LEISHMANIOSIS CANINA - AMERICAN STAFFORDSHIRE TERRIER

Sólo una enfermedad más


LEISHMANIOSIS CANINA:  SÓLO UNA ENFERMEDAD MÁS

 

Hace ya algunos años, descubrí uno de los peores amigos que nuestro perro puede tener, se trata de la leishmania. Casi todos los propietarios de perros han oído hablar del “famoso mosquito que mata”, si, es cierto, aunque como todo en este mundo tiene un nombre, un porqué y… bueno… sólo nos falta una solución.

 El número de perros infestados en nuestro país sube alarmantemente, las zonas de España más afectadas son entre otras las de Cataluña, Aragón, Madrid, la zona de Levante, Toledo, Baleares, aunque en general, en toda España, pero con menos intensidad.

 La Leishmania es un parásito que vive dentro de las células sanguíneas del sistema nononuclear fagocitario del animal, dicho parásito lo transmite ese “famoso mosquito” hembra llamado flebótomo, únicamente ellas son las que necesitan alimentarse de sangre para después poner sus huevos en un suelo húmedo con materia orgánica y de esta manera continuar su reproducción. El contagio es relativamente simple ya que el porcentaje de perros infestados es altísimo y la transmisión de la enfermedad es de perro a perro. El flebótomo hembra pica a un perro enfermo, de esta manera el mosquito recoge el parásito “leishmania” en su aparato digestivo dónde éste sufre una serie de transformaciones y en unos pocos días está repleto de ellos, después el mosquito pica a un perro sano, dónde aparece en el punto de la picadura una lesión dérmica “chancro”, normalmente estos puntos suelen ser zonas con escasez de pelo como trufa y orejas habitualmente, conforme la lesión sana, los parásitos empiezan a esparcirse a través de la sangre hasta llegar a los órganos internos.

La temporada en que debemos tener especial precaución es con la llegada del calor, normalmente de Mayo a Septiembre u Octubre dependiendo de lo que se alarguen las altas temperaturas, aunque hay determinadas zonas de España, las más cálidas, en las que encontramos mosquitos todo el año. Las horas de más riesgo son las del atardecer y el amanecer, no suelen aparecer cuando la temperatura baja de unos 15º, así que una forma de evitar lo máximo posible el contacto con ellos, es por ejemplo pasear a nuestros perros hasta las 18 o 19 horas por la tarde y no volver a la calle hasta la mañana del día siguiente.

Quizá, algo que no esté a favor de la cura de esta enfermedad, sea el tiempo que puede tardar nuestro perro en dar síntomas claros de que padece Leishmaniosis. Puede haber un intervalo de entre 3 y 18 meses, aunque, existen muchos casos en que el animal no presenta ninguna anomalía visible hasta varios años después de contraer la enfermedad, existen también muchos casos en que el animal no presenta nunca ningún tipo de síntoma, hablamos siempre de un animal correctamente alimentado y sin estrés. Otra forma de adelantarnos a la Leishmania y que nosotros particularmente hacemos y recomendamos, es realizar un diagnóstico cada final de año, creemos que puede ahorrarnos muchos disgustos e incluso el riesgo de muerte disminuye al poner un tratamiento temprano. Aunque lo mejor es acudir a nuestro veterinario al observar cualquier anomalía.

Los síntomas que presenta la enfermedad son muy extensos, nos encontraremos perros que tienen un apetito infinito, pero que sufren adelgazamiento extremo. Las uñas crecen de una manera anormal, pueden aparecen zonas sin pelo y descamaciones, las zonas más habituales son en los párpados, labios, nariz y cara, otros síntomas pueden ser las inflamaciones oculares o uveitis y las hemorragias nasales, los ganglios inflamados, las fiebres y las diarreas también son síntomas de leishmania, la enfermedad puede afectar a las articulaciones, por ello una simple cojera en nuestro perro puede ser una manifestación de la enfermedad, todo lo que acabo de describir, son los síntomas más frecuentes, aunque pueden existir muchos más. Cabe la posibilidad de recaídas en perros aparentemente curados, es por eso que debemos evitar situaciones estresantes que puedan comprometer el sistema inmunológico como una mala alimentación, malas condiciones higiénicas, gestaciones, excesivos esfuerzos físicos, cambios ambientales, etc…. Cuando una hembra con leishmania está gestando, debemos proporcionarle las mejores medidas higiénico-ambientales posibles, ya que el embarazo y la lactancia  provocan un stress y un desgaste orgánico que pueden llevar a la perra a una recaida de los síntomas y aunque esta enfermedad no sea congénita ni hereditaria para los cachorros, se desaconseja utilizar hembras afectadas por la leishmania para la reproducción, en el caso de querer hacerlo, lo mejor es acudir al veterinario para que nos aconseje como debemos actuar.

Cuándo sospechamos que nuestro perro puede haber sido picado por un flebótomo, debemos acudir rápidamente al veterinario, aunque no es tan fácil diagnosticar la leishmania a un animal. Existen varias pruebas y analíticas para llegar a diagnosticar la enfermedad, lo más frecuente es un análisis de sangre o serología, pero también se puede  hacer un P.C.R. en sangre, una punción medular, un P.C.R. de médula ósea, una biopsia, un P.C.R. de biopsia, una punción ganglionar. Es posible incluso que después de mil pruebas negativas, nuestro perro padezca leishmania y ninguna de estas pruebas nos lo haya confirmado, a partir de aquí ya es cosa de nuestro veterinario el aconsejarnos el tratamiento o no.

Lo más importante es que no estén afectados órganos como el riñón y el hígado, cosa que dificultaría el tratamiento y el pronóstico. Debemos ser conscientes que se trata de una enfermedad crónica y por tanto no existe un tratamiento curativo, si no, un tratamiento que conseguirá en la gran mayoría de los casos, que la enfermedad sea asintomática y mejore la calidad de vida de nuestro perro hasta llegar a una total normalidad. Los ciclos del tratamiento dependerán de cada veterinario, aunque se trabaje con el mismo producto. El tratamiento es a base de antimoniales pentavalentes y de alopurinol, o lo que es lo mismo, Glucantime, que existe el que vende el veterinario que es el mismo que venden en la farmacia para personas con la misma enfermedad, con la diferencia del precio, el destinado a uso veterinario tiene un costo del doble que el del uso para humanos y es imposible conseguirlo sin receta médica, siendo inválida la de un veterinario.

Al principio de la enfermedad, la mayoria de veterinarios aconsejaban sacrificar al animal precisamente por que si un mosquito le picaba y después picaba al del vecino, habria otro perro más enfermo, todos ellos se convertian en focos de infección para otros animales y personas con el sistema inmunológico débil. Quizá la aparición de cientos de mascotas con leishmania haya desembocado a ponerlos en tratamiento e incluso intentar mejorarlo, ya que ahora existe un nuevo tratamiento que no afecta a órganos internos, aunque es algo más costos. Lo único que nos preguntamos es: ¿porqué no tenemos una vacuna ya?, es lo único que queremos, los científicos dan más o menos un plazo de 5 años para poder tener una vacuna efectiva, ojalá no sea por culpa de las constantes luchas de gigantes, las cuales acabamos sufriendo los mismos. Se ha demostrado que detrás de una leishmania existe una alteración del sistema inmunológico provocada por otra enfermedad o una situación estresante para el animal como una pneumonia, una parasitosis severa, una neoplasia, una erclihiasis, un abandono, etc…, es entonces el momento que aprovecha el parásito para actuar, por ese motivo, puede existir un gran intervalo para la manifestación de la enfermedad o incluso la no aparición de ésta.

Por último, un mensaje para tranquilizar a  todos los dueños de animales con leishmania. Recordar que es una enfermedad crónica, pero en la gran mayoría de casos no es mortal. Existen muchos propietarios de perros y gatos que están sufriendo con sus mascotas una displasia de cadera, una insuficiencia cardiaca o una simple diabetes, males verdaderamente horribles con fatales desenlaces, estas personas seguro que cambiarían la enfermedad de su animal por una leishmania, que por lo menos podrían tratar y tendrían la esperanza de que su animal se salvara, seamos optimistas y conscientes, y pensemos que existen enfermedades que no tienen remedio y que además son hereditarias. Hagamos un nuevo enfoque y pensemos que:  “la prevención está en mano de todos, aunque la suerte la tienen unos pocos”.

 

 

Mónica Verdeny y Miguel Llauradó

BELLEKAN KENNEL

www.bellekan.com

 

 

 

 

 

 


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Última modificación: 01/10/2008 13:34.

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