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| Laureano Gómez Castro. Oleo de Guillermo Camacho exhibido en el Senado. Archivo de la Biblioteca Luis Angel Arango |
Gómez, quien es llamado por James D. Anderson,[1] un estudioso de su vida, como el más poderoso pensador y político latinoamericano del siglo XX, ha pasado a la historia de Colombia con varios apelativos, cada uno con su historia propia, como "El Hombre Tempestad", "El Monstruo" y "El Basilisco", que pretendemos estudiar en este breve tratado. Sin embargo, sus primeros historiadores fueron sin duda sus propios enemigos políticos, liberales e izquierdistas, quienes construyeron la imagen de un hombre en el que a simple vista parece recaer toda la responsabilidad de la violencia política que lo precede:
"Las historiografías liberal y de izquierda construyeron la imagen del Laureano Gómez que tiene hoy la mayoría de los colombianos. La memoria colectiva ha guardado tan sólo el recuerdo de un Laureano culpable de la violencia de mitad de siglo. Otra mirada, sin la pasión del militante, sin la animadversión liberal y sin prejuicios, nos coloca frente a un Laureano vigente, actual, histórico y estadista".[2]
Contexto histórico
Laureano Gómez vivió en la primera mitad del siglo XX en Colombia, una época de transiciones políticas y sociales de una gran turbulencia y los llamados procesos de modernización de Colombia, entendida esta como la incersión de la economía nacional en los mercados internacionales liderados por Estados Unidos.
Vivió también la época del apogeo de la Constitución de 1886 ideada por el presidente conservador Rafael Núñez en oposición al estado liberal que se había formado en la segunda mitad del siglo XIX. Dicha Constitución dio una especial relevancia al papel de la Iglesia Católica en la vida política del país.
La primera década del siglo XX fue de una gran apertura a la industrialización debido al gobierno radical e independiente del presidente Rafael Reyes (1904 - 1909), el cual tuvo que renunciar debido a una coalisión de ambos partidos, ya que se había hecho bastante autoritario, aunque su gestión sacaría al país del ámbito meramente rural y le abriría las puertas a su propia revolución industrial.
En los años de juventud de Laureano, comenzó la llamada Hegemonía Conservadora (1910 - 1930), mientras comenzaba el ascenso político de uno que fue elegido representante a la Cámara a la edad de 21 años (en 1911). Fue la época también del surgimiento de los Panidas (1915), de jóvenes liberales inconformes que influirían en la literatura y el arte modernista colombiano, las luchas del líder indígena Quintín Lame, los primeros vuelos aereos en Colombia (1919), la masacre de las bananeras en las que quedó implicado el ejército de Colombia y la multinacional estadounidense Fruit Company, en hechos que serían investigados y denunciados por otro joven impetuoso como Gómez, pero del partido liberal, de nombre Jorge Eliecer Gaitán.
En 1930 comenzaría la hegemonía liberal en la cual se asentuarían las luchas ideológicas entre los dos partidos. Destacaron figuras como las de los presidentes Enrique Olaya Herrera y Alfonso López Pumarejo y la del congresista Jorge Eliecer Gaitán. Laureano Gómez tendría una especial oposición con López Pumarejo y la firma de una reforma constitucional en 1936 crearía un gran descontento en conservadores como Gómez.
El punto que cambiaría la historia del país de manera traumática, lo constituyó el magnicidio del candidato liberal Jorge Eliecer Gaitán el 9 de abril de 1948, lo que causó el llamado Bogotazo en plena celebración en la capital colombiana de la IX Conferencia Internacional Americana que fundó a la Organización de Estados Americanos. El hecho tendría profundas consecuencias para la vida nacional por el resto del siglo.
Primero años
Laureano Gómez Castro nació en Bogotá el 20 de febrero de 1889, hijo de una familia de clase alta. Terminó los estudios secundarios en el prestigioso colegio jesuita capitalino de San Bartolomé. En 1909 recibe el título de ingeniero de la Universidad Nacional de Colombia y comienza a su vez su correría como periodista al fundar su primer periódico al que llamó La Unidad.
Periódico La Unidad, el Laureano de la izquierda conservadora
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| Laureano Gómez visto por El Gráfico, una de las gacetas más importantes de Colombia en la primera mitad del siglo XX. Archivo de la Biblioteca Luis Ángel Arango. |
La Unidad (1910 - 1917) también se ubica en un tiempo en el cual comienza el más importante desarrollo de la prensa en Colombia debido a la importación de nuevas tecnologías, aunque los periódicos no pierden aún sus posiciones partidistas con excepción parcial de El Nuevo Tiempo.
El periódico del joven Laureano Gómez es considerado, junto a Gil Blas y El Gráfico, "como un verdadero acontecimiento cultural y periodístico".[3] Es en La Unidad en donde Gómez da sus cartas de presentación a la sociedad de su tiempo. Si los enemigos políticos de Gómez piensan que centró sus críticas hacia el partido liberal, las actitudes de este a través de su vida demuestran que iba al punto sin mirar el color de su partido. Una muestra de ello es que se hace especialmente crítico de los gobiernos conservadores de José Vicente Concha (presidente 1914 - 1918) y Marco Fidel Suárez (presidente de 1918 a 1921). Y si los críticos lo acusan de ser un defensor a ultranza de la Iglesia Católica, ya el joven Gómez confunde con su pluma crítica en contra de la Iglesia, la misma que presionará para que cierre el periódico en 1917. También sorprende su simpatía por el General Rafael Uribe Uribe, uno de los principales jefes liberales de la Guerra de los Mil Días.
Cuando Laureano Gómez tuvo que cerrar su periódico, ya se había labrado una imagen y era sin duda la figura más importante del partido conservador en su ala izquierda, al cual le dedicaría toda su vida.
La controversia con el presidente Marco Fidel Suárez
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| Marco Fidel Suárez, Presidente 1918 - 1921. Estadista y escritor, Suárez goza de una gran reputación en la historia colombiana del siglo XX. |
Presidente en 1917, el gobierno de Suárez contribuyó al ordenamiento económico del país con la Ley 58 de 1918 que creaba el impuesto a la renta, realizó dos viajes a las zonas más apartadas de la nación para conocer en persona los problemas de esas regiones en una Colombia que en aquella época contaba con muy pocas infraestructuras. Fue el creador de la Cruz de Boyacá con motivo del I Aniversario de la Batalla de Boyacá, el máximo galardón que Colombia concede a militares y civiles que se destacan por sus servicios a la patria. Apoyó la creación de la primera compañía aérea latinoamericana, SCADTA (Sociedad Colombo Alemana de Transporte Aéreo), la cual sería décadas después conocida como Avianca. Los primeros vuelos se hicieron desde Barranquilla en 1919.
Marco Fidel Suárez fue en general un presidente intachable y bastante humilde en su persona y sus pensamientos. Renunció voluntariamente a la presidencia precisamente por su actitud ética y en ello tendría mucho que ver el joven político, miembro de su propio partido, Laureano Gómez, quien lo calificó de indigno en el Congreso de la República.
El presidente solicitó un préstamo a la United Fruit Co. a través del señor Frank O. Koppel, gerente del Banco de Londres y Río de la Plata. Este préstamo, a manera personal, fue respaldado con su propio salario, es decir, técnicamente vendió su sueldo. Dicho movimiento, que en sí no es un acto ilícito, fue visto con sospecha por la oposición, más en un momento en el cual la discusión central era el tratado Urritua-Thomson con los Estados Unidos. Por esta razón, el representante a la Cámara, Laureano Gómez, hace serias acusaciones al presidente Marco Fidel Suárez y lo llama indigno de su investidura. En consecuencia, la Cámara de Representantes llama al presidente a rendir cuentas. El 27 de octubre de 1921, el presidente Suárez se presentó ante la Cámara, pero fue recibido con rechiflas y no pudo defenderse, mientras que la Cámara nombró una comisión para investigarlo. El 4 de noviembre la Cámara escribe las condiciones para que el presidente se renuncie, lo que efectivamente hace Suárez el 9 de noviembre. No era otra cosa que una unión de los adversarios políticos del presidente en un momento en el cual Estados Unidos concedía una cuantiosa indemnización por la pérdida de Panamá. En 1925 la Cámara declaró la inocencia del presidente, quien había escrito un artículo en el que se defendía y que terminó en manos del mismo Laureano Gómez.
Ascenso político
La figura de Laureano Gómez había ganado ya una gran relevancia en el partido conservador después del gobierno de Marco Fidel Suárez. Comienza entonces su ascenso que culminaría con la presidencia en medio de la crisis de mitad de siglo. Si bien Marco Fidel Suárez fue el principal gestor de la indeminación estadounidense a Colombia por la pérdida de Panamá, sería el presidente Pedro Nel Ospina quien recibiría los beneficios de una suma que le permitió adelantar grandes obras de infraestructura en la Colombia de los años 20. Y uno de los hombres que fueron invitados por Ospina a participar de su gobierno fue precisamente Laureano, a quien nombró ministro plenipotenciario en Chile y embajador en Argentina.
En 1925 regresó a Colombia y Ospina lo nombra ministro de obras públicas, recordado especialmente por uno de sus discursos más notables en el Congreso. El 3 de agosto de 1926, el Senado de la República le había negado el uso de la palabra, por petición de la Cámara. Entonces el ministro se dirigió a las barras que salieron del Congreso y lo escucharon en la Plaza de Bolívar. Su discurso comenzó con la frase "se alquila este local".
Creando...
Referencias
- James D. Anderson: Modernization in Colombia, The Laureano Gómez Years, 1889-1965.
- César Ayala Diago: "Laureno Gómez Castro", Revista Credencial Historia, No. 109, Bogotá, enero de 1999. Publicado por la Biblioteca Virtual Luis Ángel Arango.
- Enrique Santos Molano: "Treinta y Seis Mil Días de Prensa Escrita", Revista Credencial Historia, No. 178, octubre de 2004. Publicado por la Biblioteca Virtual Luis Ángel Arango.










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