Introducción: ¿ El péndulo del pensamiento ?.
Desde que Platón nos iluminó con su analogía entre la luz y el bien, el pensamiento humano la ha incorporado en su espíritu para la casi totalidad de sus meditaciones. Tal fue el impacto que las noches del tiempo no apagaron el sol occidental que el filósofo griego elevó a los cielos de las almas de pensadores, desde aquella época hasta nuestros días.
La historia filosófica, al parecer, ha obedecido un movimiento pendular arquetipo en torno a una sola cuestión: "¿ qué es el hombre ?". Péndulo impulsado por la Antigua Grecia, arrastrando la estela de la metáfora platónica a través de varios siglos hacia la oscuridad de la Religión, donde fue detenido por San Agustín con las manos de un Deus absconditus.
"Se había exaltado el poder de la razón como el supremo poder del hombre; pero lo que el hombre no pudo conocer jamás hasta que fue esclarecido por una especial revelación divina es que la razón constituye una de las cosas más dudosas y equívocas del mundo. No puede mostrarnos el camino de la luz, la verdad y la sabiduría. ( .... )
Según Agustín, la razón no posee una naturaleza simple y única sino doble y escindida. El hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios; ( .... ) todo esto se ha perdido por el pecado de Adán. A partir de ese momento se enturbió todo el poder original de la razón y sola, abandonada a sus propias fuerzas, nunca encontrará el camino de retorno." ( ERNS CASSIRER, "Antropología Filosófica", Fondo de Cultura Económica, México, 1997, cap I, p. 27. )
En este punto de la historia San Agustín, producto de la cárcel oscura en la cual lo esclavizaba su religión, desprestigia el poder de la razón. Acepta la existencia de una luz divina que nos proporciona la verdad, y con ella la sabiduría, pero firme y seguro aclara que a través de la razón no puede alcanzarse éstas y prefiere morar ciego en su lógica de lo absurdo.
Al no poder soportar el peso de su concepción San Agustín deja que el péndulo vuelva a su estado original. Así se produce una revalorización de la razón, ahora divina, a un nivel superior al que se conocía anteriormente: aún cuando el Hades en el que vive el alma de Platón fue olvidado, el pensamiento humano siempre se encontró afectado por un universo metafísico y religioso; las nuevas herramientas para trabajar la pregunta antropológica más importante fueron la observación empírica y los principios lógicos generales. Se pretendía llegar al producto de una teoría general del hombre, removiendo las barreras artificiales que separaron el mundo humano del resto de la naturaleza.
Así llegamos al siglo XVIII, el Siglo de las Luces, en donde reina una filosofía científica que ordena encarcelar los misterios de la religión, aceptando la libertad de un Dios celoso, y como mandato real para el pueblo, la razón como herramienta del conocimiento. Una filosofía cada vez menos "ignorante", entendiendo este calificativo como la ruptura de las cadenas divinas que ataban a los intelectuales, y la independización progresiva, si no es que total, del espíritu humano como un vehículo para moverse en el camino hacia la luz de la verdad.
Confiado el hombre se encamina hacia la verdad hasta la intervención de un Max Scheler que alza su mano y eleva su voz en un grito de alarma y cubre ( re-conoce ) en una tormenta de sombras este período del intelecto humano ( acumulativo y positivita ):
"En ningún otro período del conocimiento humano, el hombre se hizo tan problemático para sí mismo como en nuestros días. Disponemos de una antropología científica, otra filosófica y otra teológica que se ignoran entre sí. No poseemos, por consiguiente, una idea clara y consistente del hombre. La multiplicidad siempre creciente de ciencias particulares ocupadas en el estudio del hombre ha contribuido más a enturbiar y oscurecer nuestro concepto del hombre que a esclarecerlo. ( Die Stellung des Menschen im Cosmos, Darmstadt, Reichl, 1928, pp. 13 ss. Hat trad. Española. )" ( Op_cit., cap I, p. 44. )
Esta cita no sólo parece advertirnos una analogía con la doctrina cristiana, sino que indica el lado contrario del péndulo en busca de su "estado de reposo".
Antecedentes: La sombra de la verdad y la verdad de la sombra.
Después de que René Descartes nos mostraba la manera de distinguir lo verdadero de lo falso con su Discurso del método, el espíritu humano moderno seguía dividido en un doble y escindido modo de pensamiento: una doctrina fundada en la lógica de la ignorancia, en el centro de un universo jerárquico, habitada por un hombre egoísta e incomprensible para sí mismo; y una doctrina fundada en el universo infinito de la razón, en busca de una teoría general del hombre a través del método científico. Doctrinas inmiscibles pero con un componente esencial en común: "¿ qué es el hombre ?".
Fue Pascal quien trajo consigo este reconocimiento del viejo problema que se seguía sintiendo con toda su fuerza en la época moderna, a la vez que Copérnico abría el pecho del pensamiento moderno científico e introducía el corazón, cuerpo celeste brillante en un sistema heliocéntrico, de un universo infinito, esperando su aceptación y evolución favorable en la vida de la humanidad.
Aunque tuvo que pasar por fases de latidos débiles antes de eliminar cualquier evidencia de rechazo: en un primer momento sólo provocó el recelo y temor de un hombre que pretendía constituir el centro del universo, y que ahora se ve sólo como un punto singular y evanescente en el espacio infinito. Ni siquiera los grandes pensadores se libraron de este desagradable sentimiento.
Después de ser objeto de miedo para el espíritu humano, el sistema copernicano se convierte en una de las armas más poderosas del escepticismo filosófico que se desarrolló en el siglo XVI; arma para luchar contra la fiel ignorancia de la tríada oscura: la teología, la metafísica clásica y la religión.
Era necesaria la astucia y el valor de Giordano Bruno para que de un golpe pueda cambiar la carga negativa que arrastraba el concepto infinito a lo largo de toda la historia racional, a una carga positiva y elogiada por la razón humana. Así infinito ya no significa negación, sino la inmensurable e inagotable abundancia de realidad y el poder ilimitado del intelecto humano. Éste fue el primer paso decisivo para la autoliberación del hombre, aunque fue necesaria la ayuda de todos los metafísicos y científicos del siglo XVII para superar la crisis del sistema copernicano.
La razón matemática, el vínculo entre el hombre y el universo, fue la llave para una comprensión verdadera del orden cósmico y moral; la llave para abrir las puertas y encender las luces del siglo XVIII.
El Iluminismo se expandió y desarrolló durante este siglo. Siglo que suele denominarse "Siglo de la Ilustración" o "Siglo de las luces".
La metáfora de la luz que caracteriza a este movimiento tiene sus raíces en la antigua Grecia, más precisamente en el filósofo Platón y su analogía entre la luz y el bien.
"Pues ten en cuenta -proseguí- que me refería al Sol cuando hablaba del hijo del bien, que éste engendró a su semejanza y que, en el mundo visible, con relación a la vista y a los objetos visibles, es análogo al bien en el mundo inteligible con relación a la inteligencia y a los objetos inteligibles o pensados". ( PLATÓN ( 428-343 a.C. ), "REPÚBLICA ( h 375 a.C. )", libro VI ).
La Ilustración dejó una herencia perdurable en los siglos XIX y XX. Marcó un paso clave en el declinar de la Iglesia y en el crecimiento del secularismo actual. Sirvió como modelo para el liberalismo político y económico y para la reforma humanitaria a través del mundo occidental del siglo XIX. Fue el momento decisivo para la creencia en la posibilidad y la necesidad de progreso que pervivió, de una forma moderada, en el siglo XX.
Características Generales: La superficie de la caverna.
El Iluminismo surge como consecuencia de la liberación de la opresión de la Fe de carácter divino en una fe ilimitada en las ciencias y en la positividad de los saberes del hombre.
Los autores de este siglo estaban convencidos de que emergían de siglos de oscuridad e ignorancia a una nueva edad iluminada por la razón, la ciencia y el respeto a la humanidad.
Así como en la doctrina cristiana el conocimiento proviene de la iluminación divina, en el Iluminismo se considera a la razón como la Luz que ilumina el conocimiento.
El Ilumnismo no sólo se limitó a la filosofía, además extendió sus ramas las actividades literarias, artísticas, históricas y religiosas.
Es uno de los antecedentes más importantes de la Revolución Francesa.
Renovador, ecléctico y pragmático, sus raíces entroncan con el racionalismo del s. XVII y se remontan al Renacimiento.
Se benefició del despotismo ilustrado y de la ascensión de la burguesía, y se difundió principalmente a través de círculos intelectuales ( salones, sociedades, academias ).
La época sufrió el impacto intelectual causado por la exposición de la teoría de la gravitación universal de Isaac Newton. Si la humanidad podía resolver las leyes del Universo, las propias leyes de Dios, el camino estaba abierto para descubrir también las leyes que subyacen al conjunto de la naturaleza y la sociedad.
Se llegó a asumir que mediante un uso juicioso de la razón, un progreso ilimitado sería posible -progreso en conocimientos, en logros técnicos y sus consecuencias también en valores morales-.
Se otorgó un gran valor al descubrimiento de la verdad a través de la observación de la naturaleza, más que mediante el estudio de las fuentes autorizadas, como Aristóteles y la Biblia.
Aunque veían a la Iglesia -especialmente la Iglesia católica- como la principal fuerza que había esclavizado la inteligencia humana en el pasado, la mayoría de los pensadores de la Ilustración no renunció del todo a la religión. Optaron más por una forma de deísmo, aceptando la existencia de Dios y de la otra vida, pero rechazando las complejidades de la teología cristiana. Creían que las aspiraciones humanas no deberían centrarse en la próxima vida, sino más bien en los medios para mejorar las condiciones de la existencia terrena. La felicidad mundana, por lo tanto, fue antepuesta a la salvación religiosa. Nada se atacó con más intensidad y energía que la doctrina de la Iglesia, con toda su historia, riqueza, poder político y supresión del libre ejercicio de la razón.
Más que un conjunto de ideas fijas, la Ilustración implicaba una actitud, un método de pensamiento. De acuerdo con el filósofo Immanuel Kant, el lema de la época debía ser "atreverse a conocer".
Surgió un deseo de reexaminar y cuestionar las ideas y los valores recibidos, de explorar nuevas ideas en direcciones muy diferentes; de ahí las inconsistencias y contradicciones que a menudo aparecen en los escritos de los pensadores del siglo XVIII.
El Iluminismo consiguió imponer, a corto o largo plazo, la teoría del conocimiento en sustitución de la metafísica ( filosofía ), el materialismo organicista ( ciencias ), el utilitarismo burgués ( arte y la literatura ), el mercantilismo y el liberalismo ( economía ) y el constitucionalismo igualatorio ( política ). Sus principales representantes fueron D'Alembert, Voltaire, J. J. Rousseau, D. Diderot , D. Hume e I. Kant.
Los países en los que tuvo mayor fuerza y relieve fueron:
- Inglaterra, donde se inició. Tuvo un carácter empirista-epistemológico, cultivó las ciencias de la naturaleza y cuestiones sobre la religión, en un espíritu de libertad y tolerancia, siendo los ilustrados ingleses más notables Newton, Boyle, Shaftesbury, Hutcheson y Mandeville.
- Francia. Las tensiones más relevantes son de orden moral, de derecho ( especialmente derecho político ) y del progreso histórico; ilustrados franceses importantes fueron Bayle, Montesquieu, Voltaire, Condornet, Diderot, D'Alambert, Condillac y Rosseau.
- Alemania. Se centrará en un análisis de la razón, con la intención de encontrar un conjunto de principios que rijan el conocimiento de la naturaleza y orienten la acción moral y política del hombre, estando representada por Lessing, Wolff, Baumgarten y, sobre todo, Kant.
La posición iluminista es atreverse a saber, a ser racional, ante una época de ignorancia de la que el propio hombre era culpable; es lo que Kant define como "salida del hombre de una minoría de edad debida a él mismo".
Las características del pensamiento pueden expresarse en los siguientes apartados:
- Autolimitación rigurosa de la razón dentro de los límites de la experiencia, frente al innatismo y dogmatismo cartesiano. En este sentido la Ilustración supone una síntesis del racionalismo y el empirismo.
- La razón ilustrada busca abordar todo aspecto o dominio de la realidad, intentando extender la razón ilustrada al campo de la religión y de la política. La fe absoluta en la razón es la base del pensamiento ilustrado; se trata de luchar contra todo lo irracional, intentando eliminar cualquier mito.
Defiende y realiza la tolerancia religiosa y la libertad política. Estos ideales exigen la revolución contra las instituciones feudales y los privilegios sociales y políticos.
La razón es la fuerza a la que se tiene que apelar para la transformación del mundo humano y encaminarlo hacia la felicidad y la libertad, liberándolo de la esclavitud y de los prejuicios. A la razón se opone la tradición. Para los ilustrados, el hombre debe buscar sus modelos en la naturaleza, no como antes usaba la razón bajo la guía ajena a la propia razón. De ahí que el ilumisnismo sea crítico ante la convención y antitradicionalista.
- La razón en el mundo puede y debe promover el progreso. El concepto de una historia en que sea posible el progreso, aún a través de luchas y contrastes, es uno de los resultados fundamentales de la historia ilustrada.
El progreso de la razón se encuentra limitado por los sentimientos y las pasiones, que se oponen a la obra liberadora de la razón, ya que apoyan y refuerzan la tradición. El descubrimiento del sentimiento y el análisis de las pasiones es otro de los resultados fundamentales del Iluminismo.
- El Iluminismo ilustrado mantiene el hedonismo (la finalidad del hombre en la vida es ser feliz) en el ámbito de la ética, así como el pragmatismo (doctrina que centra el problema de la verdad del conocimiento en la utilidad, la finalidad y la acción) y el liberalismo en el aspecto político. Otras tendencias ilustradas son la filantropía (amor hacia el género humano, especialmente empleando la actividad, capital, etc. en beneficio de éste) y el humanitarismo (concepción del hombre por encima de cualquier otro valor).
Análisis de la razón: El atrevimiento de Kant.
Kant (1724-1804) fue un filosofo alemán; formado en el racionalismo, comienza a dudar del valor de la razón al leer a Hume, planteándose el problema del valor y los límites de ésta. La filosofía kantiana, supone una síntesis del racionalismo y del empirismo, cerrando una época filosófica muy importante. Kant procede a un estudio de cómo es posible la construcción de la ciencia, llevando a cabo una reflexión sobre el problema de las relaciones de la razón con la realidad, que en ella aparecen vinculadas.
Sus obras más importantes son:
- Crítica de la razón pura
- Crítica de la razón práctica
- Crítica del juicio
- Fundamentación de la metafísica de las costumbres
- Los religión dentro de los límites de la nueva razón
Para comprender posteriormente los otros aspectos de la filosofía de Kant, hemos de tener unas nociones previas que nos ayuden a comprenderla.
Para Kant existen 2 concepciones de la filosofía:
- La filosofía desde el punto de vista académico
"Kant define la filosofía como , o como . Los fines supremos de la razón constituyen el sistema de la cultura." ( GILLES DELEUZE, "Filosofía crítica de Kant", p. 11 ).
- La filosofía desde el punto de vista mundano. Desde esta perspectiva, la filosofía ha de perseguir estos objetivos:
- Buscar los principios y los límites del conocimiento del mundo natural. O sea, "¿Qué puedo conocer?". Para resolver esta cuestión utilizamos la metafísica, y es respondida por Kant en su libro Crítica a la razón pura.
- Buscar o elaborar una serie de principios que fundamenten nuestro conocimiento práctico; se trata pues de un planteamiento más bien de carácter moral. Se trataría de responder a la pregunta "¿Qué debo hacer?", cuestión que es resuelta en la moral kantiana a través, sobre todo, de su libro Crítica de la razón práctica.
- Examinar otros principios -como la existencia de Dios, la inmortalidad del alma, etc. que han sido temas frecuentes en la tradición filosófica y que muchas veces han quedado sin respuesta: es la pregunta "¿Qué me cabe esperar?".
Estas 3 cuestiones no están aisladas, sino que hay una íntima relación y están perfectamente conectadas con la esencia de la Ilustración. Se pueden resumir en una sola pregunta:
¿Qué es el hombre?
El pensamiento de Kant, a través de estas 4 preguntas, representa la cumbre de la Ilustración.
Los juicios sintéticos a priori.
Comenzamos los planteamientos kantianos intentando responder a la pregunta ¿Qué puedo conocer?
Kant distinguió 2 grandes facultades dentro del conocimiento humano:
- La sensibilidad. Es pasiva, se limita simplemente a recibir una serie de impresiones sensibles, que Locke había llamado ideas de sensación y Hume impresiones.
- El entendimiento. Es activo, tiene una espontaneidad.
El entendimiento puede generar, según Kant, 2 tipos de ideas o conceptos:
- Conceptos puros o categorías: ideas o conceptos independientes de la experiencia. Se pueden distinguir 12.
- Conceptos empíricos: ideas obtenidas a partir de la experiencia.
Admite que existen categorías o conceptos que no provienen de la experiencia, pero a la vez sostiene que la aplicación de estos conceptos a la realidad nunca podrá ir más allá de la experiencia sensible. Constituye pues, como ya hemos dicho, una síntesis entre racionalismo y empirismo.
Kant analiza el conocimiento humano a través de juicios, que consisten en la unificación de múltiples impresiones sensibles que pasivamente hemos percibido mediante los conceptos. En esta unificación empleamos las categorías, carentes de contenido. Es en el juicio donde está la falsedad o verdad de nuestro conocimiento, ya que las impresiones aisladas son siempre verdaderas.
Kant unifica los juicios, distinguiendo:
- Juicios analíticos. Aquello que se afirma en el predicado no añade nada nuevo al contenido en el concepto del sujeto. Se rigen por el principio de no contradicción y no son extensivos, es decir, no nos dan nuevas informaciones y por tanto no hacen que el conocimiento avance.
- Juicios sintéticos. Lo que se predica del sujeto no está contenido en el mismo. Son extensivos, ya que al añadir nuevas informaciones, permiten que el conocimiento avance.
Esta clasificación no es original de Kant: ya Leibniz había distinguido entre verdades de razón y verdades de hecho, y Hume entre relaciones entre hechos y relaciones entre ideas.
También podemos clasificar los juicios distinguiendo entre:
- Juicios a priori. Su verdad es independiente de la experiencia. Tienen la característica de ser universales y necesarios
- Juicios a posteriori. Son verdaderos dependiendo de la experiencia, y, por tanto, nunca pueden ser universales y necesarios.
Todos los juicios analíticos son a priori, pero no todos los juicios sintéticos son a posteriori. Si sólo existieran juicios analíticos a priori y juicios sintéticos a posteriori no existiría la ciencia, ya que:
- Los juicios analíticos a priori no son extensivos, a pesar de ser Universales y necesarios.
- Los juicios sintéticos a posteriori son extensivos, pero, sin embargo, no son Universales ni necesarios.
Para que exista la ciencia es necesario que exista un tercer tipo de juicios: los juicios sintéticos a priori. Un ejemplo sería:
La recta es la distancia más corta entre 2 puntos
Permiten la existencia de la ciencia dado que son extensibles, universales y necesarios.
Tras estos planteamientos, se propone analizar cuales conocimientos son o no ciencias. Se trata de responder a esta cuestión:
¿Cuales son las condiciones trascendentales que hacen posible la ciencia?
O dicho de otra forma:
¿Cuales son las condiciones que hacen posible la existencia de juicios sintéticos a priori en la ciencia?
Estas preguntas son resueltas en la Crítica de la razón pura, en la que distinguimos 3 partes:
- Estética trascendental. Estudia la sensibilidad como facultad del conocimiento humano. Se deduce si son posibles los juicios sintéticos a priori en las matemáticas, es decir, si las matemáticas son posibles como ciencia.
- Analítica trascendental. Estudia el entendimiento como facultad del conocimiento humano. Se deduce si son posibles los juicios sintéticos a priori en la física, es decir, si la física es posible como ciencia.
- Dialéctica trascendental. Estudia la razón como facultad del conocimiento humano. Se deduce si son posibles los juicios sintéticos a priori en la metafísica, es decir, si la metafísica es posible como ciencia.
Límites del conocimiento.
Kant se refiere a este tema en su libro "Crítica a la Razón Pura", dentro del cual podemos distinguir varios apartados:
- Estética trascendental.
- Analítica trascendental
- Dialéctica trascendental
Como conclusión de estos 3 apartados presenta el idealismo trascendental, doctrina en la que refleja estos límites del conocimiento.
Estética trascendental
Existen 2 tipos de condiciones que hacen posible la sensibilidad, a las que llama condiciones trascendentales -es decir, condiciones que hacen posible la relación entre el sujeto y el objeto en el conocimiento-:
- Condiciones empíricas. Son todas aquellas que hacen posible la sensibilidad y que poseen un carácter concreto, práctico e individual.
- Condiciones universales (y necesarias). Distingue 2: el espacio y el tiempo.
Las define diciendo que:
- Son formas a priori de la sensibilidad
- Son intuiciones puras
Formas que no son el producto ni el contenido de impresiones concretas (no es algo que se pueda percibir), sino que son la manera en la que nosotros percibimos.
A priori, independientes de la experiencia; son necesarias para ordenar los hechos y posibilitar la experiencia.
De la sensibilidad, en el mismo sentido que Locke distingue ideas que provienen de la sensación e ideas que provienen de la reflexión. Las primeras se dan tanto en el espacio como en el tiempo, mientras que las segundas sólo se refieren al tiempo.
Son intuiciones puras, que para Kant constituyen formas de conocimiento distintas a las 2 más comunes: las impresiones y las ideas o conceptos. No son impresiones concretas ya que toda impresión es a posteriori, producto de la experiencia, mientras que las intuiciones son a priori. Tampoco son conceptos, porque carecen de contenido, sino que en cierta forma son indefinidos y sin características (ya que no todos los individuos tienen las mismas nociones de espacio y tiempo).
También se estudia en la estética trascendental las condiciones que hacen posible existencia de juicios sintéticos a priori en las matemáticas. Para Kant las matemáticas son posible gracias a que tenemos intuiciones puras: espacio y tiempo. Así la geometría estudia el espacio, mientras que aritmética está basada en la sucesión de números en orden, orden que viene dada por la sucesión temporal. Como el espacio y el tiempo son Universales y necesarios, es posible formular juicios a priori acerca del tiempo y del espacio; además podemos aplicar estos juicios a priori a objetos diferentes, con lo que nuestro conocimiento es extensivo, y los juicios generados son sintéticos. Por tanto podemos formular juicios sintéticos a priori en las matemáticas, con lo que las matemáticas son posibles como ciencia.
Analítica trascendental
En primer lugar estudia el entendimiento como facultad del conocimiento humano; Kant define el entendimiento como la facultad del hombre para generar conceptos.
Según Kant, gracias al entendimiento, podemos comprender la multiplicidad de impresiones sensibles que se dan en el espacio y en el tiempo. Si no pudiéramos unificarlas o referirlas a un concepto no podrían ser comprendidas. La compresión de las impresiones en un concepto se da, según Kant, en un juicio. Es en los juicios donde referimos las impresiones a un concepto.
Kant distingue 2 tipos de conceptos:
- Conceptos empíricos, que son a posteriori.
- Conceptos puros o categorías. Provienen de la espontaneidad del entendimiento, es decir, el propio entendimiento las genera independientemente de la experiencia: son a priori.
Como la función del concepto -la comprensión de las impresiones sensibles- se da en el juicio, habrá tantos tipos de conceptos puros o categorías como tipos de unificación de impresiones sensibles, es decir, como tipos de juicios. Es lo que se denomina deducción metafísica de las categorías.
Según Kant hay 4 criterios para diferenciar o distinguir varios tipos de juicios:
- Cantidad. Los juicios pueden ser: universales, particulares y singulares.
- Cualidad. Distinguimos: afirmativos, negativos e indefinidos.
- Relación. Diferenciamos entre: hipotéticos, categóricos y disyuntivos.
- Modalidad. Podemos distinguir: problemáticos, asertóricos y apodícticos
Además, en la analítica trascendental Kant estudia la posibilidad de la física como ciencia. Para Kant la física se basa fundamentalmente en el principio de causalidad, que a su vez está basado en la categoría de causa. Esta puede ser aplicada a todos los hechos de nuestra experiencia. Los juicios que estén basados en la categoría de causa serán a priori y si pueden aplicarse a los datos que provienen de la experiencia serán sintéticos o extensivos. Por lo tanto, si la física está basada en el principio de causalidad producirá juicios sintéticos a priori y por lo tanto la física es posible como ciencia.
Dieléctica trascendental
De la analítica trascendental ya se deduce que la metafísica no puede ser considerada como ciencia, ya que en la metafísica las categorías no se aplican a fenómenos, sino que se parte de la intuición intelectual. La no aplicación de las categorías a fenómenos en la metafísica es lo que precisamente intenta demostrar Kant en la dialéctica trascendental mediante el análisis de la razón.
La razón es definida como la facultad del conocimiento humano que consiste en relacionar juicios y que tiene la tendencia natural de buscar siempre los principios más generales, intentando llegar a un ideal incondicionado que de explicación de toda la realidad. Esta tendencia lleva al hombre a desatenderse de la experiencia sensible y por tanto a ignorar los límites del conocimiento. Dado que es incontrolable, nos puede llegar a conclusiones erróneas:
- en el ámbito físico las antinomias
- en el ámbito psíquico los paralogismos
Así nos encontramos con que la tendencia de la razón para explicar mediante ideales condicionados la realidad le lleva a admitir la existencia del Mundo, Dios o el Alma.
Estos razonamientos, al no estar fundamentados por la razón , no son válidos, y no son objetos de la razón teórica, sino de la razón práctica
Idealismo trascendental
Es una postura filosófica que afirma que las categorías o conceptos puros solamente tienen validez cuando se aplican a los fenómenos, es decir, a aquello que se nos muestra en la intuición sensible y por lo tanto, en el espacio y en el tiempo.
Como las categorías o conceptos puros son vacíos, es decir, no tienen contenido, no existe según Kant una intuición intelectual, lo que en el ámbito filosófico implica que no conocemos lo que realmente son las cosas, o bien, como dice Kant, no conocemos la "cosa en sí", el "noumeno"
Por tanto, el idealismo trascendental está basado en una distinción que es aplicable a toda realidad. Todo objeto, según Kant, posee una parte fenoménica (que nos aparece a través de los sentidos, unificada por el entendimiento mediante las categorías y los juicios) y una parte nouménica. El noumeno tiene 2 definiciones:
- Una definición negativa: aquello que no podemos conocer mediante la intuición sensible en el espacio y en el tiempo.
- Una definición positiva: aquello que es objeto de la intuición intelectual.
Como la intuición intelectual no existe, el noumeno no puede ser conocido. Sin embargo, tiene una función positiva; aunque sea incognoscible, por esa misma razón, al ser inalcanzable, sirve de motor al mismo. La razón tiene tendencia natural a conocerlo, aunque sea imposible dicho conocimiento: es el horizonte inalcanzable del saber.
Formalismo moral
Intenta responder a la pregunta "¿Qué debo hacer?", respondida en su libro "Crítica a la razón práctica". Ya no se ocupa de cuáles son los límites del conocimiento como en el apartado anterior, ni los motivos que hacen que el hombre actúe de una manera u otra, sino de cómo debe ser la conducta humana.
La diferencia entre la razón pura o teórica y la razón práctica consiste en que, mientras que la razón pura utiliza para conocer juicios, la razón práctica usa imperativos o mandatos. Esto muestra que en el hombre la razón tiene 2 funciones, aunque, como dice Kant, no 2 tipos de razón.
La originalidad de Kant en el ámbito de la ética consiste en que fue el primero en formular una ética formal. A lo largo de toda la historia hasta Kant todas las éticas fueron éticas materiales, en las que la bondad o maldad de los actos depende de que se ajusten a un bien supremo o último. Por ejemplo, en la ética aristotélica el bien último es la felicidad.
Toda ética material impone una serie de medios o preceptos que nos ayudan a alcanzar ese bien supremo. Para Kant, las éticas materiales no tienen validez, porque no son a priori ni universales. Esto es debido a 3 razones:
- las éticas materiales son empíricas, y por lo tanto, son a posteriori. No están sacadas de principios universales, sino que sus principios provienen de la experiencia.
- las éticas materiales son hipotéticas, son condicionales. No tendrían validez en el caso de que no se aceptase como bien último o supremo aquello que se indica en el antecedente del condicional.
Ejemplo: Si quieres ir a cielo, no deberás matar
Y al ser hipotéticas, no tienen validez universal.
- las éticas materiales son heterónomas, no dejan al individuo tener autonomía o darse a sí mismo la ley, sino que la ley se le da desde fuera y el individuo no crea racionalmente su propio comportamiento.
Estas 3 dificultades hacen que las éticas materiales no posean validez para determinar de una forma universal y necesaria el comportamiento humano, por lo que han de ser sustituidas.
Solamente una ética formal, con las características contrarias, puede ser válida para Kant:
- ha de ser a priori, en la que los principios no pueden estar sacados de la experiencia, sino que provengan de la propia razón.
- no puede ser hipotética sino categórica: los actos se deben realizar no movidos por una causa particular, sino independiente de ella.
- ha de ser autónoma, en la que el individuo determine su propia conducta, sin que se le imponga unos principios externos.
Las éticas formales no tienen contenido, ya que no nos indica el contenido de las acciones sino su forma. Para Kant solamente las acciones que se hacen por deber tienen validez moral. Kant define el deber como la necesidad de una acción por respeto a la ley.
Distingue 3 tipos de acciones:
- Acciones conforme al deber
- Acciones contrarias al deber
- Acciones por deber
Las dos primeras carecen de valor moral, mientras que la tercera sí lo tiene.
El valor moral no radica en los resultados de una acción, sino que consiste en la voluntad cuando está determinada por la razón (en determinar racionalmente la voluntad). De ahí que Kant afirme que lo que define la moralidad de la acción es realizarla como un fin en sí misma, no como medio para conseguir otro fin.
Esta exigencia la expresa Kant en el imperativo categórico y nos indica como hay que actuar. La primera formulación del imperativo categórico es "obra de tal manera que quieras que la máxima de tu comportamiento se convierta en ley universal". La ley se convierte en un fin en sí misma, de ahí que Kant lo formulara también como "actúa siempre de tal modo que uses a la humanidad, tanto en tu persona como en la de los demás, como una finalidad en sí mismo y nunca como un medio".
En la crítica de la razón práctica, además de fundamentar una ética formal, nos habla de lo que el llama postulados de la razón práctica. Un postulado es un principio o supuesto indemostrable pero necesario e imprescindible para la explicación de algo.
Dice que la razón práctica tiene 3 postulados, indemostrables (ya que de ellos no tenemos experiencias sensibles) pero necesarios:
- Libertad. Hay que admitirla como necesaria, ya que si no existiera la libertad no podría determinarse la voluntad del hombre y no podría realizar el deber, con lo que no podría existir la acción moral.
- Inmortalidad del alma. También hay que admitirla como necesaria, aunque sea indemostrable, porque en caso contrario no se podría explicar la división entre el ser y el deber ser.
- Existencia de Dios. Es necesario admitirla para que en cualquier tipo de realidad no se de la distinción entre ser y deber ser.
Conclusión: El estado de reposo.
El Iluminismo, al parecer, se expandió tan rápidamente que consumió todo el combustible racional del pensamiento humano hasta llegar al punto en el que no pudo sostener su brillo.
En su afán por conocer la verdad, y revalorizar la razón, el hombre olvida su objetivo primero que es conocerse a sí mismo.
Nuevamente el espíritu humano cae en un abismo oscuro, en donde ciencias como la psicología, la etnología, la antropología y la historia han establecido un asombrosos bagaje de hechos extraordinariamente ricos y en crecimiento constante, pero pierden su luz al olvidar su propósito de existencia.
Se han mejorado instrumentos para la observación y la experimentación. Lo análisis cada vez más agudos y penetrantes. Sin embargo, el hombre no parece haber encontrado el método para dominar y organizar este material
Comparado con la abundancia de ese siglo, el pasado puede parecer verdaderamente pobre, pero la riqueza es solamente de hechos y no necesariamente una riqueza de pensamiento.
Lo que parecía una salida al laberinto oscuro que recorría el hombre, fue tan sólo la entrada a uno nuevo, si no es que uno ya recorrido pero de diferente perspectiva y decorado con una masa de datos inconexos y dispersos.
No importa el lugar, ni muchos menos el tiempo, los grandes pensadores siempre se vieron afectados por pasiones y sentimientos tras su necesidad de conocimiento, y el Iluminismo bien lo sabe. Creencias que influyeron en sus obras, inculcadas desde su más temprana edad y hasta modificadas en el transcurso de sus vidas por hechos intemporales.
El espíritu humano desde sus primeros pasos se encaminó en un círculo de pensamiento, que de alguna forma u otra lo llevaba a su punto de inicio. Un movimiento pendular claramente visible en la recta de la evolución intelectual, en donde lo único que tiene por seguro es que piensa y existe.
Más allá del manejo técnico y lógico que el hombre tenga sobre la naturaleza también tiene la capacidad de formularse todo un nuevo universo de sentimientos y sueños gracias a los datos obtenidos por sus sentidos.
Un nuevo universo que debería saber equilibrar y armonizar para enfocarlo en la ayuda y el mejoramiento de la naturaleza que le sirve. Naturaleza que no sólo lo involucra a él, sino también a sus pares.
Quizás el péndulo se detenga en un punto central equidistante que represente a la razón como la herramienta para ayudar, sanar, y mejorar al espíritu humano y la naturaleza, y como un objeto del cual las pasiones y sentimientos por conocerse a sí mismo sean su sombra. Que de la razón se desprendan ideales filantrópicos, agradeciendo al todo que puede manejar, y nunca olvidando la pasión de su razón por crecer y mejorar su cultura.
Bibliografía.
- "Diccionario Enciclopédico Ilustrado", Editorial Norma S. A., Buenos Aires, 1991, Tomo 3, Pág 997.
- ROBERTO LUIS BREBBIA; SERGIO SAAVEDRA; ARIADNA MARIATTI, "Cuaderno de Epistemología", UNR Editora, 2000, Pág. 44,
- PLATÓN ( 428-343 a.C. ), "REPÚBLICA ( h 375 a.C. )", Libro VI.
- "Siglo de las Luces", Enciclopedia Microsoft® Encarta® 98 © 1993-1997 Microsoft Corporation.
- ERNS CASSIRER, "Antropología Filosófica", Fondo de Cultura Económica, México, 1997.
- GILLES DELEUZE, "Filosofía crítica de Kant".
Internet:
http://monografias.neto Biografía: Immanuel Kant, Philippe Brun ( cabrun@df1.telmex.net.mx ).
o HISTORIA DE LA FILOSOFÍA
o Teoría de la naturaleza de las cosas, Miguel Arcila Montoya (domiarmo@hotmail.com ).
o PRINCIPALES CORRIENTES DE LA FILOSOFÍA, Juan Paulo Ramírez Sánchez (jpaulo29@hotmail ).





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