las razas anteriores?

En caso de negativa; Por qué este artículo de llama AMERICAN STAFFORDSHIRE TERRIER - COMPORTAMIENTO CANINO?

Última modificación: 28/01/2009 00:15
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Amalio Lasheras
Amalio Lasheras
Editor-director de la revista Am Staff People y de la Web del mismo nombre. Estudioso y divulgador del mundo canino
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Última modificación: 20/02/2009 11:26.

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