Bollywood

Cine de la India

"Bollywood" es el nombre con el que se conoce popularmente a la prolífica industria cinematográfica de Bombay, en la que domina un cine colorista con animadas coreografías musicales y protagonistas dados a la pirueta sentimental.


Término

La industria cinematográfica de Bombay es la más importante de la India y también la más popular. Es popularmente conocida como Bollywood, un acrónimo resultante de mezclar la "B" de Bombay con "Hollywood", en referencia a la industria estadounidense. El nombre nació de manera informal en los años 70,  cuando el cine indio ya estaba establecido, y todavía sigue causando sarpullidos:

"El término Bollywood fue inventado por la prensa occidental para burlarse de nosotros. Y el hecho de que todavía lo usemos es una muestra de nuestra propia idiotez" (
Naseeruddin Shah, actor).

A pesar de la polémica ligada al término, su uso se ha impuesto entre los medios de comunicación de la India y los propios actores masala de forma inapelable. Sin embargo en la India no es tan común el error, masivo en occidente, de identificar Bollywood con el conjunto del cine que se realiza en el país.

En sentido estricto, Bollywood comprende el conjunto de películas realizadas en la lengua mayoritaria de la india, el hindi. Los conjuntos de las producciones en otros idiomas del país, como el tamil, el telugu o el malayalam, son conocidos respectivamente como Kollywood, Tollywood y Mollywood.

Con más de 1.000 películas al año, la India encabeza la lista mundial de producciones. Sus datos son apabullantes: 3.600 millones de entradas vendidas al año, 12.000 salas de cine y un crecimiento en torno al 12 por ciento anual. Aunque apenas un 20 por ciento de esas películas utilizan la lengua hindi, "Bollywood" es con mucho la industria cinematográfica más influyente del país y también la de mayor impacto internacional.

Géneros masala

"Durante mucho tiempo, el guión típico de una película india ha sido algo así: chico encuentra chica. Cantan y bailan. El chico y la chica se reúnen por vez primera con la familia del otro. Más cantar y bailar. El chico pierde a la chica. Lágrimas. El chico recupera a la chica. Cantos y bailes por todas partes" (Eric Pfanner, International Herald Tribune).

Pues sí. Amores antológicos y sufridos desamores, tontorronas comedias y tragedia inevitables, caprichos y guiños del destino, final feliz. Y la música. Las producciones de Bollywood son proclives al melodrama y el metraje kilométrico, interrumpido a mitad de cinta para que los espectadores puedan comprar entretanto unos aperitivos.

Ese interruptus marca a menudo un punto culminante suspendido para mantener la tensión a mitad de cinta o bien supone un cambio en el escenario de la película o un salto en el tiempo. Pero la estructura en dos mitades no es tan importante como los componentes "masala" que toda buena película bollywoodiana debe tener a espuertas.

El cine "masala" (especiado) trae a la pantalla una mezcla de comedia, tragedia, romance, suspense y acción. Proclives a las pasiones, los guionistas someten a los actores a situaciones típicas, como los triángulos amorosos, las sagradas ataduras familiares, los vaivenes de la fortuna, los villanos insaciables o las amistades simpáticas a lo Sancho Panza.

En las películas indias (no sólo en Bollywood), tienen un papel fundamental los números musicales, más o menos relacionados con el guión. La imagen más impactante del cine indio viene de la mano de sus estrellas percutiendo veloces movimientos mecánicos y acompañados de un batallón de bailarines, aunque también las baladas tienen su sitio para mostrar, por ejemplo, el nacimiento del amor platónico entre dos personajes.

Muchas de esas escenas se hacen rápidamente con hueco en el imaginario popular de los espectadores, que se graban a punzón los diálogos más sentidos de sus estrellas favoritas. Pero ese cine animado y, a ratos, despreocupado, no obsta para que haya otro tipo de películas de ímpetu más artístico, siguiendo una línea que nace en Bengala de la mano de realizadores como Satyajit Ray.

Los géneros del cine han ido cambiando y adaptándose a la sociedad con el paso de los años; también sus mensajes y la propia manera de actuar de los protagonistas, mucho menos gestuales que hace unas décadas. "Bollywood" está experimentando una internacionalización progresiva, debido en parte a la sed fílmica de la diáspora india y a la creciente influencia del cine estadounidense en el país.
 
A pesar de los vaivenes evolutivos de los géneros, los productores indios se han dirigido tradicionalmente hacia públicos no segmentados: un cine de sobremesa que puede disfrutarse en familia y apto para todos los públicos. En los últimos años, sin embargo, los críticos aprecian una división entre las películas dirigidas al público joven y urbano de las pujantes ciudades y un cine más conservador que busca a los espectadores rurales.

Héroes y villanos


El cine indio se alimenta de tipos reconocibles y constantes; personajes maniqueos y a menudo identificables con tal o cual valor. Los productores se afanan en buscar el éxito en taquilla y para ello suelen recurrir a fórmulas ya establecidas con caras conocidas entre el público.

Cuando un actor de Bollywood da en el clavo con un personaje, lo normal es que tienda a encasillarse con interpretaciones en la misma línea: de este modo, el cine indio está lleno de actores que pasaron a la historia como galanes sentimentales, comediantes desvergonzados o rufianes sin corazón. Su contraparte suele ser la chica virginal, inocente y familiar que evoca valores más bien tradicionales.

Muchos taquillazos están marcados por la química entre la pareja protagonista. Los realizadores acuden a dúos que "funcionan" ante la cámara y hacen derretirse de pasión los objetivos. Sirvan como ejemplo las asociaciones Dharmendra-Hema Malini, Amitabh Bachchan-Rekha, Nargis-Raj Kapoor, Shah Rukh Khan-Kajol o, últimamente, Akshay Kumar-Katrina Kaif.  

Bollywood se nutre así del valor de sus protagonistas. Los salarios de los actores son con mucho superiores a los de ellas, en función de un supuesto mayor impacto social, una mayor capacidad de arrastre a las salas de cine y un cierto machismo compartido, por cierto, por el cine occidental.

Con algunas sonoras excepciones -Dharmendra, Amitabh Bahchan-, el aparato interpretativo está además controlado por varios clanes o familias de actores que se apresuran a introducir en la industria a sus herederos. Los Chopra, los Bachchan, los Roshan, los Deol o los Kapoor son tras las cámaras buenos ejemplos de este fenómeno, que dicho sea de paso empobrece la variedad en la escena.

Como dice el tópico, es difícil llegar a lo más alto. La interpretación está sujeta a vaivenes y no es rara la aparición de estrellas vistas y no vistas. A Bombay llegan cada día modelos, culturistas, actores de televisión o simples dependientes dispuestos a labrarse una carrera como estrella; pocos lo logran.

Pero de repente, suena la flauta. El aspirante conecta con el público y se convierte en un tótem capaz de arrastrar a las masas: podrá ser por sus dotes como bailarín, por su aspecto familiar o por sus curvas sugerentes. A veces, los productores atosigan tanto a los ases que estos hacen varias películas a la vez. Y entonces todo "Bollywood" se resume en unas cuantas caras repetitivas.

 Sonido en lata.

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Diego Agundez
Diego Agundez
Periodista
Nueva Delhi, India
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Last edited: Jul 29, 2008 4:00 AM.

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