Mi objetivo principal al digitalizar ha sido el poder mantener una relación interactiva con todo lo que escribo o leo. La gran diferencia entre un texto digitalizado y un texto impreso sobre papel, es que el primero sigue vivo mientras que el segundo ya está parcial o totalmente muerto.
La muerte parcial de un texto es atribuible a la falta de interactividad viva entre su Autor y sus lectores. Hablamos de muerte total de un texto si ya sus lectores naturales no son nuestros contemporáneos.
Para resucitar un texto muerto, será necesario digitalizarlo y confiar el trabajo de reedición crítica a un lingüista especializado en lexicografía y lexicología enciclopédicas. Es decir, a un especialista capaz de justificar su lectura interpretativa del texto original mediante un diccionario-enciclopédico que dé entera satisfacción al lector actual del texto reeditado.
En el caso de que yo digitalice un texto impreso sobre papel, hasta transformarlo en un documento interactivo, le doy mucha importancia al que pueda ser tratado no solamente por un programa de tratamiento de textos, sino también por un concordanciador. El programa de tratamiento de textos me permitirá intervenir como editor en todo momento, mientras que el concordanciador me permitirá multiplicar los tipos de búsqueda en el texto, en función de mis necesidades de investigación. Esta posibilidad es esencial para efectuar investigaciones semánticas, morfosintácticas, pragmáticas, poéticas, retóricas, estilísticas, diegéticas, etc.
No me detengo por el momento en explicar la tupida maraña de conexiones existentes entre estas disciplinas lingüísticas. Me contento con esbozar como ejemplo el caso de las locuciones idiomáticas.
Es imposible comprender la lógica, la historia y el uso de cualquier locución idiomática sin echar mano de todas estas disciplinas. Ahora bien, las locuciones idiomáticas ocupan un porcentaje tan altísimo del contenido de nuestros diccionarios, que ellas son las que hacen que muchos de los diccionarios existentes no sean buenos, por no ser suficientemente enciclopédicos. La mayor parte de los nativos -me refiero al nativo de cada lengua-, juzgamos de esta falta de calidad lexicográfica y lexicológica cada vez que nuestro diccionario nos decepciona. La misma falta de calidad lexicográfica y lexicológica le resulta desesperante al extranjero que consulta el mismo diccionario insuficiente, porque no puede suplir con su deficiente conocimiento de la cultura local las deficiencias objetivas del diccionario consultado.
El problema de las locuciones idiomáticas es tan importante, que contra él se estrellan hasta ahora impotentes la mayoría de los esfuerzos de traducción automática informatizada.
Vuelvo al tema del libro digital, sirviéndome de la modesta luz que proyectan mis reflexiones precedentes. Mi deseo es el poder ayudar tanto a los conceptores del hard y del soft del “libro-máquina de lectura” como a los editores y compradores de este tipo de máquinas y de los “libros-textos digitales” para ser leídos mediante ellas.
Es muy positivo el que se emplee en la visualización tipográfica del texto una tecnología ópticamente menos agresiva que la de las pantallas precedentes. Esta mejora se logra mediante la llamada “tinta electrónica”.
También es positivo el que esta tecnología permita una lectura compatible con la luz solar. El comprador debe verificar estas dos calidades antes de comprar el “libro-máquina de lectura”.
Sin embargo conviene moderar el entusiasmo publicitario por estas dos calidades como si fueran exclusivas de los “libros-máquinas de lectura”, recordando al comprador que muy pronto se van a generalizar en todas las pantallas electrónicas, comenzando por los ordenadores portátiles.
Es negativo en los “libros-máquinas de lectura” el que la interactividad del lector se reduzca a la escritura de notas muy breves fuera del texto, sin que le sea posible ni insertarlas en el texto mismo, ni darles el volumen que el propio lector decida.
También es negativo que el lector no disponga en el mismo “libro-máquina de lectura” ni de programa de tratamiento de textos ni de concordanciador.
Es particularmente deplorable que el lector no pueda navegar a gran velocidad a través de los textos que lee, sacándole así del contexto actual de los pluriprocesadores multifunciones, presentes en las nuevas generaciones de ordenadores portátiles, de los concordanciadores de más en más conviviales, como es el caso del que contiene PDF, y de los hipermotores ultrarrápidos de búsqueda en Internet, cuyo prototipo más reciente es Bing.
También es deplorable el que el lector no pueda leer su libro digital conectado libre y multifuncionalmente a la red, como ya lo hace con su ordenador, para disfrutar, cuando lo necesite o lo desee, de las informaciones complementarias que requiere la recta interpretación de todo texto, cada vez que nuestro espíritu crítico, sacudiéndose la pasividad y el conformismo, entra en acción como es su más estricto derecho.
En resumen: estos defectos pueden tener como resultado el que la persona habituada a las comodidades interactivas de cualquier buen ordenador, encuentre que el “libro-máquina de lectura” signifique para ella una marcha atrás en las ventajas que su ordenador le ofrecía ya.
Cuestión de vocabulario : ¿ Qué locución nominal es preferible: “libro digital” o “libro electrónico” ?
Semánticamente la locución “libro digital” es hipónima de la locución “libro electrónico”, lo cual significa que su sinonimia es solamente parcial; esto quiere decir que la locución “libro digital” tiene mayor comprensión y menor extensión que la locución “libro electrónico”. Lo cual implica que al emplear la locución “libro digital”, en el contexto de este artículo, nos expresamos con mayor precisión que si empleáramos la locución “libro electrónico”.
Sin embargo el mayor uso y antigüedad de la locución “libro electrónico” la favorece estadísticamente. He aquí los resultados de nuestra consultas sobre su frecuencia relativa actual, efectuadas el 03/06/09 a las 20 h.
Motor de búsqueda Google :
Résultats 1 - 10 sur un total d'environ 368.000 pages en espagnol pour "libro digital". (0,50 secondes)
Résultats 1 - 10 sur un total d'environ 763.000 pages en espagnol pour "libros digitales". (0,45 secondes
Résultats 1 - 10 sur un total d'environ 686.000 pages en espagnol pour "libro electrónico". (0,20 secondes
Résultats 1 - 10 sur un total d'environ 856.000 pages en espagnol pour "libros electrónicos". (0,24 secondes)
Motor de búsqueda Bing :
1-10 sur 31.000.000 résultats pour "libro digital".
1-10 sur 13.300.000 résultats pour "libros digitales".
1-10 sur 1.610.000 résultats pour "libro electrónico".
1-10 sur 1.100.000 résultats pour "libros electrónicos"
Testimonios de la Real Academia de la Lengua Española (RAE).
La RAE no ha consignado todavía en su Diccionario (DRAE) ninguna de las dos locuciones “libro digital” y “libro electrónico”.
Sin embargo el concordanciador CREA, dependiente de la misma RAE, fecha la entrada de estas locuciones nominales en el año 2000. Lo cual significa que cabe esperar que ambas figuren en el DRAE como neologismos en la próxima edición del Diccionario.
Reproduzco aquí, por su interés epistemológico, los dos primeros testimonios de los cinco que nos procura el concordanciador CREA de la RAE.
| AÑO: | 2000 |
| AUTOR: | PRENSA |
| TÍTULO: | Letralia. Tierra de Letras. La revista de los escritores hispanoamericanos en Internet, n º 91, 03/0 ... |
| PAÍS: | VENEZUELA |
| TEMA: | 02.Literatura |
| PUBLICACIÓN: | Jorge Gómez Jiménez, Editorial Letralia (Cagua), 2000 |
| AÑO: | 2000 |
| AUTOR: | PRENSA |
| TÍTULO: | Letralia. Tierra de Letras. La revista de los escritores hispanoamericanos en Internet, n º 91, 03/0 ... |
| PAÍS: | VENEZUELA |
| TEMA: | 02.Literatura |
| PUBLICACIÓN: | Jorge Gómez Jiménez, Editorial Letralia (Cagua), 2000 |






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